
Más allá de la competencia y los premios, el festival se ha convertido en un espacio de encuentro, aprendizaje y construcción colectiva.
Guatemala se ha consolidado en los últimos años como un hub estratégico de creatividad en Iberoamérica, articulando talento, ideas y visión desde el corazón de la región. Este fue el eje central del Face to Face Webinar, un espacio de conversación que reunió a Diego Lanzi, presidente del Festival de Antigua y director en FCB, y a Daniel Cerillo, presidente de los Premios del Festival de Antigua y director general creativo en 4am Saatchi & Saatchi Guatemala, para reflexionar sobre el rol transformador del Festival de Antigua como plataforma clave para conectar a la industria creativa local con el circuito internacional, elevar estándares y visibilizar nuevas voces, bajo la moderación de Mara Fernández, Chief Transformation Officer de PRODU.
Lo que antes era percibido como un mercado emergente hoy comienza a posicionarse como un referente creativo capaz de competir de igual a igual con otros países de la región. Para Daniel Cerillo, este cambio no ha sido casual, sino el resultado de una evolución sostenida del país y de su industria creativa.
“Guatemala no siempre estuvo en el radar. Cuando llegué a la región tuve que buscarla activamente, no aparecía de manera natural. Pero una vez aquí, fue evidente que el país era visto con una mirada especial, como una referencia”, explicó Cerillo. “No sé si somos favoritos, pero sí podemos competir de igual a igual. Guatemala va de la mano de ese crecimiento”.
En la misma línea, Diego Lanzi destacó que el país hoy tiene una oportunidad real de jugar en las “grandes ligas” creativas. “Guatemala tiene la oportunidad de dar ese paso. Hay ideas, talento y calidad de nivel mundial. Ya no somos solo ‘más gente haciendo cosas’, estamos consolidando una identidad creativa con proyección internacional”, afirmó.
El Festival de Antigua, un punto de inflexión para la industria
Ambos coincidieron en que el Festival de Antigua ha sido un catalizador clave en este proceso. Más allá de la competencia y los premios, el festival se ha convertido en un espacio de encuentro, aprendizaje y construcción colectiva.
“Antes Guatemala no estaba en el radar. El Festival fue el lugar donde todos nos juntamos”, señaló Lanzi. “La idea es que durante esos días dejemos atrás competencias y angustias, y estemos juntos como industria, aprendiendo de lo mismo. Ese es el verdadero propósito: no premiarnos entre nosotros, sino generar valor más humano, para las marcas y para las personas”.
Cerillo recordó que, tras la pandemia, el festival atravesó un impasse que dejó en evidencia su importancia. “Cuando volvió, se notó claramente la alegría y la necesidad de reencontrarnos. De hablar, de conocer gente que te vuele la cabeza. Ahí entendimos lo necesario que era ese espacio para la industria”, comentó.
El desafío: cuidar el talento y volver a hacer la industria “cool”
Uno de los temas centrales del encuentro fue la fuga de talento, tanto hacia otros mercados como hacia industrias ajenas a la creatividad. Para Cerillo, el problema no está en las nuevas generaciones, sino en la responsabilidad de quienes lideran la industria.
“Si dejamos de ser una industria atractiva, es responsabilidad nuestra”, afirmó. “Este es el mejor trabajo del mundo: nos pagan por pensar. Tiene que haber espacios relajados, de discusión, con buen nivel intelectual. Si no logramos eso, no podemos culpar a los chicos, la culpa es nuestra”.
Lanzi agregó que construir una industria sostenible implica crear ambientes que inspiren pensamiento crítico, colaboración y sentido de pertenencia. “Las nuevas generaciones buscan lugares que impulsen a pensar diferente, que le den valor a eso”, señaló.
Creatividad, empatía e inteligencia artificial
El futuro de la industria también fue abordado desde una mirada realista sobre el avance de la inteligencia artificial. Para Lanzi, la IA será un proveedor clave de procesos, data y producción, pero el desafío estará en seguir agregando valor humano.
“La IA va a sustituir trabajos genéricos. La pregunta es cómo me mantengo por encima de eso, cómo sigo siendo relevante para que el cliente me elija”, reflexionó. “Para algunas cosas, la respuesta está en reconocernos de la manera más humana posible”.
Cerillo coincidió en que la tecnología no es nueva para la industria, aunque su velocidad sí lo es. “Siempre hubo miedo: cuando nació la televisión se decía que la radio iba a morir. La publicidad existe para diferenciarse, y todavía no sé si la IA puede reemplazar esa inquietud humana de buscar nuevas formas”, sostuvo.
Ambos concluyeron que el reto es elevar la barra creativa. En un contexto de automatización acelerada, el pensamiento estratégico, la empatía y la sensibilidad seguirán siendo irremplazables.
“Empatía con los equipos, con los clientes, con los momentos que atraviesan las marcas”, resumió Cerillo. “Hacer dinero con el dinero de otros es sencillo; lo complejo es hacerlo con sensibilidad y responsabilidad”.