El auge del formato vertical en la ficción narrativa está transformando la manera en que el público consume entretenimiento audiovisual. Durante el panel Vertical & Viral: el auge del microdrama, Marcela Kartaszewicz, Head of Communications de DramaBox; Sasha Tkachenko, Head of Studio de My Drama – Holywater Tech; y Pedro Lopes, director General de Contenido de la productora portuguesa SPi debatieron sobre la rápida evolución de este fenómeno, sus modelos de financiación y el papel clave que desempeñan las nuevas tecnologías.
Aunque los géneros iniciales como el melodrama, la fantasía urbana y los romances prohibidos impulsaron la masificación de las plataformas, el mercado está experimentando una rápida diversificación. Temáticas como la comedia, los dramas sociales, las historias LGBTQ+ y los thrillers están ganando terreno rápidamente en la preferencia del público global.
“El contenido es y seguirá siendo el rey. En nuestra plataforma combinamos la producción propia en centros globales con el licenciamiento de producto terminado en todo el mundo. No exigimos que los proyectos lleguen en grandes volúmenes; cuando nos encontramos con una gran historia, estamos abiertos a licencias exclusivas o compartidas. Además, la expansión hacia nuevos géneros como el thriller o las historias de época demuestra que la audiencia exige una constante evolución narrativa”, afirmó Kartaszewicz.
Por su parte, Sasha Tkachenko, profundizó en los aspectos de producción, presupuestos e impacto de la inteligencia artificial en la industria, ofreciendo una radiografía clara del coste de desarrollo en diferentes mercados.
“El coste de producción varía considerablemente según la localización: en Europa del Este una temporada de unos 55 episodios puede realizarse desde los US$80.000, mientras que en EE. UU. el presupuesto puede alcanzar hasta los US$250.000. Respecto a la inteligencia artificial, no viene a reemplazar al talento humano, sino a transformar el sector y permitir la exploración de géneros complejos como la ciencia ficción o la acción. Aunque estimamos que el mercado equilibrará los títulos generados por IA con las producciones tradicionales, la audiencia siempre demandará actores reales y rostros humanos con los que conectar emocionalmente”, explicó Tkachenko.
Desde la perspectiva de la producción tradicional y el servicio público audiovisual, Pedro Lopes, compartió el éxito de sus experiencias pioneras en formato vertical y desmontó los prejuicios habituales del sector.
“Existe el falso mito de que un microdrama es simplemente una película fragmentada en pedazos, cuando en realidad cada episodio requiere una ingeniería narrativa propia con ganchos constantes para retener la atención. Nuestra experiencia en televisión pública, donde abordamos temas de relevancia social como la violencia doméstica o la privacidad en la juventud a través del microdrama, demostró que es posible alcanzar más de 25 millones de visualizaciones en un país de 10 millones de habitantes. Este formato representa una oportunidad de oro para dinamizar todo el ecosistema audiovisual y crear alianzas duraderas entre plataformas y productoras”, concluyó Lopes.






