Oriana González, realizadora en Whisky, casa productora con base en México, y narradora por vocación. Creció rodeada de historias familiares que le enseñaron que contar no es solo relatar hechos, sino reconstruir memorias, imaginar contextos y darles sentido. Esa mirada observadora y sensible ha guiado su trabajo con marcas como The Coca-Cola Company, Colgate-Palmolive, Mead & Johnson, Chevrolet, Heineken, L’Oréal, Nestlé y P&G, donde la narrativa se convierte en un puente entre identidad, cultura y propósito.
Formada en Cine y Televisión en CENTRO (México) y con un diplomado en Guión Cinematográfico por la Universidad de Chile, hoy dirige proyectos donde la claridad creativa y la sensibilidad narrativa son el eje de cada historia. Su trabajo parte de una convicción clara: no solo importa qué se cuenta, sino cómo, para quién y con qué intención.
1. Whisky tiene un lenguaje muy propio y reconocible. Desde tu rol como directora, ¿qué decisiones estéticas, narrativas o de ritmo definen hoy tu estilo y cómo dialoga ese sello con las historias de impacto social y cultural que caracteriza a la productora?
Creo que parte de mi rol como directora ha sido llevar a la mesa una nueva forma de mirar. Aportar un discurso distinto, desde un lugar más íntimo y honesto. Disfruto profundamente poder reflejarme en las historias detrás de mis proyectos, sumar a las narrativas y atreverme a conectar, porque al final del día mostrarnos vulnerables no nos resta valor: lo amplifica. Es ahí donde el audiovisual cumple su misión más esencial, crear vínculo y generar un sentido de pertenencia.
En cuanto a lo puramente visual, mi búsqueda se aleja de la perfección. Valorar lo crudo, lo humano y una estética más espontánea se vuelve fundamental hoy. Volver a lo básico es casi un acto necesario, sobre todo en un momento en el que vivimos inmersos en un sobreestímulo visual, donde la imagen dejó de ser un acontecimiento para convertirse en un flujo constante.
2. Whisky ha explorado nuevas formas de producción y narración. ¿Cómo estás incorporando plataformas digitales, nuevos formatos y herramientas de IA en tus procesos creativos sin perder el craft, la intención y la mirada humana que atraviesa tus proyectos?
Me gusta pensar que los nuevos formatos no están peleados con lo humano. Para mí, una cosa es el discurso y otra las herramientas con las que contamos. El craft permanece: la atención al detalle, el cuidado de los procesos y esa mirada minuciosa que, para muchos de nosotros, es casi un ritual.
Los nuevos formatos, lejos de intimidarme, me acompañan. Soy generación Z: me he formado dentro de ellos, son mi lenguaje, mi terreno natural y la forma en la que también consumo contenido todos los días. Me interesa habitar ese espacio con conciencia, mantenerme atenta a lo que sigue, a cómo evoluciona el medio y a cuáles serán mis próximos pasos dentro de él.
Porque al final, la forma puede transformarse, pero el fondo —la intención, la sensibilidad y la conexión— siempre permanece.
3. Muchas marcas siguen comunicándose desde fórmulas seguras. Desde tu experiencia, ¿qué está faltando en la forma en que se conciben hoy los comerciales para conectar realmente con audiencias más críticas y conscientes?
Basándome en lo que mencionaba anteriormente, lo que está faltando es poder regresar a lo básico. Vivimos abrumados por pantallas múltiples, videos que se reproducen automáticamente, narrativas comprimidas en segundos y una competencia permanente por captar la atención.
En medio de esta saturación tienen que surgir nuevos valores: la pausa, lo humano, lo honesto. Lo minimal, lo lento y lo íntimo empiezan a funcionar como actos de resistencia. En un mundo tan cargado de imágenes, lo que más resuena es aquello que se atreve a bajar el volumen y que nos da la oportunidad de volver a contemplar el trabajo de otros.
4. De cara a 2026 y al Mundial como gran momento cultural y mediático, ¿qué oportunidades y riesgos ves para la industria publicitaria en términos de storytelling, representación y relevancia cultural?
Veo una ola inmensa de oportunidades para la industria publicitaria, pero también riesgos claros si no se aborda con sensibilidad y criterio. Es un momento único para reforzar valores, deseos e identidades a través del fútbol, entendiendo la publicidad no sólo como un vehículo comercial, sino como un espacio de storytelling cultural. Que una parte del Mundial se lleve a cabo en casa -México- lo vuelve aún más significativo: es una invitación a mirar hacia adentro, a abrazar lo que somos y a narrarlo desde un lugar auténtico y latino, sin clichés ni simplificaciones.
La gran oportunidad está en construir relatos que entiendan al fútbol como lo que realmente es: un lenguaje común que atraviesa generaciones, clases sociales y contextos, y que, al final, nos une. La relevancia cultural vendrá de saber representar esa diversidad con honestidad, y el mayor riesgo será caer en discursos vacíos o oportunistas que no conecten con la emoción real del momento.
5. Mirando los proyectos que dirigiste en 2025, ¿cuál fue el más significativo para ti y por qué? ¿Qué aprendizajes dejó sobre el rol del director en un contexto donde las marcas buscan impacto, propósito y resultados al mismo tiempo?
Para mí, “Pancitas Sensibles” para Enfagrow, marcó un antes y un después en mi rol como directora. Fue un proyecto de corte documental, en el que visitamos a familias reales y a papás primerizos que, con la mano en el corazón, compartieron lo que significaron los primeros meses de vida junto a un bebé con pancita sensible.
Encontrar un espacio donde la conexión con todo el equipo era genuina, donde los “actores” eran personas reales y donde lo que se narraba podía ofrecer a otras familias una luz al final del túnel, fue una experiencia profundamente transformadora. El propósito del proyecto fue retratar, informar y, sobre todo, crear un espacio seguro, sin dejar de lado a la marca.
Creo que es un enfoque al que deberíamos aferrarnos con mayor frecuencia. Entiendo que no todo proyecto publicitario debe ser documental, pero si mantenemos viva esa conexión con el espectador y ese sentido de pertenencia que tanto menciono, es posible generar una atención más profunda y una admiración auténtica por el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de cada proyecto.