Los dramas verticales son la tendencia más fuerte de este año y Del Barrio Producciones se ha sumado a la experimentación en este formato. La productora peruana ya trabaja en una unidad dedicada exclusivamente a desarrollar historias para el consumo vertical, con guiones listos y conversaciones avanzadas con otra casa productora local para sacar adelante sus primeros proyectos próximamente.
El plan es claro: en los primeros dos meses del año producirán un drama piloto vertical, pensado como “melodrama de respuesta inmediata”, con una dramaturgia y puesta en escena distintas a la ficción tradicional, pero fieles al ADN emocional que los ha definido durante dos décadas.
Alexander explica que no se trata de seguir una moda a ciegas. El equipo ha analizado qué historias concentran más vistas y cómo se consumen, para adaptar el relato a pantallas pequeñas y a un ritmo de consumo vertiginoso. “Está en tendencia y funciona”, resume la experimentada creadora de dramas, con la convicción de quien ya vio algo parecido cuando la telenovela se reinventó para sobrevivir a otros cambios de época.
La apuesta por el formato vertical convive con un año particularmente intenso para Del Barrio. En 2025 cerraron con cuatro ficciones al aire —Niña de azúcar, Eres mi sangre, Luz de luna y Los otros Concha. Dos de estas producciones están al aire al mismo tiempo liderando en sus horarios. De la telenovela Luz de Luna produjeron el musical teatral Luz de fantasía, con una importante taquilla en Lima durante 2025, por lo que recorrerá Perú en 2026.
Este 2026, cuando la empresa cumplirá 20 años, el objetivo es producir tres ficciones para el prime time de las 9pm, además de una comedia tipo sitcom, Guerra de suegras, pensada para otro horario y con un tono distinto al melodrama clásico.
Entre las continuidades destaca Eres mi sangre 2, que no arranca de inmediato tras el final de la primera parte. Los personajes se reencuentran años después, con un giro más marcado hacia el thriller y el suspenso. “La esencia de la novela son los secretos de familia y no saber quién es el villano”, apunta Alexander, subrayando que ese cruce de géneros fue una de las claves del éxito.
En paralelo, la productora prepara dos películas: una de ellas es un documental sobre Susana Baca, dirigida por Josué Méndez— y Amando a Amanda, dirigida por Ani Alva, que es un remake de una película chilena que grabaron en septiembre y ya está en posproducción. A estos proyectos se suma la serie Leche de tigre, creada por “Chascas” Valenzuela, que comenzarán a rodar en abril de este año. Los tres proyectos serán presentados en Content Americas en busca de socios que quieran sumarse.
Todo esto ocurre mientras Del Barrio renueva su imagen corporativa y consolida un equipo que ya supera las 300 personas, incorporando profesionales del cine y la publicidad para elevar la calidad de sus telenovelas.
Sobre el contexto industrial, Alexander es escéptica con los diagnósticos apocalípticos: el streaming crece, sí, pero la televisión abierta seguirá siendo el medio más masivo. El reto, dice, es volver a seducir a niños y jóvenes con formatos atractivos y recuperar la lealtad del público. En un Perú donde la producción nacional se expande y la competencia se intensifica, la ficción —sea en horizontal o en vertical— sigue siendo el ancla.











