
En México, el 70% de las personas adultas entre 25 y 70 años compran coleccionables con algún grado de frecuencia
Kantar, agencia líder en insights, aprovechó el marco del Día del Niño para analizar una tendencia cada vez más presente en el comportamiento del consumidor adulto: el crecimiento de los llamados Kidults. Se trata de una generación de adultos que consumen productos originalmente destinados a niños y adolescentes, como juguetes, cómics o videojuegos, sin temor a ser juzgados. Aunque este perfil no es nuevo, hoy es más visible gracias a una mayor libertad para expresar gustos personales sin estigmas.
Lo que antes podía considerarse inmadurez, ahora se valora como parte del estilo y la identidad de cada persona. En México, 7 de cada 10 adultos entre 25 y 70 años han comprado juguetes coleccionables al menos una vez, y un 40% lo hace de forma habitual, lo que demuestra cómo la nostalgia y el deseo de reconectar con la infancia están influyendo en nuevas formas de consumo.
EL CONSUMO DE LOS KIDULTS MEXICANOS
Los Kidults en México, buscan algún juguete como Funkos, Labubus, Ternurines, Legos, Play Mobil, figuras de acción, videojuegos, entre otros, ya sea porque son atractivos visualmente (49%), por nostalgia y el recuerdo de su infancia (44%), por el interés en personalizar sus espacios (45%), o porque desde siempre les ha gustado coleccionarlos (51%).
Por otro lado, los Kidults mexicanos se fijan en cosas que los niños no, por ejemplo: como en la calidad, en los detalles o si está bien hecho; por eso para el 47% considera la calidad como muy importante, y solo el 27% dice que es extremadamente importante. Esto significa que 3 de cada 4 adultos que compran coleccionables no solo buscan acumular cosas, si no es importante que estén bien hechos, tengan detalles cuidados y sean duraderos.
Kantar menciona que cuando se habla de calidad, el grupo de NSE (Niveles Socioeconómicos) alto se muestra más riguroso, el 31% considera la calidad “extremadamente importante”, vs al 19% en NSE bajo. Aunque ambos grupos valoran la calidad, más del 50% la consideran “muy importante”.
En los niveles altos, se priorizan acabados, licencias oficiales o ediciones limitadas, mientras que en los niveles bajos, la calidad se evalúa en función del diseño, el detalle visual y que sea un gusto accesible.
Otro hallazgo relevante es que los coleccionables no se compran solo por impulso. El 47% de los niños mexicanos suele gastar entre $500 y $1,000 pesos cada vez que los adquiere, mientras que un 21% gasta entre $1,000 y $2,000 pesos por una pieza que le emociona.
Además, el auge nostálgico, la independencia económica y las redes sociales juegan un papel importante. Kantar revela que el 54% participa en alguna comunidad de coleccionistas relacionados con este tipo de productos. Es decir, más de la mitad de quienes compran coleccionables también los viven como experiencia social, porque no solo validan gustos, sino que ayudan a intercambiar, aprender, encontrar piezas raras o simplemente sentirse parte de algo.
En los NSE altos, este fenómeno se refleja más en redes digitales mientras que en los NSE bajos, cobra fuerza en espacios presenciales como tianguis, bazares o convenciones.
Hoy en día los Kidults combinan aspectos de la infancia con la vida adulta, y no solo están impulsando una nueva forma de consumo que se centra en la personalización y la exclusividad, sino es una forma de identidad, de memoria y de diversión siendo adulto.
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