Édison Monroy | 14 de agosto de 2026
FilmFlow Rodaje en Colombia
Durante los últimos siete años, FilmFlow ha acompañado la transformación de la industria audiovisual colombiana desde un frente que suele permanecer detrás de cámaras: la gestión, protección, almacenamiento y distribución de los datos que genera cada rodaje.
La compañía, liderada por Fernando Parra, ha enfocado parte de su operación en desarrollar capacidades locales para responder a producciones nacionales e internacionales que llegan al país, entre ellas proyectos vinculados a los incentivos para la industria audiovisual como el CINA.
Para el CEO, el proceso ha implicado tanto incorporar tecnología como formar al talento que la opera. “Hemos estado como insistiendo en los últimos 7 años en crecer un poco la industria con tecnología, con apoyo, uniendo fuerzas entre las compañías, entre las productoras”, explica.
La trayectoria de FilmFlow está relacionada con la evolución de los servicios tecnológicos que requiere un rodaje contemporáneo. La empresa ha trabajado en la capacitación de su personal y en la incorporación de nuevas herramientas para atender producciones que necesitan estándares compatibles con los de compañías internacionales.
La operación incluye proyectos como Cien años de soledad, La primera vez o Pimpinero: sangre y gasolina, entre muchos otros, cada uno con necesidades particulares de infraestructura, almacenamiento y control de calidad. En lugar de aplicar un único esquema, FilmFlow analiza las condiciones técnicas de cada producción para definir los recursos necesarios.
“Cada proyecto grande ha sido un reto”, dice Fernando Parra. La planificación contempla qué tecnología está disponible, qué recursos deben implementarse y cómo acompañar el flujo de información durante el rodaje y la posproducción.
Ese trabajo también busca fortalecer la capacidad instalada en Colombia. “Estamos insistiendo en capacitar a nuestro personal, en llevar tecnología al país, en llevar nuevos flujos y finalmente conservando un poco los estándares a nivel mundial”, afirma.

Film Flow acompaña rodajes y grabaciones en todo Colombia. Acá durante la realización de Cien años de soledad
La seguridad de la información ocupa un lugar central en ese modelo. Para explicarlo, el CEO FilmFlow utiliza una comparación con el sector financiero.
“Nosotros lo denominamos como ‘somos un banco digital’”, cuenta Fernando Parra. La analogía parte de una pregunta sencilla: así como una persona decide dónde guardar su dinero teniendo en cuenta factores como seguridad y confianza, una producción debe escoger dónde custodiar el material que genera durante meses de trabajo.
La necesidad adquiere otra dimensión cuando se trata de producciones internacionales que llegan a Colombia. Para Fernando Parra, uno de los objetivos es que los productores que aprovechan mecanismos como el CINA encuentren en el país las condiciones técnicas necesarias para desarrollar sus proyectos.
“Hemos tratado de que finalmente se sientan seguros que pueden venir a nuestro país a filmar, que pueden tener el equipo de primera línea, que podemos hablar en el mismo idioma, que podemos tener las características, seguridad y los estándares más altos”, señala.
La custodia no se limita al almacenamiento. También comprende los movimientos de la información, la reducción de riesgos asociados al traslado físico de discos y la posibilidad de acceder al material desde diferentes lugares.
“Creo que somos la compañía que custodia parte importante de lo que se filma en el país y por eso debemos estar siempre cubiertos”, sostiene Parra.
La dimensión de esa operación puede medirse en volumen de información. FilmFlow ha llegado a manejar cerca de 2 petabytes anuales y trabaja alrededor de 17 proyectos por país, con hasta ocho producciones simultáneas.
Uno de los casos que ilustra esa escala es Cien años de soledad, segunda parte.“Fueron 9 meses de rodaje en donde hicimos casi 300 terabytes, en donde las exigencias del set y las exigencias a nivel de control de calidad eran muy altas”, explica Parra.
La magnitud de los archivos cambia la manera de gestionar la información. No se trata solamente de guardar los datos, sino de asegurar que puedan ser revisados, trasladados y utilizados por los equipos creativos y técnicos sin perder trazabilidad.
La infraestructura de FilmFlow combina almacenamiento físico y servicios en la nube. En Colombia, la compañía cuenta con una capacidad de almacenamiento cercana a los 2.000 terabytes, mientras utiliza conectividad dedicada para mover parte de los contenidos entre distintas ubicaciones.
El modelo también cambia cuando una producción sale de Bogotá. En esos casos, FilmFlow debe adaptar la infraestructura a la ubicación y al volumen de información que se generará.
Para Cien años de soledad, segunda parte, la compañía trabajó en Ibagué y otras zonas del Tolima. Allí implementó una conexión dedicada para permitir que el material fuera enviado directamente desde el lugar de alojamiento.
“Conectamos un hotel en internet dedicado de técnicamente de 1 giga, que enviaba de subida todo el tiempo el material desde allá para no tener que trasladar material por tierra a Bogotá”, relata Parra.
La estrategia parte de calcular las necesidades de cada producción: cuánto material se generará, cuánto tiempo permanecerá el equipo en la región y qué conectividad se requiere para mantener los estándares de seguridad.
“Cuando vamos a ciudades diferentes a Bogotá también garantizamos y calculamos finalmente qué es lo que necesita la producción”, señala.
El propósito es reducir los tiempos asociados al traslado, controlar los costos y mantener visibilidad sobre el movimiento de los datos.

El modelo tecnológico combina hardware de alta velocidad, almacenamiento físico, nube y canales dedicados de internet. Según Parra, la compañía cuenta en Colombia con un canal dedicado de casi 5 Gbps.
La combinación permite que una producción pueda rodarse en Colombia mientras diferentes equipos trabajan desde otros países. “Podemos grabar una historia en Colombia, posproducirla en México, o grabar una historia en Colombia y verla en Brasil, o grabar una historia en México y verla en cualquier parte del mundo”, explica.
Una parte de ese flujo consiste en trasladar entre sedes alrededor de 7 u 8 terabytes diarios. El objetivo es que el material esté disponible para los equipos que lo necesitan sin depender necesariamente del transporte físico de discos.
Parra señala que las certificaciones y los estándares de seguridad han permitido reducir la cantidad de soportes físicos involucrados en esos movimientos. De esta manera, la nube se integra con la infraestructura local dependiendo de las necesidades y del presupuesto de cada producción.
El resultado es un esquema en el que una parte del material puede permanecer en almacenamiento físico mientras otra se distribuye mediante internet hacia equipos de revisión o posproducción.
Los archivos audiovisuales pueden tener tamaños de decenas de gigabytes, por lo que FilmFlow incorpora procesos específicos de control de calidad. “Un archivo te puede llegar a pesar 40 gigas, 20 gigas”, explica Parra. En ese contexto, transferir un archivo no garantiza que el contenido haya llegado correctamente.
La compañía revisa que los archivos puedan abrirse y reproducirse, y que la imagen no presente problemas derivados de una copia defectuosa. El proceso busca identificar fallas cuando todavía existe la posibilidad de corregirlas en el set.
“Nos hemos vuelto muy metodológicos con el control de calidad de la imagen”, afirma.
Asimismo, la disponibilidad temprana del material también permite que los equipos creativos y técnicos detecten problemas antes de avanzar demasiado en el proceso.
“Si tuvimos un error, si algo faltó, si algo tuvo inconveniente, o si finalmente durante la producción pudimos detectar algo a tiempo, prender esas alarmas tempranas que permiten corregir durante el rodaje”, concluye Fernando Parra.
16 de agosto de 2026