5 de marzo de 2026
Pérez: Nuestro liderazgo suele combinar firmeza con empatía, y esa mezcla es poderosa para abrir camino donde antes había barreras
En Heineken México, hablar de sustentabilidad no es un ejercicio de comunicación ni un gesto simbólico. Es, sobre todo, una cuestión de gestión, de estrategia y de decisiones que impactan en toda la operación, indica Inti Pérez, directora de Sustentabilidad Corporativa de la compañía, quien entiende que impulsar la agenda ambiental y social dentro de una organización global implica competir por atención, recursos y prioridad estratégica.
“Uno de los retos más grandes es convertir la sustentabilidad en una disciplina de gestión rigurosa y prioritaria como la calidad o la productividad. Competimos por recursos, por foco directivo y por espacio en la agenda estratégica”, explica.
En su rol, el desafío no se limita a diseñar compromisos o metas ambientales. Se trata de traducir ambiciones globales en decisiones concretas: cómo se invierte, cómo se opera, qué indicadores se miden y cómo se rinde cuentas. En Heineken México, esa lógica se articula a través de la estrategia “Brindar un Mundo Mejor”, que integra tres grandes pilares: el ambiental, el social y el consumo inteligente.
“Lo enfrento desde dos frentes. Primero, con gobernanza y evidencia: metas claras, indicadores comparables y seguimiento continuo que haga visible el avance para toda la organización. Segundo, con ejecución: logrando que se observe cómo estas decisiones fortalecen la eficiencia, resiliencia y continuidad del negocio”.
Para Pérez, la reputación corporativa no se construye en el discurso, sino en la operación. Solo cuando la estrategia se refleja en las decisiones diarias —en plantas, procesos y cadenas de valor— la sustentabilidad se convierte en una convicción organizacional.
Liderar el cambio desde la escucha
En el camino, las resistencias aparecen. Especialmente cuando se trata de introducir transformaciones técnicas o cambios en la manera en que las empresas operan.
Como mujer en un puesto directivo, Pérez ha aprendido que confrontar esas resistencias no siempre es el camino más efectivo.
“Las resistencias no se combaten con fuerza, sino con claridad, constancia y una inteligencia emocional muy consciente. Nuestro liderazgo suele combinar firmeza con empatía, y esa mezcla es poderosa para abrir camino donde antes había barreras”. Su estrategia parte de la escucha. Entender qué preocupaciones reales existen detrás de cada objeción permite traducirlas en soluciones prácticas.
“Muchas resistencias nacen del miedo al cambio, especialmente en agendas técnicas como la sustentabilidad. Por eso procuro responder con argumentos sólidos, pero también con cercanía, mostrando que el cambio no es una imposición, sino una oportunidad compartida”.
Ese enfoque también implica abrir espacios de participación dentro de la organización. Desde su posición directiva, considera fundamental que otras voces —en especial las de mujeres en equipos técnicos, operativos o directivos— tengan posibilidad de incidir.
“Cuando más personas se ven reflejadas e involucradas, la sustentabilidad deja de ser una iniciativa de un área y se vuelve una convicción organizacional”.
Empatía operativa y visión estratégica
Sostener una estrategia de sustentabilidad en una empresa con altos niveles de exigencia operativa requiere habilidades específicas. En la experiencia de Pérez, dos resultan determinantes: la empatía operativa y la visión estratégica acompañada de rendición de cuentas.
La empatía operativa implica comprender profundamente la realidad del negocio y de quienes lo ejecutan “Significa entender de verdad la realidad de la planta y del negocio”, explica.
La segunda habilidad tiene que ver con sostener objetivos de largo plazo en contextos donde la presión por resultados inmediatos suele dominar las decisiones.
“La sustentabilidad requiere defender objetivos de largo plazo aun cuando la presión del corto plazo es intensa. Ahí entra la capacidad de comunicar con claridad, de anclar decisiones en datos y de generar confianza a través de la transparencia”.
En Heineken México, cada avance se mide con rigor. Para Pérez, la medición es clave para sostener credibilidad y continuidad “Medimos cada avance con rigor para asegurar continuidad, credibilidad y resultados reales”.
Pero más allá de los indicadores, cree que el liderazgo de mujeres aporta algo distintivo: la coherencia entre propósito y acción.“Creo que el liderazgo femenino tiene una fortaleza particular: convertir conversaciones difíciles en avances reales. No desde la confrontación, sino desde una combinación de sensibilidad estratégica y rigor técnico”.
Transformar propósito en decisiones
Para las nuevas generaciones de mujeres interesadas en liderar agendas de sostenibilidad dentro de grandes corporaciones, Pérez ofrece un consejo claro: hablar el lenguaje del negocio.
“Conviertan la sustentabilidad en lenguaje de negocio. Aprendan a hablar de riesgo, productividad, reputación y continuidad operativa; así dejamos de pedir permiso y empezamos a influir en decisiones reales”.
El segundo consejo es dominar los datos y la ejecución. En su experiencia, las ideas adquieren tracción cuando se convierten en proyectos piloto, cuando se miden y cuando pueden escalarse dentro de la organización.
El tercero: construir alianzas internas.
“En empresas grandes ninguna transformación sucede sola. Operaciones, finanzas, compras, legal y comunicación tienen que empujar juntas. La capacidad de tejer esas redes de colaboración es fundamental”.
A esa lista añade una última reflexión, más personal: mantener la autenticidad “La sustentabilidad no es un tema accesorio; hoy es un criterio de competitividad. Quien combine propósito, método y colaboración tendrá una voz capaz de mover agendas, abrir caminos y acelerar el cambio ambiental y social desde dentro de las organizaciones”.
Pérez lo resume con una convicción que guía su trabajo cotidiano: contribuir desde su posición a generar impacto real “No es una receta de cocina, yo sigo en el camino, aprendiendo todos los días y dando mi extra milla para contribuir a brindar momentos de alegría para inspirar un mundo mejor”.