En Perú acaba de grabarse la primera ficción vertical producida con ReelShort, una de las plataformas líderes del formato. Fue rodada íntegramente en Lima por Señor Z, con equipo técnico y elenco local, bajo estándares de producción globales y una metodología que, en palabras de sus propios creadores, “es como hacer una película en ocho o nueve días”.
Así rodaron los 58 episodios de una El doctor que marcó mi destino serie ambientada en un hospital, con jornadas de diez horas y un promedio de 11 páginas de guion diarias. Un ritmo que, según reconocen, muchas productoras locales consideraban directamente imposible.
El proyecto llegó a la productora peruana a través de un contacto directo con el ecosistema internacional del vertical drama. La serie fue dirigida por Camila Vidal Elespuru, cineasta peruana radicada entre Lima y Los Ángeles, y contó con la showrunner de Zosia García, representante de ReelShort / Crazy Maple Studio, el estudio detrás de la expansión global del formato.

La serie El doctor que marcó mi destino, producida por Señor Z, se estrenará este mes en ReelShort
La producción general estuvo a cargo de Lorena Ugarteche, productora de Señor Z, quien lideró la ejecución local del proyecto con crew íntegramente peruano, uno de los puntos clave valorados por la plataforma. “La idea siempre fue hacerla con la mayor cantidad de talento local posible”, subrayan desde la productora.
UN FORMATO PARA DESAPRENDER
Para Vidal Elespuru, formada en cine y con experiencia en publicidad, videoclips y ficción tradicional, el choque fue inmediato.
“Todas las reglas cambian. Uno sale de la universidad aprendiendo a pensar en horizontal: plano–contraplano, ejes de acción, composición clásica. En vertical drama todo eso se rompe”, explica la joven directora. “Es desaprender muchas cosas, soltar el fetiche de la cámara grande y entender que aquí lo que importa es el rostro, el texto y el ritmo”.
En este formato, todo ocurre en cuadro. No hay espacio para sugerencias fuera de campo: si hay cinco personajes hablando, los cinco deben tener cobertura. Los perfiles cerrados casi no existen: “los dos ojos siempre tienen que estar en cuadro”, destaca Vidal.

Zosia García de ReelShort acompañó la producción como showrunner
Los cambios tienen que ver con la forma en que se consume. La cámara no puede marear —muchos espectadores ven el contenido en transporte público— y los movimientos deben ser mínimos y funcionales. En los dramas verticales hay muchos diálogo de personajes que aparecen en el cuadro, pues el consumo de estos contenidos se hace incluso sin audio, únicamente leyendo únicamente los subtítulos.
La iluminación también se redefine. “Tiene que ser una oscuridad ‘beauty’. Todo se ve distinto en vertical, se ve más techo, más piel, más rostro”, detallan. Incluso el vestuario cambia: no hay lugar para cuellos altos ni capas que estorben el encuadre. Todo está pensado para que el espectador identifique de inmediato quién es quién, incluso si perdió episodios anteriores. Los actores pueden requerir la guía de un coreógrafo.
58 EPISODIOS EN 9 DÍAS
La serie —compuesta por 58 episodios de aproximadamente dos minutos— se rodó en nueve días de grabación. “No podíamos repetir una escena más de cuatro veces. Los ensayos eran clave: teníamos que llegar al set listos para que saliera a la primera”, explican desde el equipo. El rodaje se resolvió con dos cámaras simultáneas —plano medio y plano cerrado— para optimizar tiempos.
El relato responde a la fórmula que ha demostrado mayor eficacia en ReelShort: melodrama directo, sin ironía ni distancia, con personajes arquetípicos y conflictos extremos. La historia está protagonizada por Daniela Feijoó y Juan Ignacio Di Marco, quienes encarnan a Juliana y Camilo, una joven en situación vulnerable y un médico millonario de una poderosa familia, unidos por un pasado traumático y un embarazo inesperado.
“Al principio uno lee el guion y piensa que todo es muy estereotipado. Pero cuando lo grabas entiendes que eso es lo que funciona. Nadie entra a estas plataformas a cuestionar los arquetipos: entran a engancharse”, explican desde la dirección.
Las escenas íntimas —frecuentes en el género— se abordaron con cuidado. No hay sexo explícito, pero sí erotismo sugerido, primeros planos y una narrativa visual pensada para la cercanía extrema del celular. La producción priorizó el respeto entre actores, la construcción de confianza y un tratamiento estético cuidado, alineado con los estándares internacionales del formato.
SUPERVISIÓN EN TIEMPO REAL
Uno de los aspectos más exigentes del proceso fue el sistema de dailies y revisión diaria que establece ReelShort con sus socios productores y que ha hecho del drama vertical una industria estandarizada. Todo lo grabado se subía cada jornada a la plataforma para recibir notas específicas: encuadres, duración de planos, posición de actores, claridad visual. Las devoluciones provienen de equipos editoriales humanos, organizados en distintos niveles de supervisión.
“El formato está completamente estudiado. Te dicen qué funciona y qué no, porque ya lo probaron en China. Incluso te muestran estadísticas de los momentos con mayor retención y esos momentos no se pueden perder”, explican.
CALIDAD LOCAL
A diferencia de muchos rodajes estadounidenses en estudio, la serie peruana se filmó en locaciones reales: un hospital operativo, una casa real, espacios que aportan textura y verosimilitud. Para Señor Z, esto marcó una diferencia visible en pantalla. “Cuando comparas con versiones hechas en EE. UU., el upgrade en arte, fotografía y actuación es enorme. En Latinoamérica estamos aportando una mirada más cinematográfica a este tipo de contenido”, afirma Ugarteche.
Más allá del estreno —previsto para finales de enero en ReelShort—, el proyecto deja una conclusión clara: el drama vertical no es una moda pasajera, sino un nuevo espacio de entrenamiento industrial para directores, actores y productoras. En Señor Z planean seguir probando con estas historias.








