Édison Monroy | 14 de agosto de 2026
En entrevista con PRODU, Diana Camargo de Laberinto destacó la diversidad de Colombia como ventaja para la producción audiovisual
La experiencia de Laberinto Cine y Televisión en distintas regiones de Colombia ha llevado a la productora a adaptar sus formas de trabajo según las condiciones de cada territorio. Desde la selva y los páramos hasta los Llanos Orientales y las ciudades, los rodajes han planteado retos relacionados con el acceso, la infraestructura, el cuidado ambiental y la relación con las comunidades.
En entrevista con PRODU, Diana Camargo, productora ejecutiva y creativa de Laberinto de Laberinto Cine y Televisión, explica que ese recorrido ha estado relacionado para atender proyectos de todo tipo, de ficción y documental, además de atender proyectos internacionales que buscan en Colombia tanto locaciones como equipos técnicos y talento.
Uno de los recorridos más exigentes para Laberinto ocurrió durante el rodaje de El sendero de la anaconda, que implicó varios meses de trabajo en la selva. Años después, el equipo llegó a cuatro páramos para la realización de Antes de la nieve, largometraje documental estrenado en noviembre del año pasado.
“Colombia es uno de los países que tiene más región de páramos en el mundo”, señala Camargo. La producción en estos territorios exige condiciones particulares por sus características y por las restricciones necesarias para protegerlos. En el caso de los páramos, la productora debe ajustar el número de personas y los equipos que ingresan.
“Estuvimos también hace poco en los Llanos Orientales haciendo un western que se llama Tonada al viento hace ya un par de años. Pues mira que el look es maravilloso para el western, funciona perfecto. Creo que eso nos ha ayudado a todos en Colombia a ir generando diferentes proveedores en diferentes regiones del país”, indica.
La política de sostenibilidad de Laberinto parte, según Camargo, de dos elementos. El primero es el cuidado de los territorios. Para definir cómo se realiza un rodaje, el equipo establece un proceso de investigación y diálogo con las personas de la zona, las instituciones y las entidades encargadas de esos espacios.
“Todo el proceso de investigación requiere un diálogo importante, generar confianza, entender cuáles son las medidas para nosotros adaptar el dispositivo de producción a las condiciones de la zona para tener el máximo cuidado”, explica.
Ese principio también determina el tamaño del equipo. Camargo pone como ejemplo los páramos, donde “no pueden entrar más de ocho personas”. La misma lógica se aplicará a un proyecto previsto en Parques Nacionales Naturales de Colombia, para el cual la compañía se encuentra recopilando información y trabajando con guardaparques.
La adaptación también se extiende a los entornos urbanos. La amplitud de las calles, la antigüedad de los barrios y la dinámica cotidiana de sus habitantes son factores que deben considerarse antes de diseñar un rodaje. El objetivo es intervenir lo menos posible en la vida de las comunidades y ajustar el dispositivo de producción a las características del lugar.
La tecnología también ha modificado estas posibilidades. Según Camargo, los equipos actuales permiten reducir el tamaño y el peso de los dispositivos de filmación, lo que facilita el acceso a lugares donde antes las condiciones logísticas podían impedir una producción.
“Hoy en día la tecnología lo permite y en Colombia tenemos tecnología de punta”, afirma. A esto se suma una oferta creciente de empresas de alquiler de equipos y proveedores regionales que han ampliado la capacidad para producir fuera de las principales ciudades.
La diversidad territorial se combina con un ecosistema de producción que ha aumentado la participación de Colombia en proyectos internacionales. Laberinto cuenta con un área dedicada a los servicios de producción para terceros y actualmente participa en procesos de scouting para proyectos extranjeros.
“Lo primero son los incentivos”, dice sin dudar Diana Camargo al explicar los primeros elementos que revisan los productores internacionales cuando consideran Colombia.
Después, argumenta, las compañías evalúan la experiencia disponible, las empresas locales y el ecosistema construido alrededor de la producción audiovisual. En ese proceso intervienen entidades como el Ministerio de Cultura y la Comisión Fílmica de Colombia, vinculada a Proimágenes. Para Laberinto, el desarrollo del sector durante los últimos 25 años ha permitido consolidar una oferta de profesionales en distintas áreas.
“Se da cuenta de que hay talento: directores de fotografía, camarógrafos, sonidistas, actores, escritores”, añade y destaca la capacidad de adaptación también aparece como un factor para proyectos que necesitan recrear lugares distintos a Colombia. “Hay escritores que pueden escribir en inglés y dialogar con los productores internacionales”, explica.
A la infraestructura profesional se suman los paisajes, los climas y la diversidad de territorios. La variedad también está presente en los perfiles humanos disponibles para las producciones. “Se necesita un fenotipo neutro, por decirlo de alguna manera”, comenta Camargo al referirse a proyectos que buscan diferentes características físicas para sus repartos.
La compañía señala además que existe una relación permanente entre productores, sector privado e instituciones públicas, un diálogo que abarca aspectos como seguros, pólizas, encargos fiduciarios, equipos y comisiones fílmicas.
Aunque el documental continúa siendo una de sus líneas principales, Laberinto ha ampliado su actividad hacia la ficción. Uno de los proyectos que tiene actualmente en posproducción es Imperfecta, largometraje basado en el libro canadiense Drunk Mom.
La película fue rodada en Medellín como una coproducción entre Colombia y Argentina. La dirección está a cargo de la argentina Natalia Smirnoff y la mayor parte del equipo es colombiano.
“Medellín también es una ciudad encantadora, que tiene infraestructura, cada vez más tiene una gran comisión fílmica y un apoyo institucional desde la ciudad increíble para poder rodar allí”, señala Camargo.
Imperfecta cuenta con Marcela Mar como protagonista, además de su participación como co-guionista y productora. Camargo destaca que la experiencia de Mar en la actuación y la producción permitió establecer un diálogo creativo durante el desarrollo de la película.
“Tiene mucho que aportar desde su rol como actriz para que la producción sea fluida, para que esté mejor, para que haya aún más cuidado aún. Ha sido una alianza muy enriquecedora para ambas partes”, resalta. La película se encuentra en proceso de edición y posproducción, con salida comercial prevista para el 2027.
La productora también prepara una película de terror que será rodada el próximo año. El proyecto contempla una mirada de género sobre distintos espacios de Bogotá, entre ellos una plaza de mercado, planteada como un lugar reconocible dentro de la ciudad.
A estas producciones se suman nuevas coproducciones en proceso de cierre, incluida una con un país europeo. En paralelo, el área de servicios continúa trabajando con productores internacionales que buscan locaciones y talento colombiano.