
Juan Carlos Gil tiene más de 30 de experiencia en la industria audiovisual
Juan Carlos Gil, director de fotografía colombiano con más de tres décadas de trayectoria, tuvo en 2025 un gran reto en su profesión con el proyecto de Delirio, serie de TIS para Netflix que este año estuvo entre las más vistas de la plataforma.
La experiencia le permitió expandir los límites de su lenguaje visual. “Ha sido muy gratificante todos los comentarios y la buena crítica que ha tenido el proyecto”, afirma.
Al abordar la adaptación de una obra literaria como lo es Delirio —basado en el libro homónimo de Laura Restrepo—, señala que siempre existe una complejidad particular. Sobre la lectura inicial del libro, explica: “Sentía que teníamos que explorar mucho el universo de Agustina, desde los ángulos visuales que nos podía dar la plataforma”.
La serie, concebida en ocho episodios, abrió la posibilidad de representar “el caos y estas pesadillas y estas alucinaciones y estos delirios que tenía el personaje principal” mediante decisiones de luz, óptica y efectos.
El equipo realizó múltiples pruebas, especialmente en lentes: “Solo en la óptica pudimos haber hecho unas cinco pruebas en diferentes momentos”. El riesgo, dice, era que el público pudiera confundirse, pero el resultado confirmó el acierto: “La gente lo leyó en el camino que queríamos”.

Detrás de cámaras de Delirio con Juan Carlos Gil y su equipo en acción
Juan Carlos Gil destaca que la libertad creativa fue total en Delirio. “De parte de Netflix y de todo el equipo creativo no había un límite”, señala. Sin embargo, sí existía una premisa: la depresión del personaje principal, Agustina (Estefanía Piñeres), no debía representarse con oscuridad. “Siempre había color, siempre había luz. No eran espacios muy oscuros o contrastados”, explica.
La intención era mantener la narrativa en la cotidianidad, entendiendo que los conflictos internos del personaje ocurren en entornos comunes.
Desde allí exploró movimientos de cámara, efectos y lentes poco habituales en su trabajo. Incluso incorporó zooms, una herramienta que normalmente evita: “Encontramos que en algunos momentos era vital y necesario… lo usamos mucho en discusiones, en delirios”.
Salirse de la zona de confort, permitirse desenfoques, composiciones inestables y texturas duras fue parte del proceso: “Esto tiene que ser sucio, esto tiene que ser un poco doloroso y un poco molesto al ojo del espectador”.
El trabajo conjunto con los directores Julio Jorquera y Rafa Martínez, así como con los showrunners Verónica Triana y Andrés Burgos, consolidó la propuesta estética. “Siempre estábamos en función de buscar un lado diferente”, recuerda.
Aunque la experimentación suele verse limitada por los calendarios de producción, Juan Carlos Gil explica que Delirio contó con tiempos amplios gracias a su categoría dentro de Netflix.
“De los últimos proyectos que he hecho, ha sido el que más tiempo he tenido en corrección de color”, dice. Cada episodio tuvo más de una semana de trabajo en esta etapa, lo que sumó casi tres meses.
Frente a la percepción de que las series actuales son más oscuras, Gil expone que la experiencia depende del dispositivo y la calibración de cada pantalla. “El resultado final de lo que tú ves en el iPad o en el celular es diferente”, explica. Netflix genera hasta “45 o 50 versiones diferentes del proyecto” para ajustarlo a cada dispositivo.
Sobre la tendencia hacia la oscuridad, afirma que es una herramienta narrativa, pero no una regla: “Funciona para ciertos proyectos. Yo lo he usado… pero el caso Delirio era lo contrario”.

Delirio fue grabada en Bogotá por TIS para Netflix. Escena entre los actores Estefanía Piñeres y Juan Pablo Raba
Entre los trabajos de Juan Carlos Girl que próximamente estarán en pantalla, menciona una película realizada con un grupo de India, que rodó una parte en Bangalore y otra en Colombia. También trabaja en una película en posproducción titulada Alina de Cuba, filmada en Cartagena. “Es uno de los proyectos que me siento muy orgulloso porque quedó increíble”, concluye.
El número de directores de fotografía en Colombia, según Juan Carlos Gil, aunque aumentado sigue siendo limitado. “Si tú comparas el número de directores de foto que hay en México, EE. UU. o España, seguimos siendo pocos”, afirma.
Dentro del país, estima que la distribución por áreas reduce la idea de saturación: “De los 60 o 70 que están en la Asociación de Directores de Fotografía Cinematográfica de Colombia (ADFC), hay muchos que se dedican solo a publicidad o documental”. En documental, por ejemplo, calcula que “no pasa de 8 o 10” el número de fotógrafos especializados, pese a la producción creciente.