
Estudios como Truth About Youth revelan que los jóvenes valoran tanto la respuesta como el proceso de descubrirla
El lanzamiento de Berghain volvió a posicionar a Rosalía como una de las artistas que mejor interpretan el vínculo entre música, narrativa visual y conversación digital. Pero más allá del impacto del videoclip, su llegada expone una tendencia que McCann Buenos Aires viene observando en la región: la cultura ya no se consume, se descifra. Las audiencias investigan, interpretan y construyen comunidad alrededor de los contenidos que despiertan curiosidad.

Dardo J. Mamberti, director de Estrategia y Planificación de McCann Buenos Aires
Para McCann Buenos Aires, Berghain no solo es un estreno musical, sino un fenómeno que sintetiza un cambio profundo en los hábitos culturales. “En un mundo donde todo está disponible al instante, lo valioso vuelve a ser la búsqueda”, explica Dardo J. Mamberti, director de Estrategia y Planificación de McCann Buenos Aires. “Rosalía no solo lanza música. Propone capas, símbolos y preguntas. Invita a investigar, interpretar y participar”.
La mutación constante forma parte del ADN creativo de Rosalía, y es precisamente ese movimiento el que activa la conversación digital. Tras la fragmentación explosiva de Motomami, la estética de Berghain es introspectiva, cargada de referencias simbólicas y guiños visuales que abren espacio para la interpretación. En pocas horas, la comunidad global ya había generado teorías, breakdowns visuales, traducciones, ensayos y debates que amplificaron el significado de la pieza.
Desde McCann Buenos Aires destacan que este comportamiento no es excepcional, sino creciente. Estudios como Truth About Youth revelan que los jóvenes valoran tanto la respuesta como el proceso de descubrirla. La curiosidad vuelve a ser una fuerza cultural. “Las audiencias no buscan que les den la explicación cerrada. Lo que buscan es un mapa que puedan recorrer”, señala Mamberti. “En ese tránsito encuentran sentido”.
El videoclip también conecta con una sensibilidad emergente: el cruce entre lo clásico y lo digital, lo espiritual y lo estético. No se trata de un retorno religioso, sino simbólico. Es una forma contemporánea de expresar profundidad en un entorno acelerado.
Para McCann Buenos Aires, este tipo de fenómenos anticipan cómo debe evolucionar la comunicación de marca. “Hoy la relevancia cultural no se construye explicando. Se construye abriendo universos”, afirma Mamberti. “Los artistas que inspiran conversación no entregan certezas, entregan claves. Y las marcas tienen mucho que aprender de eso”.
En ese marco, Berghain se consolida como un síntoma de época: un contenido que no se limita a ser visto, sino explorado. Un ejemplo de cómo la narrativa, la estética y la ambigüedad pueden activar comunidades enteras cuando la experiencia se vive como descubrimiento. Y ahí, según McCann Buenos Aires, se encuentra el nuevo territorio donde se anclan las conexiones culturales profundas.