
En San Valentín, la economía emocional impulsa compras y podría generar 6,358 mdp en derrama económica
En el marco de San Valentín, la Asociación Mexicana de Agencias de Promociones (AMAPRO) destaca que la llamada economía emocional está transformando la manera en que consumidores y marcas se relacionan. Más allá de los descuentos y la estacionalidad comercial, esta fecha se ha consolidado como un escenario clave donde las emociones influyen decisivamente en las decisiones de compra.
Actualmente, el valor de una marca no depende únicamente de atributos funcionales o precios competitivos. La conexión emocional, la generación de experiencias memorables y la capacidad de construir vínculos significativos son factores determinantes en la preferencia del consumidor. En este contexto, fechas como el 14 de febrero se convierten en catalizadores estratégicos para el marketing promocional.
De acuerdo con CANACO CDMX, se prevé que San Valentín dejará 6 mil 358 mdp de derrama económica. Además, HubSpot destaca que el marketing estacional (incluyendo fechas como San Valentín) puede representar un crecimiento del 22% en la inversión publicitaria.
La economía emocional parte de una premisa clara: las personas adquieren significados, más allá de productos. Un obsequio representa afecto, reconocimiento o pertenencia. Las marcas que comprenden esta dinámica diseñan activaciones orientadas a provocar emociones auténticas y fortalecer la relación con sus audiencias, trascendiendo la transacción.
A diferencia de la publicidad tradicional, el marketing promocional permite una interacción directa con el consumidor. Dinámicas en punto de venta, experiencias inmersivas y campañas participativas convierten la compra en una vivencia personal. El objetivo no es solo incentivar ventas, sino generar conexión, recordación y lealtad.
San Valentín ejemplifica esta evolución. La fecha ha ampliado su significado para incorporar la amistad, el amor propio y la diversidad de vínculos, reflejando un marketing contemporáneo que ya no impone narrativas emocionales, sino que interpreta y amplifica las que ya forman parte de la vida cotidiana.
En palabras de Sharahí Zamudio, Presidenta de la Asociación Mexicana de Agencias de Promociones (AMAPRO): “Hoy las marcas que logran relevancia son aquellas que entienden que las emociones no son un accesorio de la estrategia, sino su eje. Las promociones exitosas no solo incentivan la compra, construyen momentos que el consumidor integra a su memoria personal. Eso genera conexión, recordación y lealtad.”
Para las empresas, este enfoque implica coherencia y autenticidad. Las audiencias identifican rápidamente los esfuerzos oportunistas o desconectados de la identidad de la marca. Activar emociones exige consistencia entre propósito, mensaje y experiencia.
En un entorno de alta saturación publicitaria, la emoción se convierte en un diferenciador competitivo. Las experiencias que generan sorpresa, alegría o identificación trascienden la campaña y se integran en la conversación cultural, ampliando su impacto orgánico.
Así, el marketing promocional consolida su papel como puente entre marcas y personas. Más que una temporada de ventas, San Valentín representa una oportunidad estratégica para dialogar con los sentimientos que ya existen en la sociedad. Cuando una marca logra resonar genuinamente, el producto deja de ser el centro y se convierte en el vehículo de una relación más profunda y duradera.