Édison Monroy | 1 de septiembre de 2026
Dago García de Caracol Televisión
Caracol Televisión mantiene una estrategia de expansión internacional sustentada en la capacidad de producción desarrollada en Colombia y en la participación en proyectos destinados tanto a televisión abierta como a plataformas. Dago García, VP de Producción y Contenido, dio detalles de los procesos operativos y creativos de la compañía colombiana.
“El plan que nos propusimos de expandir la marca y de fortalecer el estudio se ha venido cumpliendo y se ha venido cumpliendo de una manera bastante eficiente”, dijo a PRODU el productor, escritor y ejecutivo.
La compañía desde hace al menos cinco años viene en un proceso para ampliar el alcance de su operación más allá de la producción destinada a su propia señal. Todo comenzó con la producción en México de El rey, Vicente Fernández. Actualmente siguen adelante con la realización de series en otros países:
“Tenemos próximamente el 9 de octubre, el lanzamiento en España de nuestra serie Raphael, la bioserie de Raphael (para Netflix). Estamos adelantando en México, en coproducción con un jugador importante de México y con un jugador importante de España, una serie, un thriller en México para una plataforma. Estamos desarrollando en Colombia en este momento cuatro series para diferentes plataformas, y atendiendo nuestra pantalla. En el área de entretenimiento seguimos produciendo versiones de nuestros realities en otros territorios”.
La infraestructura de Caracol Televisión en Colombia constituye uno de los elementos sobre los que se apoya esta expansión. Desde Bogotá, la compañía puede participar en distintas fases de los proyectos, desde el desarrollo hasta la posproducción, y ofrecer tanto servicios técnicos como capacidades de producción.
García detalló la dimensión de esa operación y su relación con el crecimiento del negocio de producción para terceros.
“Nosotros tenemos una capacidad importante. Tenemos aproximadamente 12 estudios, 12 estudios bien dotados, con estándares internacionales. Tenemos aproximadamente 50 salas de edición también con última tecnología. Tenemos siete unidades móviles también con todo el equipamiento necesario para producciones de alto calado”, explicó Dago García.
Esta estructura permite que la compañía atienda simultáneamente las necesidades de su pantalla y proyectos externos. Para Caracol Televisión, el modelo no se limita al alquiler de infraestructura o a la prestación de servicios específicos, sino que incluye una participación integral en los procesos de producción.
“Eso nos ha permitido no solamente atender a nuestra parrilla, sino también hacer estos ejercicios de producción por encargo y de coproducciones. Entonces ofrecemos las dos aristas de la producción: no solamente los servicios técnicos, sino también todo lo que tiene que ver con la producción. Desde aquí manejamos el contenido, manejamos todas las etapas del desarrollo de pre, producción y posproducción”, afirmó el VP de Producción y Contenido de Caracol Televisión.
La combinación de infraestructura y participación creativa permite a la empresa utilizar su operación colombiana para proyectos que tienen como destino diferentes mercados y ventanas de exhibición.

María la caprichosa ha tenido buena aceptación tanto en TV abierta como en plataforma
El crecimiento del streaming ha modificado la relación entre la producción local y las audiencias internacionales. No obstante, según Dago García, la experiencia de la industria ha demostrado que una historia no necesita desprenderse de su contexto para encontrar espectadores fuera de su país de origen.
“Creo que la misma dinámica de la industria ha demostrado algo que hace más de cien años dijo León Tolstói: ‘Si quieres ser universal, habla de tu aldea’. Y en eso los streamers, por ejemplo, la tienen muy clara. Los streamers cambiaron su discurso; el discurso inicial era como ‘necesitamos contenido que tenga un alcance global’, pero muy pronto se dieron cuenta de que la manera de atacar los mercados locales y, por rebote, de atacar los mercados internacionales era con la producción local”, sostuvo.
Desde esa perspectiva, Caracol Televisión mantiene como referencia inicial a la audiencia colombiana, incluso cuando los contenidos son concebidos para tener circulación internacional.
“La fortaleza que puede tener cualquier tipo de contenido es su carácter. Y cuando el carácter está pensado desde lo local, desde lo que se conoce, desde la atención al usuario primario, que es el propio país donde se produce, de ahí en adelante la producción internacional es como un proceso lógico”, añadió.
Dago García citó ejemplos colombianos como Gabriel García Márquez, Carlos Vives y cineastas como Víctor Gaviria y Ciro Guerra para explicar su planteamiento. En todos los casos, señaló, la proyección internacional parte de elementos vinculados con contextos particulares.
“En ese sentido nosotros hemos seguido trabajando con nuestra atención puesta en la audiencia colombiana y los resultados pues han demostrado eso que decía Tolstói: ‘Si quieres ser universal, habla de tu aldea’”, concluyó sobre esta aproximación.
