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Especial Región Andina 2026

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Canal TRO tiene como meta consolidar el Gran Santander como territorio para la producción audiovisual en Colombia

Édison Monroy | 19 de agosto de 2026

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Lina Ramírez es la directora de producción y programación del Canal TRO, cadena de televisión regional de Santander y Norte de Santander

Lina Ramírez, directora de producción y programación del Canal TRO, cadena de televisión regional de Santander y Norte de Santander, departamentos del nororiente de Colombia, explica que la compañía regional ha ampliado su capacidad para desarrollar producciones audiovisuales en distintos formatos.


“La transformación ha sido muy significativa. En los últimos años, el TRO ha fortalecido no solamente su infraestructura tecnológica, sino también sus procesos de producción, el talento humano y la capacidad de desarrollar contenidos con estándares técnicos y narrativos competitivos a nivel nacional”, afirma.


FORTALECIMIENTO TÉCNICO Y PRODUCCIÓN MULTIPLATAFORMA

Esa capacidad permite al canal asumir producciones multicámara, transmisiones de gran formato, contenidos de ficción, entretenimiento, informativos y proyectos multiplataforma.


“Hoy tenemos la capacidad de asumir producciones multicámara, transmisiones de gran formato, contenidos de ficción, entretenimiento, informativos y proyectos multiplataforma”, señala Lina Ramírez. Y agrega que “competir ya no significa solamente tener buenos equipos, sino contar historias con una mirada propia, con calidad técnica y con capacidad de conectar con audiencias dentro y fuera de nuestra región”.


Los reconocimientos y nominaciones obtenidos por el canal hacen parte de los indicadores que Ramírez utiliza para describir esa evolución. Menciona los Premios TAL y las nominaciones a los Premios India Catalina como escenarios en los que el trabajo del TRO puede compararse con producciones provenientes de distintas regiones del país.


INFRAESTRUCTURA QUE NECESITA UN HUB AUDIOVISUAL

Pero la discusión sobre el potencial audiovisual del Gran Santander, como es conocido la unión de Santander y Norte de Santander, va más allá de la capacidad de una empresa o institución para producir contenidos. Para Ramírez, el reto consiste en construir las condiciones que permitan que una producción pueda desarrollarse de principio a fin en el territorio.


“Un hub audiovisual necesita mucho más que un estudio de televisión. Se requiere una cadena de producción completa: estudios adecuados, unidades móviles, cámaras, iluminación, sonido, edición y postproducción, infraestructura de transmisión y conectividad, además de espacios para almacenamiento y gestión de contenidos”, indica.


A esta infraestructura se suman servicios que pueden determinar la viabilidad de una producción que llega desde otra ciudad o región. Hoteles, transporte, logística y proveedores especializados hacen parte de esa cadena.


“El gran reto es pasar de tener capacidades individuales a consolidar un ecosistema articulado, donde productores, instituciones, universidades, empresas de servicios, talento y entidades territoriales trabajen en conjunto”, sostiene la ejecutiva.


TALENTO Y SERVICIOS PARA ATRAER PRODUCCIONES

En esa estructura, el talento local ocupa un lugar central. Una producción que se instala temporalmente en un territorio requiere personal en diferentes áreas, desde la dirección y producción hasta las labores técnicas, artísticas y logísticas.


“El talento local es fundamental porque una producción que llega a una región necesita encontrar allí directores, productores, realizadores, camarógrafos, sonidistas, técnicos, artistas, actores y personal logístico”, dice.


A esa disponibilidad de personas se suma la variedad de escenarios. Ramírez identifica en el Gran Santander una combinación de paisajes y espacios que puede ser aprovechada por diferentes géneros y formatos.


“El Gran Santander tiene de manera extraordinaria una enorme diversidad geográfica, arquitectónica y cultural en distancias relativamente cortas”, afirma.


La región puede reunir montaña, cañones, ríos, paisajes rurales, ciudades y escenarios urbanos, de acuerdo con la descripción de la directora de producción y programación del TRO. Esa variedad constituye una diferencia frente a los territorios donde una producción debe desplazarse mayores distancias para encontrar escenarios distintos.


EL TRO COMO MUESTRA DE LAS CAPACIDADES REGIONALES

“Bogotá concentra gran parte de la industria, pero precisamente por eso las regiones tenemos una oportunidad: descentralizar la producción y demostrar que las grandes historias no necesariamente tienen que producirse en las grandes capitales”, plantea Lina Ramírez.


Para que esa oportunidad se convierta en una actividad sostenida, también identifica la necesidad de generar condiciones para los productores. Entre ellas menciona incentivos tributarios o económicos, facilidad para los permisos de filmación, acompañamiento institucional y una oferta regional que permita conocer con claridad qué servicios y capacidades están disponibles.


“Las regiones que quieran competir por producciones deben generar condiciones favorables: incentivos tributarios o económicos, facilidad para permisos de filmación, acompañamiento institucional y una oferta clara para los productores”, explica.


El propio trabajo del Canal TRO sirve, según Ramírez, como referencia de las capacidades que ya existen. “Las producciones de ficción y entretenimiento que hemos desarrollado, nuestros contenidos infantiles y proyectos como Ni un paso atrás, además de las grandes transmisiones y producciones especiales que ha realizado el canal, muestran que hoy podemos abordar diferentes géneros y formatos”, señala.


En el caso de las transmisiones, la experiencia permite evaluar otro componente de la industria audiovisual: la operación de proyectos que demandan coordinación técnica y capacidad para responder a exigencias de producción en tiempo real.


CUANDO EL TERRITORIO TAMBIÉN CUENTA LA HISTORIA

La relación entre producción y territorio aparece, finalmente, como uno de los elementos que pueden diferenciar al Gran Santander. Para la directora de producción y programación del Canal TRO, las locaciones no tienen que limitarse a servir como escenarios de fondo.


“En muchas de nuestras producciones, el territorio deja de ser simplemente el lugar donde ocurre una historia y se convierte en parte de ella”, afirma.


La arquitectura, los municipios, las montañas y las expresiones culturales pueden contribuir a construir una identidad visual reconocible. En ese sentido, la región no tendría que crear desde cero una representación para ser mostrada en pantalla, sino aprovechar elementos que ya forman parte de su territorio.


“Cuando una producción logra que el espectador reconozca el territorio y entienda que ese paisaje también cuenta la historia, la locación se convierte prácticamente en un personaje más”, explica Lina Ramírez.


La apuesta que plantea el Canal TRO combina así dos dimensiones: la capacidad técnica y humana para producir contenidos y la construcción de condiciones que permitan que más proyectos encuentren en el Gran Santander un lugar para desarrollarse.


Para la ejecutiva, el objetivo no es replicar el modelo de las grandes capitales, sino avanzar hacia una industria regional que pueda participar en el circuito nacional sin abandonar la identidad del territorio.


“Más que hablar de una producción puntual, creo que el verdadero indicador es que hoy el TRO tiene la capacidad de desarrollar proyectos con una visión regional, nacional y multiplataforma”, concluye.


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