
Hernán Guerschuny
El productor, showrunner y director Hernán Guerschuny actualmente está trabajando en varios proyectos. “Así que duermo poco pero me divierto mucho”, bromeó. Por ejemplo, el pasado viernes 18 de julio debutó como director de teatro llevando la adaptación de Gonzalo Heredia del film Coherencia a la Calle Corrientes.
Además el próximo 18 de septiembre se estrenará su sexta película, Papá x dos, una comedia con Benjamín Vicuña, Celeste Cid y Lucas Akoskin y está desarrollando un true crime para FAM Contenidos; una comedia con Mundo Loco, la productora de Juan José Campanella, diversos contenidos originales con Oficina Burman (del Grup Mediapro) y generando ideas con Lucas Jinkis, de Zeppelin Studio.
“Para lo que queda del año, la idea es cerrar los desarrollos de tres proyectos con Oficina Burman: una serie de género dramedy, un mockumentary de un gran personaje, y una película de comedia con un gran elenco. También poder avanzar con el guion del true crime de un caso muy trascedente en Argentina. Es un proyecto ambicioso, con una mirada singular, que espero pueda darle una vuelta distinta al género. También supervisar las funciones de la adaptación teatral de Coherencia, que implicó no solo trasladar la historia, sino encontrar el dispositivo escénico para recrear su juego de realidades paralelas y tengo sobre la mesa otra comedia negra sobre un cementerio de mascotas como herencia familiar, que suena insólito, pero es 100% real y con mucho potencial”, informó.
Con Oficina Burman está trabajando en un acuerdo de desarrollo que le permite crear proyectos pensados tanto para el mercado local como internacional, con la ventaja contar con su vasta experiencia, su músculo industrial y mirada global.
Sobre la obra de teatro contó que es su primera vez adaptando cine al teatro y lo describió como algo tan fascinante como esquizofrénico. “Agradezco a Joaquín y Batutista Lavaguerre y a Tomás Rottemberg haberme invitado a esta locura. Coherencia es una película minimalista y compleja al mismo tiempo: un grupo de amigos en una casa mientras pasa un fenómeno cósmico que multiplica versiones de cada uno. Mi desafío fue trasladar ese juego cuántico al escenario, con dispositivos escenográficos, proyecciones, y mucho trabajo físico y actoral. El proceso fue, primero, desarmar el guion para entender qué partes eran puramente cinematográficas y cuáles eran el corazón de la historia. Luego, reinventar las reglas del espacio teatral para que el público viva la misma incertidumbre que en el film.
Sobre el true crime adelantó que está en fase de investigación, pero se trata de un caso real con fuertes implicancias políticas y sociales. Está escribiendo los guiones con Florencia Etcheves y producidos por Milagros Roque Pitt, Alejandro Casetta y Fernando Blanco.
Opinó que en Argentina, el negocio de la producción está en una bipolaridad permanente: cuenta con una capacidad creativa impresionante, equipos técnicos extraordinarios, actores y actrices con un talento gigante, pero un contexto económico y de política cultural que dificulta cualquier previsibilidad.
“Somos resilientes por ADN, pero la incertidumbre mata cualquier planificación seria. Aun así, el volumen de producción sigue, porque hay mercado local y porque las plataformas y players internacionales todavía ven en el país un semillero creativo y un lugar competitivo para filmar. Además creo que la región está en un momento donde el mundo mira sus historias. La audiencia global se hartó de ver siempre las mismas caras y escenarios y ahora quiere diversidad real y ahí está nuestra oportunidad”, señaló.
Cree que las plataformas cambiaron no solo la forma de producir, sino la forma de pensar las historias. Hoy se escribe sabiendo que el espectador está a un clic de abandonar si se aburre y trajeron una exigencia enorme en términos de estructura, ritmo y anclaje emocional, pero también abrieron la puerta a contenidos que jamás hubiesen existido en la televisión tradicional.
“Al mismo tiempo, homogenizaron ciertos estilos narrativos y dejaron menos espacio para el riesgo. Es un lindo oxímoron: quieren historias únicas, pero que se parezcan a otras que ya funcionaron. El desafío es lograr entrar en el sistema sin perder la voz propia”, indicó.
Sumó que, a pesar de todo es un momento increíble para contar historias porque el mundo está necesitando relatos que le den sentido al caos, o que al menos lo hagan soportable y es ahí donde los guionistas, directores y productores tienen que ser audaces.