
Para Fernanda Rivas, Directora de Producción de Whisky, “la IA es una arma de doble filo”
La producción ya no está cambiando, está bajo presión real. Presupuestos más ajustados, tiempos más cortos y una tecnología que promete acelerar todo han desplazado la conversación hacia lo esencial: no se trata de lo que la IA puede hacer, sino de qué decisiones siguen dependiendo del criterio humano. En ese contexto, Mara Fernández, CTO de PRODU, conversó durante la gira en Ciudad de México con Fernanda Rivas, Directora de Producción de Whisky, para analizar cómo se está redefiniendo el oficio desde dentro del set, la postproducción y la relación con las marcas.
Para Rivas, la inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero no una solución automática. “Es un arma de doble filo”, advierte. Si bien puede facilitar procesos como animaciones, fondos digitales o exploraciones visuales preliminares, aún no sustituye el criterio creativo ni la sensibilidad humana.
Desde Whisky han utilizado IA de forma puntual —por ejemplo, para fondos o elementos específicos— pero siempre como complemento, no como eje central de una pieza. La ejecutiva señala que todavía existen zonas grises en términos legales y éticos, especialmente en el uso de influencers o figuras generadas artificialmente, lo que obliga a avanzar con cautela.
El problema, explica, no es la herramienta en sí, sino cómo se integra dentro del proceso creativo. Para la productora, la tecnología debe estar al servicio de la idea y no convertirse en el foco.

Más allá de la tecnología, Rivas identifica otro gran desafío: la creciente exigencia de producir más con menos presupuesto.
“Aunque algunos briefs solicitan propuestas “más orgánicas” o “más digitales”, al llegar a postproducción los estándares visuales suelen mantenerse —o incluso elevarse—. Esa contradicción genera una tensión constante entre costos y expectativas”, afirma.
En ese escenario, Whisky sostiene una postura clara: preservar su estándar de calidad. Hay un punto hasta donde pueden llegar. La casa productora prefiere rechazar proyectos que comprometan su nivel creativo antes que diluir su identidad.
La conversación interna es permanente: qué se puede hacer tácticamente, qué no, y hasta dónde acompañar ciertas decisiones sin poner en riesgo el nombre de la productora.

En cuanto al panorama del talento en México, Rivas reconoce que la industria ha transitado por momentos de apertura acelerada —especialmente en términos de género y nacionalidad— que en algunos casos redujeron de forma rígida las listas de opciones creativas.
Hoy percibe un equilibrio mayor, destacaRivas: “La industria se abre a más talento, pero el trabajo se gana por aptitudes y resultados. Para Whisky, la diversidad suma cuando eleva el nivel, no cuando se convierte en una cuota que limita el alcance creativo. El criterio y el mérito siguen siendo la base”, concluye.
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