
Carolina Cukier, Directora General de Liquid Agencia
Carolina Cukier, Directora General de Liquid Agencia, compartió con PRODU su análisis sobre la evolución del contenido generado por usuarios (User Generated Content – UGC) dentro de las estrategias de comunicación. Para la ejecutiva, el UGC se consolidó como un activo clave para construir confianza, eficiencia y resultados medibles en un ecosistema cada vez más saturado.
Por Carolina Cukier, Directora General de Liquid Agencia
En 2025, el contenido generado por usuarios se consolidó como una pieza central de las estrategias de comunicación. Más del 70 % de las marcas globales ya lo incorporan en sus campañas, impulsadas por su capacidad para generar confianza, su eficiencia operativa y su impacto en la toma de decisiones. Diversos estudios muestran que los usuarios confían 2,4 veces más en contenidos creados por personas que no representan directamente a las marcas. A su vez, los posteos basados en UGC registran un 25 % más de clics, mejores tasas de retención de video y costos de producción significativamente más bajos.
Sin embargo, obtener resultados consistentes exige algo más que invitar a la audiencia a crear contenido. El UGC profesionalizado —que combina naturalidad con criterios estratégicos— requiere planificación, selección y una gestión precisa. Desde la experiencia de Liquid Agencia en campañas de performance, PR y contenidos always-on, identificamos cinco claves que permiten desarrollar estrategias de UGC más efectivas.
1. Definir el propósito del contenido
El punto de partida es establecer cuál es la función del contenido dentro del recorrido del usuario: awareness, consideración o conversión. Cada objetivo demanda enfoques distintos. Para obtener awareness, funcionan mejor piezas testimoniales o aspiracionales. Para performance, en cambio, son más eficaces los contenidos orientados a demostrar beneficios, resolver dudas o comparar alternativas. El UGC alcanza su mayor potencial cuando se diseña para una etapa puntual del funnel.
2. Seleccionar al creador adecuado
La elección del perfil que producirá el contenido es tan determinante como la definición del mensaje. Los micro-creadores —entre 10.000 y 200.000 seguidores— suelen obtener mejores resultados que figuras con audiencias masivas, debido a su vínculo más cercano con la comunidad. La afinidad real con la categoría, la coherencia del tono y la participación activa de la audiencia importan más que los indicadores de alcance.
3. Dar libertad con dirección estratégica
Uno de los errores más habituales es intentar controlar el contenido hasta diluir la naturalidad del creador. Un brief claro, que establezca objetivos y mandatorios, pero que permita libertad expresiva, favorece la autenticidad. Las marcas pueden alinear el mensaje, siempre que eviten imponer formatos rígidos. La voz propia del creador es el elemento que genera confianza y hace diferencial al UGC.
4. Gestionar profesionalmente los derechos y la transparencia
El crecimiento del UGC vino acompañado de mayores exigencias regulatorias y de mayor atención pública sobre la transparencia. Por eso es imprescindible acordar por contrato derechos de uso, duración de las licencias y plataformas autorizadas. También es necesario garantizar un etiquetado claro (#ad, #colaboración) que cumpla con las normas vigentes. Esta gestión protege a las marcas y a los creadores, además de reforzar la credibilidad ante los consumidores.
5. Medir más allá del engagement
Las métricas tradicionales ya no son suficientes para evaluar el impacto real del UGC. Una estrategia madura incorpora indicadores como retención, CTR, conversiones y sentimiento del público. Las marcas más avanzadas utilizan dashboards integrados que permiten analizar el rendimiento de cada pieza y tomar decisiones en función de datos, no de percepciones.
La evolución del UGC evidencia un cambio estructural. Dejó de ser un contenido espontáneo realizado por fans para consolidarse como una unidad creativa con peso propio dentro de las estrategias integrales. Casos como EZVIZ o ATMA + Disney, donde se combinaron creadores, instancias presenciales y contenido espontáneo, muestran que las campañas más eficaces no replicaron la estética de la publicidad tradicional, sino que apostaron por mensajes más humanos y verosímiles.
En un ecosistema saturado de estímulos, el contenido más relevante no es el más producido, sino el más creíble. Las marcas que integren la voz del usuario como parte central de su narrativa reforzarán su presencia y su capacidad de generar confianza. Y en un contexto donde la confianza se convirtió en el principal activo de valor, esa es la métrica que hoy orienta las decisiones de comunicación.