
Ortiz: El Super Bowl atraviesa un momento maravilloso porque, culturalmente, está inmerso en este proceso dialéctico
El Super Bowl LX confirmó algo más que un resultado deportivo. Para Juan Carlos Ortiz, uno de los publicistas más influyentes de la industria global y fundador & CEO de IdeasJCO, el evento funcionó como una radiografía cultural de EE. UU. y como evidencia de un proceso de transformación profunda: la consolidación de lo que él denomina los “EE. UU. Latinos de América”.
La final, disputada en el Levi’s Stadium de Santa Clara y ganada por los Seattle Seahawks frente a los New England Patriots, reunió los tres grandes ejes que definen al Super Bowl —el partido, el show de medio tiempo y la publicidad— atravesados por un mismo denominador común: el factor latino.
La lectura de Ortiz no parte de la especulación. Fue el primer latinoamericano en presidir una agencia multinacional en EE. UU., lideró Leo Burnett USA y fundó DDB Latina, una red concebida para integrar los mercados hispanohablantes de EE. UU., América Latina y España bajo una misma visión estratégica. Inició su carrera en 1991 como pasante en Colombia, ganó el primer León de Oro de Cannes para su país y fue incorporado al Salón de la Fama de la Publicidad estadounidense.
Desde esa trayectoria, Ortiz interpreta el presente estadounidense como un proceso dialéctico. “La polarización no es otra cosa que la dialéctica en acción”, sostiene. Una confrontación constante entre tesis y antítesis que, históricamente, dio origen a nuevas síntesis culturales. Para él, EE. UU. atraviesa hoy una de esas etapas.
Ortiz identifica tres momentos centrales del Super Bowl donde esta dialéctica cultural se manifestó con claridad.
En primer lugar, el partido. Más allá del marcador, destacó la presencia de Christian González, cornerback de ascendencia colombiana en los Patriots. Una señal concreta de cómo el talento latino forma parte estructural del deporte más emblemático del país.
El segundo momento fue el espectáculo de medio tiempo. El protagonismo de Bad Bunny, reciente ganador del Grammy al Mejor Álbum, marcó un punto de inflexión. Un artista latino encabezó el espacio de entretenimiento más visto del planeta cantando en español. Para Ortiz, el valor del hecho no estuvo solo en la celebración, sino también en la discusión que generó. “Eso también es dialéctica”, explica. La controversia confirmó que la cultura latina dejó de ser periférica y pasó a ocupar el centro del debate cultural estadounidense.
El tercer eje fue la publicidad. Ortiz subraya que los comerciales del Super Bowl siguen siendo el termómetro cultural y de mercado más relevante del país. Desde su experiencia personal —lideró campañas para este evento— observa un cambio estructural: cada vez más talento latino participa en la creación de estos mensajes. El aporte ya no se limita al target; se extiende al diseño de las ideas, las narrativas y las ejecuciones creativas.
El análisis se refuerza con datos demográficos. Entre el 19% y el 20% de la población estadounidense es de origen latino. Además, el 25% de los solicitantes a universidades pertenece a este grupo. Para Ortiz, esa combinación no deja margen de duda. “Eso es el futuro”, afirma. La comunidad latina no solo crece en volumen, sino que lo hace con mayor tasa de natalidad y presencia en espacios de formación.
En ese contexto, el factor latino opera tanto en la tesis como en la antítesis del debate cultural actual. Está presente en ambos lados de la polarización y, por lo tanto, será parte inevitable de la síntesis que emerja.
Ortiz no habla de reemplazo cultural ni de imposición. Habla de integración. La dialéctica, explica, no elimina lo anterior: lo transforma. En esa transformación, lo latino se consolida como componente estructural de la identidad estadounidense contemporánea.
“El Super Bowl 2026 no fue una excepción ni una anécdota”, concluye. Fue una señal. Un evento donde deporte, música y publicidad anticiparon una realidad que ya está en marcha. Una nueva síntesis cultural que, en palabras de Juan Carlos Ortiz, puede resumirse en una idea clara y provocadora: los “EE. UU. Latinos de América”.