Ramiro Avendaño es presidente del Canal 1 desde 2018
El Canal 1, tercer canal privado de televisión abierta en Colombia, vive uno de los momentos más tensos de su historia. A pesar de que la concesión la tiene Plural Comunicaciones hasta el 31 de abril de 2037, su actual presidente, Ramiro Avendaño, denuncia una persecución política y legal por parte del gobierno de ese país.
En conversación con Ríchard Izarra para #PRODUPrimetime, el ejecutivo con trayectoria en empresas como Millicom, el diario El Heraldo de Barranquilla, entre otros, narró el asedio que enfrenta. Esto comenzó cuando Gustavo Petro el pasado 15 de agosto, durante el consejo de ministros de Colombia ordenó iniciar el proceso de licitación del Canal 1.
“Estoy asustado, intimidado. Yo me siento objeto de bullying. El Presidente de la República —Gustavo Petro— me dice: ‘le queremos robar su negocio’, por el que he trabajado 30 y pico de años”, contó.
La presión, según explicó, se traduce en visitas sorpresa, procesos administrativos y acusaciones constantes: “Recibo comunicaciones intimidantes escritas por abogados de algún área distinta del Estado, sin sentido. La Superintendencia de Industria y Comercio inventándose que hubo una integración empresarial no permitida con Caracol Radio, el Ministerio TIC tratando de configurarnos un caso de incumplimiento. Todas las semanas algo. Eso da miedo”.
Ramiro Avendaño insiste en que la concesión está blindada: “Esto está absolutamente cubierto. Tenemos una concesión hasta el 31 de abril del 2037. Lo han ratificado ministros, exministros, la Superintendencia. Está claro”.
Para él, el trasfondo es ideológico: “No quieren estatizar el medio, quieren entregarle la concesión a alguien más. Se lo quieren quedar para controlar el discurso, porque en Colombia la televisión abierta sigue teniendo más audiencia que cualquier otra cosa. Con tres canales nacionales controlas más que con Internet, que es inmenso pero disperso”.
El ejecutivo también respondió a las acusaciones de integración irregular con Caracol Radio: “Llegamos a un acuerdo para producir algunos contenidos juntos y aprovechar economías de escala. Caracol Radio no tiene televisión en Colombia. Era una alianza de contenidos y comercialización. De ahí se inventaron un caso para atacarnos”.
En su visión, esto forma parte de una ofensiva política: “El presidente Petro empezó a decir por Twitter y en televisión abierta que quería quitar Canal 1 y entregárselo a las juventudes. Desde ahí comenzó una persecución de Estado contra los medios, que arrancó con nosotros”.
Aunque está lejos de los promedios de audiencia del Canal Caracol y Canal RCN, Canal 1 alcanza, según su presidente, 2,5 millones de espectadores diarios, con gran concentración en horario estelar. “Ese número es más grande que cualquier cadena de radio, que cualquier outlet de streaming, que cualquier periódico o medio digital de noticias”, subrayó Avendaño.
Este alcance convierte al canal en un jugador clave en la opinión pública, lo que explicaría por qué se ha convertido en objetivo de presiones políticas. En 2023, Canal 1 lanzó “El Uno Libre”, un proyecto editorial enfocado en la defensa de las libertades y la dignidad humana.
Avendaño sostuvo : “Nos llenamos de información alrededor de la defensa de las libertades. Hemos abierto espacio a medios que necesitan televisión porque Internet no basta”.
La cadena ha construido alianzas con medios independientes y regionales: La Silla Vacía, con un programa diario en la franja de 8pm a 8:30pm. Tiene espacios informativos con La Opinión de Cúcuta, un noticiero diario producido desde Barranquilla con Televista; Además, mantiene colaboraciones con Caracol Radio, incluyendo La Luciérnaga y un programa deportivo, y volvieron al aire con su noticiero Noticentro Uno, que “retomó sus niveles de audiencia y es respetado”.
Esta estrategia de alianza fue planteada por Felipe Boshell, primer presidente del canal tras su adquisición por Hemisphere Media Group y otros socios internacionales. Ramiro reconoce de su antecesor toda su generosidad: “Felipe fue increíblemente noble. Me dedicó una tarde entera a contarme cómo funcionaba la compañía: lo bueno, lo malo, lo que le había servido, lo que hubiese hecho distinto. Fue como adelantarme las dificultades del camino. Esa generosidad se lo agradezco mucho, aunque nunca se lo he dicho directamente”.
El Canal 1 opera con cerca de 100 empleados y, según Avendaño, nunca ha incumplido en pagos: “Nunca hemos retrasado un salario, ni un aporte a seguridad social. Eso es sagrado para nosotros”.
En el plano financiero, Avendaño asegura que Canal 1 se sostiene con cerca de 40 anunciantes, de los 100 que concentran la pauta de la televisión abierta en Colombia. “Son compañías de consumo masivo, bancos, alimentos, químicas. Televisión abierta vive de ese centenar de anunciantes, y nosotros tenemos 40”.
Reconoce, sin embargo, que la competencia hoy son los generadores de contenido digitales: “Ahí hay de todo: buenos y malos. Pero a veces un influencer que habla basura y se compra su segundo Ferrari con lo que le pagaron no aporta calidad. Yo les digo a los empresarios: si quieren proteger la institucionalidad, inviertan en medios responsables”.
Ramiro Avendaño concluye que a pesar de los obstáculos, cualquier que sea, tienen la voluntad de mantener viva sus propuesta alternativa en la televisión abierta en Colombia: “No nos vamos a dejar. Somos una compañía valiente. Somos un país democrático, somos un país libre. Vamos a seguir haciendo televisión de calidad”.