
David Rodríguez, Country Manager & Partner de Whisky Venezuela
En uno de los mercados más retadores de la región, David Rodríguez, Country Manager & Partner de Whisky Venezuela, explica por qué la oficina de Caracas se ha mantenido activa gracias a una combinación de adaptación operativa, oficio y empatía con los clientes, junto con la convicción de sostener un estándar alto, aun cuando las reglas del juego cambian a diario. “Estamos aquí y no le tenemos miedo a nada”, resume, al describir un escenario que obliga a adaptarse constantemente a nuevas realidades, procesos y riesgos.
Rodríguez pone el foco en variables estrictamente operativas que impactan la producción: dinámicas económicas que alteran flujos de pago, anticipos y compromisos con proveedores, y que obligan a planificar con mayor precisión financiera. “Hay proyectos donde recibes un adelanto antes de filmar y debes cubrir costos completos desde el inicio. Antes ese esquema funcionaba distinto; hoy requiere una lectura mucho más cuidadosa del riesgo”, explica.
Aun así, la oficina local mantiene un nivel de actividad constante. Para Rodríguez, el dato es claro: entre 10 y 15 proyectos de escala relevante al año, una cifra significativa para el tamaño actual del mercado. “Para el volumen de trabajo disponible, siempre hemos logrado mantenernos activos”, afirma.
Ese ritmo exige una mentalidad de solución permanente y un estándar interno claro: no operar desde la limitación, sino desde la ejecución. “Tratamos de mantener el ánimo y la calidad como si estuviéramos en cualquier mercado consolidado”, sostiene.
El cambio estructural del negocio —presupuestos más ajustados, piezas más orientadas a lo digital y clientes que buscan eficiencia— ha obligado a optimizar cada etapa del proceso. Para Rodríguez, producir “en grande” ya no es el punto de partida. “Hemos sacado adelante proyectos con presupuestos muy contenidos, y el resultado final no lo delata”, comenta.
En esa lógica, la operación se vuelve más híbrida: desde el uso de herramientas de inteligencia artificial hasta la reasignación de roles dentro del equipo. “Aquí todos hacemos de todo”, dice, describiendo una cultura donde la actitud y la flexibilidad son parte del modelo operativo.
Rodríguez destaca que hoy la operación puede sostener procesos con conectividad robusta, incluso para coordinación internacional y seguimiento remoto de rodajes. “La infraestructura ha mejorado muchísimo”, afirma.
Esa capacidad ha permitido trabajar con agencias regionales, como en un proyecto reciente con una agencia colombiana, bajo esquemas de supervisión a distancia, incluyendo rodajes monitoreados vía streaming. “El cliente quedó conforme y el proceso fluyó sin inconvenientes”, señala.
Más allá de la ejecución, Rodríguez atribuye la continuidad de Whisky Venezuela a un factor clave: entender el ecosistema completo, producto de una trayectoria previa en agencias. “Sé qué espera una agencia y qué necesita un cliente, y esa visión se aplica en cada proyecto”, explica.
Esa experiencia se traduce en relaciones de largo plazo, flexibilidad cuando el contexto lo requiere y un foco claro en cumplir. “Que el cliente sienta que contigo resuelve”, resume.
En cuanto al roster, Rodríguez explica que los presupuestos condicionan la selección de directores, sin cerrar opciones. Hoy conviven directores regionales y talento local en crecimiento, con una lógica de ajuste creativo y económico según cada proyecto.
Frente a una industria que tiende a centralizar operaciones, Rodríguez defiende la decisión de mantener estructura presencial. “El cara a cara sigue siendo importante para muchos clientes, especialmente en postproducción”, afirma.
Como muestra de capacidad operativa, David Rodríguez recuerda un cierre de año marcado por múltiples proyectos simultáneos, incluyendo dos rodajes en una misma locación con equipos y directores distintos. “Fue una prueba clara de organización y ejecución”, señala, como síntesis de un año que exigió precisión y coordinación al máximo nivel.
De cara a 2026, el Country Manager & Partner de Whisky Venezuela proyecta un escenario de mayor integración regional y nuevas oportunidades de producción, con un posible aumento en volumen y proyectos compartidos. “Puede venir un ciclo con más trabajo y más colaboración”, anticipa.
En esa línea, subraya la importancia de mantenerse conectado con el pulso global de la industria, una experiencia que reforzó recientemente durante su participación en Cannes Lions, donde tomó parte en conversaciones sobre craft, tecnología y evolución del negocio. “El objetivo es claro: calidad, actualización constante y volver a jugar en primera línea”, concluye.
Lo esencial, resume Rodríguez, es sostener la operación con visión de largo plazo: “Seguimos con todas las ganas para lo que venga. La oficina de Caracas opera con foco, criterio y actitud”.
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