
La estrategia apunta a competir en un cierre de año marcado por altos niveles de saturación publicitaria
KFC apostó por una alianza con Stranger Things para activar una de sus campañas más ambiciosas de fin de año en México, aprovechando el estreno de la quinta y última temporada de la serie. Para un mercado altamente competitivo, la marca utiliza la narrativa del Upside Down como vehículo para diferenciar su comunicación y generar experiencias inmersivas que eleven su brand equity más allá de la transacción.
A partir del 18 de noviembre, la marca incorporó el Stranger Menu, una edición limitada que integra guiños directos a la serie —como una hamburguesa inspirada en los waffles favoritos de Eleven— y un bucket tematizado. Más allá del producto, la estrategia se centra en conectar con el fandom mediante símbolos reconocibles, un recurso frecuente en las campañas de entretenimiento que buscan ampliar alcance orgánico y conversación social.
Para reforzar el impacto, KFC transformó temporalmente sus sucursales de San Antonio (CDMX) y Satélite (Edomex) en un Bike Thru temático, un formato experiencial que recrea escenarios de Hawkins. Este tipo de activaciones busca aumentar el engagement presencial, generar contenido social generado por usuarios (UGC) y convertir visitas en un punto de contacto emocional con la marca.
La estrategia apunta a competir en un cierre de año marcado por altos niveles de saturación publicitaria. Al apoyarse en una propiedad intelectual global de alto reconocimiento, KFC se inserta en un territorio cultural donde las audiencias ya están activamente involucradas. Para las marcas de retail y QSR, esta táctica representa una vía para ganar relevancia contextual sin depender exclusivamente de promociones.
La campaña deja abierta la posibilidad de nuevas acciones vinculadas a Stranger Things 5, lo que sugiere un plan escalonado que podría extender la conversación y mantener el momentum durante la temporada.