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Especial Liderazgo de Mujeres 2026

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Carolina H. Solís: feminismo, redes y el debate sobre el poder económico de las mujeres

4 de marzo de 2026

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Solís: Las redes, como parte de este proceso de empoderamiento pueden ser una herramienta para crecer económicamente

“Hay un tipo de violencia del que hablamos menos de lo que deberíamos: la violencia económica contra las mujeres”. Desde esa idea, Carolina Hernández Solís coloca uno de los temas que atraviesan buena parte de sus reflexiones públicas. Periodista, analista política y creadora de contenido, su voz se ha convertido en una presencia constante en el debate digital sobre feminismo, política y desigualdad. En sus plataformas: Instagram y X: @carolhsolis, TikTok: @carolhsolis YouTube: @carolhsolis, el análisis político convive con conversaciones sobre poder, dinero y las estructuras que históricamente han limitado la autonomía de las mujeres.


Con más de dos décadas de trayectoria en el periodismo mexicano, Hernández ha transitado desde las redacciones tradicionales hasta el ecosistema digital donde hoy se construyen muchas de las discusiones públicas. Inició su carrera en Grupo Reforma y posteriormente formó parte del equipo editorial de Código Magenta, donde durante varios años dirigió contenidos y desarrolló espacios de análisis político que ampliaron su presencia en el debate público. Hoy trabaja de forma independiente y utiliza sus redes como un espacio para explicar la política desde una mirada crítica, pero también para cuestionar las estructuras económicas que atraviesan la vida de las mujeres.


En ese cruce entre feminismo y economía se sitúa una de sus preocupaciones: la dependencia económica que todavía condiciona muchas decisiones en la vida de las mujeres “Las mujeres históricamente hemos sido asignadas al rol de cuidadoras, entonces, teniendo eso como contexto, la violencia económica es una de las cosas que más nos detiene”.


Desde esa perspectiva, las redes sociales pueden convertirse en una herramienta de autonomía, pero también en un espacio que exige responsabilidad. Para la especialista, el debate no es solo sobre visibilidad, sino sobre cómo se utiliza esa visibilidad.


“Las redes, como parte de este proceso de empoderamiento pueden ser una herramienta para crecer económicamente”, señala “Pero capitalizar contenidos exige responsabilidad: ¿qué contenidos estoy capitalizando?”.


En su visión, esto implica abrir espacios dentro de los circuitos profesionales y económicos “Si tengo cierto privilegio en un espacio, lo que quiero es que en ese espacio haya más mujeres”.


Hablar de dinero, justamente, es uno de los temas que más incomodidad genera, pero también uno de los más necesarios para transformar la desigualdad.


“Las mujeres no hablamos de dinero, no hablamos de cuánto cobramos, cuánto nos pagan. Esas redes que los hombres están acostumbrados a hacer, nosotras todavía no”, señala. “Nos cuesta cobrar, nos cuesta hablar de dinero porque hemos vivido en un sistema que nos ha segregado todo el tiempo y nos da miedo perder lo que tenemos”.


En ese contexto, el papel de las redes sociales adquiere una dimensión política “Las redes pueden servir para algo: ¿De qué sirve tener tantos seguidores? Sirve para tener cierto poder e influencia, y entonces la pregunta es cómo lo usas”.


Desde esa influencia, Carolina también cuestiona la forma en que históricamente se ha negociado el acceso de las mujeres al poder “Hace poco decía en una conferencia: dejemos de pelear por migajas de poder. Dejemos de pelear por que en una mesa con diez hombres haya una mujer. Exijamos las diez sillas”.


Para ella, la discusión no es sólo simbólica, sino estructural y en esa lógica, las redes sociales también pueden convertirse en una herramienta para construir comunidad y fortalecer la participación de las mujeres en los espacios de decisión.


También deja un mensaje para quienes vienen detrás y para quienes hoy están reinventando sus propios caminos: “A las mujeres de 40 para arriba les diría algo que nos decían cuando teníamos 20 y no entendíamos: siempre hay tiempo” y a las nuevas generaciones, su invitación es a no bajar la intensidad del cambio: “Sean revolucionarias, con miedo, pero háganlo. Nunca van a ser más jóvenes que ahora, aprovechen este momento para cambiar el sistema y poner límites”.


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