
Según datos de Tinder, casi 85% de quienes usan formatos de dating social como Double Date tienen menos de 30 años
San Valentín está dejando de ser un momento dominado por la narrativa romántica tradicional para convertirse en un terreno estratégico de conexión social. De acuerdo con datos de Tinder, en 2026 las personas solteras en México están priorizando experiencias de dating menos presionadas y más acompañadas por su círculo cercano, una dinámica conocida como friendfluence que comienza a redefinir cómo las marcas pueden activar culturalmente fechas clave.
El reporte Year in Swipe 2025 identifica esta tendencia como uno de los principales cambios en el comportamiento del consumidor joven: el dating ya no ocurre en solitario, sino dentro de un ecosistema social donde amigos opinan, validan y participan activamente en la toma de decisiones. Para marcas y plataformas, esto implica pasar de mensajes dirigidos al individuo a narrativas que entienden al grupo como unidad de influencia.
Este cambio también tiene una dimensión emocional relevante para la comunicación de marca. El estudio señala que los amigos funcionan hoy como “copilotos emocionales” del proceso de dating, y que 34% de las personas solteras encuentra esperanza en observar las relaciones de su círculo cercano. Un dato que refuerza el valor de construir mensajes desde la cercanía, la validación social y la empatía, más que desde la aspiración romántica clásica.
La evolución se hace especialmente visible durante San Valentín, donde los planes grupales —double dates, salidas con amigos o encuentros sociales— ganan terreno frente a la cita uno a uno. Para la industria del marketing, esto abre espacio a activaciones menos rígidas y más flexibles, capaces de integrarse en dinámicas sociales reales sin forzar la narrativa del “amor perfecto”.
El comportamiento dentro de la plataforma respalda esta lectura. Casi el 85% de quienes utilizan la función Double Date en Tinder tiene menos de 30 años, y las mujeres lideran su adopción, siendo casi tres veces más propensas a interactuar con perfiles en pareja. Además, estos formatos generan 25% más mensajes que los chats tradicionales, una señal clara de que las experiencias compartidas favorecen conversaciones más orgánicas y engagement sostenido.
Más allá del dating, la friendfluence plantea un insight transversal para marcas y agencias: las decisiones ya no se toman en aislamiento. La validación colectiva se vuelve parte del journey, y las marcas que logren integrarse a esa conversación —sin interrumpirla— tendrán mayores posibilidades de relevancia cultural.
Este San Valentín, el mensaje es claro para la industria: la conexión ya no se construye solo de a dos. Se diseña en colectivo.
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