Especial Mundial 2026

Mundial 2026

El Mundial 2026 no es un evento. Es una reconfiguración del negocio audiovisual

18 de febrero de 2026

<em>El briefing semanal sobre poder, dinero y distribución en la era del Mundial</em>

El briefing semanal sobre poder, dinero y distribución en la era del Mundial

Durante décadas, el Mundial fue entendido como lo mismo por casi todos los actores de la industria: el mayor pico de audiencia posible. Un momento de concentración masiva, un imán de ratings, un acelerador de ventas publicitarias y, para muchos, el último gran bastión del consumo televisivo en vivo.

Ese modelo mental ya no alcanza.

En los últimos meses, el Mundial empezó a discutirse menos como “evento” y más como infraestructura. No como algo que ocurre cada cuatro años, sino como un sistema alrededor del cual se están rediseñando decisiones de derechos, distribución, plataformas, modelos comerciales y relación con la audiencia. No es casualidad que hoy los derechos se fragmenten por ventanas, territorios y plataformas, ni que la conversación en la industria gire cada vez más alrededor de first-party data y menos alrededor de simples puntos de rating.

ESA ES LA SEÑAL

Derechos cada vez más fragmentados, plataformas buscando exclusividad o complementariedad estratégica, marcas dejando de hablar solo de “presencia” para hablar de “ecosistemas”, y broadcasters intentando redefinir su rol en una cadena de valor que ya no controlan de punta a punta. No es ruido. Es arquitectura.

Lo que realmente está en juego en el Mundial 2026 no es quién transmite más partidos o quién vende más spots. Es quién se queda con la relación directa con la audiencia cuando el último silbatazo suene.

Porque el verdadero activo hoy no es el rating.
Es el login.
Es la data.
Es el hábito.
Es la recurrencia.
Es la capacidad de convertir un pico de atención en una relación de largo plazo.

Por eso la discusión ya no es “TV contra streaming”. Esa es una pelea vieja y, francamente, simplista. La discusión real es quién controla el vínculo con el usuario y quién queda reducido a ser solo un proveedor de alcance.

El Mundial 2026 se volvió, quizás sin que muchos lo hayan terminado de procesar, el mayor stress test del modelo de medios global. Va a poner a prueba si los broadcasters pueden transformar eventos masivos en plataformas de relación continua. Si las plataformas pueden convertir hype en hábito. Si las marcas pueden dejar de comprar solo exposición y empezar a comprar relevancia cultural sostenida. Si los dueños de derechos pueden pensar más allá del próximo ciclo de licencias.

AQUÍ ES DONDE EL JUEGO CAMBIA

Durante años, el éxito de un Mundial se midió en GRPs, en puntos de rating, en inventario vendido, en récords de audiencia. Todo eso sigue siendo importante, pero ya no es suficiente. Hoy el valor real se construye en lo que pasa después del evento. En quién retiene, en quién conoce mejor a su usuario, en quién puede seguir monetizando esa relación cuando el calendario deportivo sigue su curso.

En este nuevo tablero, ganan los que convierten exposición en relación. Ganan las marcas que entienden que no están comprando fútbol, están comprando cultura, contexto y pertenencia.

Ganan las plataformas que usan el Mundial como puerta de entrada a un ecosistema más amplio de contenido y servicios.

Pierden, en cambio, los que siguen pensando en el Mundial como un “pico de audiencia” y no como un sistema de adquisición de valor. Pierden los que optimizan solo para el corto plazo.

Pierden los que siguen midiendo éxito con métricas que describen el pasado, pero no construyen el futuro.

Lo que se decida en este ciclo del Mundial va a marcar muchas cosas más allá de 2026. Va a influir en cómo se venden derechos, en cómo se arman paquetes comerciales, en cómo se diseñan productos de contenido, en cómo se mide el éxito real de un evento de escala global. Menos métricas aisladas. Más foco en valor de usuario, data y ecosistema.

Por eso este no es un Mundial más. Es un punto de inflexión.

No porque cambie el fútbol.

Sino porque está cambiando, de fondo, el negocio del audiovisual, del entretenimiento y de la atención.

La pregunta incómoda:

Si mañana el Mundial dejará de ser un evento y se convirtiera en un producto permanente de relación con audiencias, ¿tu modelo de negocio estaría realmente listo para eso?.

Andres Rico Paya, colaborador Mundial 2026

Andrés R. Payá, Business & Marketing Strategist

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