
Amstel Ultra, del portafolio de HEINEKEN México, impulsa experiencias que integran movimiento y disfrute en el día a día
El inicio de año suele venir acompañado de metas ambiciosas, agendas renovadas y una presión silenciosa por “hacer más”. En México, esa sensación no es anecdótica: de acuerdo con datos del INEGI, cerca de una cuarta parte de la población ocupada trabaja más de 48 horas a la semana. En este contexto, Amstel Ultra, marca del portafolio de HEINEKEN México, propone una conversación de marca distinta, enfocada en repensar el balance cotidiano desde el disfrute, el movimiento y las pausas breves integradas a la rutina diaria.
Más que insistir en grandes cambios o en promesas de transformación radical, el arranque del año abre una reflexión distinta: cómo encontrar balance dentro de un ritmo que rara vez se detiene. No desde el ideal del descanso prolongado, sino desde decisiones cotidianas que permitan integrar disfrute, movimiento y convivencia en el día a día.
En esa línea, diversos análisis sobre hábitos laborales en el país muestran que el descanso no siempre implica desconexión. Aun cuando existen periodos formales de vacaciones, una parte significativa de los colaboradores continúa atendiendo responsabilidades laborales, lo que refuerza la idea de que el bienestar, más que depender de pausas excepcionales, se construye —o se limita— en la rutina diaria.
Es en este terreno donde Amstel Ultra decide intervenir desde la marca. Lejos de plantear el disfrute como un lujo reservado para el fin de semana o para momentos extraordinarios, la propuesta se centra en redefinir el balance como algo posible dentro de lo cotidiano: ligero, social y auténtico.
Como parte de esta visión, la marca presentó recientemente en México una experiencia de pádel que convirtió el movimiento y la convivencia en el eje central de la narrativa. La cancha, equipada con tecnología capaz de transformar la actividad física en energía, funcionó más como metáfora de marca que como demostración técnica: el disfrute no necesita grandes pausas, puede surgir del movimiento compartido y de espacios que rompan, aunque sea por momentos, el modo automático del día a día.
La iniciativa se inserta en una estrategia más amplia de Amstel Ultra por conectar con una generación que valora el bienestar, pero desde códigos realistas y alcanzables. Una audiencia que no busca discursos aspiracionales lejanos, sino marcas capaces de dialogar con su contexto y acompañar su ritmo de vida.
De cara a 2026, la marca continuará impulsando acciones que refuercen esta conversación, apostando por experiencias que integren disfrute y balance como parte de la rutina, y no como una excepción. Porque, quizá, el verdadero propósito de inicio de año no sea hacer más, sino vivir mejor dentro del ritmo que ya existe.
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