La distribución de producciones en diferentes ventanas también ha cambiado la manera en que Caracol Televisión entiende el recorrido de sus contenidos. La experiencia durante la pandemia llevó a la compañía a observar nuevamente el comportamiento de las audiencias frente a producciones que ya habían sido emitidas.
Afirma Dago García que ese periodo permitió comprobar que una producción de entretenimiento no necesariamente pierde valor después de su primera emisión. La televisión abierta, las plataformas y otras ventanas pueden funcionar como momentos diferentes de consumo para una misma obra.
“Nosotros todavía estamos muy cercanos a la pandemia para poder sacar conclusiones sobre el impacto cultural que tuvo la pandemia, pero en el caso concreto de la televisión la pandemia demostró una cosa que incluso la teníamos aquí al frente de las narices y no nos habíamos dado cuenta, y es que el contenido de entretenimiento tiene más de una vida”, explicó.
La experiencia se trasladó posteriormente a los contenidos de Caracol que fueron distribuidos en plataformas y luego regresaron a la televisión abierta, o viceversa. Por ejemplo, María la caprichosa, se estrenó primero en Netflix a principios de 2026, con buenos resultados en la plataforma. Meses después, el 4 de agosto, se lanzó en el Canal Caracol en Colombia, donde es número uno en el rating. “Eso la industria norteamericana, con el syndication, lo tenían claro”, señaló el ejecutivo.
A partir de esa experiencia, la compañía entiende la distribución multiplataforma como una extensión de la vida de los contenidos y no necesariamente como una competencia entre ventanas:
“En Latinoamérica nosotros pensábamos que un programa de televisión pasaba una vez y chao, y que era una vida fugaz. Pero un poco lo que la dinámica ha demostrado es que el buen contenido de entretenimiento es como el buen contador de chistes: tiene muchas vidas, y eso nos ha permitido que podamos no canibalizarnos cuando llevamos el contenido a diferentes formas de distribución”.

En La mujer prohibida David Palacio representa un cantante. En Ana Karenina, originalmente es un militar
Ese planteamiento también se refleja en La mujer prohibida, producción de Caracol Televisión que llegó a Netflix el 29 de julio y que ha sido Top 10 en más de diez países.
La serie parte de una decisión narrativa: integrar elementos de Ana Karenina, de León Tolstói, y Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoyevski. Para Dago García, la conexión entre la telenovela y los grandes autores del siglo XIX no es circunstancial, sino que tiene que ver con el origen mismo del género.
“No se puede olvidar que los precursores o los antecedentes de los escritores de telenovelas son los escritores de folletín del siglo XIX. Tolstói, Dostoyevski, Flaubert, Víctor Hugo, Dumas, escribían novelas por entregas en los periódicos. Estas novelas luego se recopilaron y salieron como una novela única, pero ellos escribían un capítulo para vender periódicos, como hace la televisión abierta: productos para vender los comerciales”, explicó.
El VP de Producción y Contenido de Caracol Televisión, quien fue uno de los argumentistas de La mujer prohibida, contó que abordó estos clásicos de la literatura rusa desde la perspectiva de un escritor de telenovelas y encontró en esas estructuras narrativas elementos relacionados con el desarrollo del género.
“Siempre había tenido en la cabeza, y además me puse en el ejercicio de leer, sobre todo Los hermanos Karamazov, de leerla con esa mirada de escritor de telenovela, y definitivamente ahí está el origen de la escritura de la telenovela”, sostuvo.
La decisión que, según el ejecutivo, representó el principal riesgo creativo en La mujer prohibida fue reunir las dos obras en un mismo producto. “Creo que por primera vez en la historia de la cultura se junta a Tolstói y Dostoyevski en un mismo producto. Porque organizamos una gran familia y tenemos toda la trama de Ana Karenina y toda la trama de Los hermanos Karamazov integrada en un solo producto”, dijo.
La adaptación también trasladó algunos elementos de la historia original a un contexto contemporáneo. El personaje masculino de Ana Karenina, originalmente un militar, fue convertido en cantante de música popular, decisión relacionada con la experiencia previa de Caracol Televisión en producciones musicales (La reina del flow, Arelys Henao).
“Teníamos a David Palacio, que canta muy bien, porque él es el que canta en la novela, y la apuesta por fortuna resultó y está funcionando muy bien”, concluyó Dago García.
La trayectoria de La mujer prohibida en Netflix se inscribe así dentro de una estrategia más amplia: desarrollar contenidos desde Colombia, llevarlos a distintas plataformas y mercados y utilizar una misma producción en diferentes ventanas de distribución.
Para Caracol Televisión, el crecimiento internacional parte de una operación que mantiene su producción local como punto de referencia y que busca ampliar el recorrido de sus contenidos.