Especial Conecta 10 | Magaluf

Conecta 10 | Magaluf

Panel Conecta 10: ¿Nuevo lenguaje o burbuja financiera? El auge de los microdramas a debate

Liz Unamo | 27 de mayo de 2026

Philip McGoldrick, Anastasiia Alieksieieva, Loli Miraglia, María Rua Aguete, Manuel Marti, Jonathan Broughton y Carlos Rivadulla

Philip McGoldrick, Anastasiia Alieksieieva, Loli Miraglia, María Rua Aguete, Manuel Marti, Jonathan Broughton y Carlos Rivadulla

En un contexto donde el consumo audiovisual a través de dispositivos móviles no deja de transformarse, creadores, productores y expertos legales analizaron en el panel Microdramas y ficción vertical: ¿un nuevo lenguaje o una nueva industria? en Conecta 10 en Magaluf- Mallorca, las luces y sombras de un formato que genera tanta fascinación por su demanda como dudas respecto a su rentabilidad y futura regulación.

La perspectiva optimista llegó de la mano de Loli Miraglia, de SDO Entertainment (Argentina), quien defendió el formato como un auténtico balón de oxígeno para la producción independiente. Miraglia aseguró que la irrupción de la ficción vertical le ha aportado “un aire fresco como productora”, admitiendo que actualmente se enfrenta al “buen problema” de tener que escalar su compañía para satisfacer la enorme demanda de microdramas en español. Con acuerdos en marcha y negociaciones abiertas en Latinoamérica y Hong Kong, Miraglia se mostró contundente. “Esto no es basura; considero que abre una enorme ventana de oportunidad”.

En una línea similar en cuanto a optimismo de viabilidad técnica, Phillip McGoldrick, de ECM Productions, aportó una visión pragmática sobre los costes de producción en entornos controlados, señalando que, bajo ciertas condiciones de guion concentrado en una única localización con cinco o seis espacios y un elenco reducido de seis actores, 2se puede rodar con presupuestos de entre US$50.000 y US$60.000”, un contenido que, según explicó, ya cuenta con empresas interesadas en comprarlo de forma inmediata. Sin embargo, la intervención Anastasiia Alieksieieva de Holywater Tech, matizó esta postura al advertir que confiar únicamente en producciones originales caras y de corta vida útil —de apenas dos o tres semanas— es difícil de monetizar, proponiendo en su lugar modelos alternativos que abaraten costes reutilizando IP heredada mediante flujos de trabajo asistidos por Inteligencia Artificial y herramientas de relleno generativo.

Frente al entusiasmo de la producción, el análisis macroeconómico sembró notables dudas sobre la mesa. Manuel Martí, productor en Cohn+Duprat, reconoció el valor de los microdramas en términos de enganche y narrativa adaptada al teléfono móvil, pero puso el foco de alarma sobre las métricas financieras globales de este sector. “Tengo un problema con la viabilidad económica unitaria y con el modelo. Se dice que este mercado factura US$11.000 millones  al año, pero solo una compañía, ReelShort, obtiene beneficios reales, y el año pasado fueron de US$10 millones. Eso representa un retorno de la inversión (ROI) del 0,0909, algo verdaderamente minúsculo”. Martí cuestionó el beneficio real para los creadores ante costes que rondan los US$1.000 dólares por minuto, sentenciando que “no se puede construir una industria sólida” bajo esas condiciones estructurales, lo que despertó aún más dudas entre el público sobre si las plataformas terminarán absorbiendo por completo la propiedad intelectual (IP) sin dejar margen de ganancia a los productores independientes.

Por su parte, Jonathan Broughton profundizó en las debilidades del negocio desde la perspectiva de la consultoría estratégica, analizando las dos vías actuales de ingresos: la suscripción prémium y los micropagos. Broughton se mostró escéptico con tarifas de suscripción que alcanzan los US$45  al mes en plataformas como DramaBox o ReelShort, un precio significativamente superior al de los gigantes del streaming tradicional, y recordó el fracaso previo de proyectos de formato corto como Quibi. Respecto al modelo de micropagos por monedas, habitual en plataformas como ShortTV, Broughton lanzó una advertencia clara. “Gran parte de este modelo de negocio está copiado del juego y las apuestas, sectores fuertemente regulados. En mercados como el europeo la legislación va a llegar tarde o temprano y limitará las fórmulas algorítmicas de enganche. ¿Qué pasará entonces con el modelo de negocio?”.

Finalmente, el debate legal e institucional fue abordado por Carlos Rivadulla, Socio de Auren Abogados, quien coincidió en que Europa no tardará en estrechar el cerco sobre las dinámicas de monetización compulsiva de estas plataformas. “Como consumidor y ciudadano preocupado veo que mi propio hijo consume microdramas. Desde el punto de vista del derecho de autor o del formato, el tamaño de la pantalla no importa”, señaló Rivadulla. No obstante, advirtió que Bruselas vigila muy de cerca la llamada ‘economía de la atención’ y la extracción de datos. “Cualquier patrón de diseño oscuro o sistema de recompensas que empuje al usuario hacia su lado más impulsivo o a comportamientos compulsivos va a ser sancionado más pronto que tarde. En Europa las reglas van a ser mucho más estrictas: el mensaje es que jueguen limpio y no jueguen sucio con las emociones e impulsos de la gente”.

La sesión concluyó evidenciando que, si bien la ficción vertical y los microdramas han demostrado una capacidad innegable para conectar de forma masiva con las nuevas audiencias, la industria se enfrenta ahora al reto definitivo de regular sus prácticas comerciales y estabilizar unos modelos financieros que garanticen la supervivencia de sus creadores.

Empresas

MÁS ESTRATEGIA EN Conecta 10 | Magaluf

PRODU
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.