MERCADEO

Los créditos de biodiversidad se están convirtiendo en una herramienta prometedora y una oportunidad para empresas y marcas

18 de enero de 2025

América Latina como hotspot de biodiversidad tiene un gran potencial para el desarrollo de proyectos que califican en este mercado de la biodiversidad

Los créditos de biodiversidad se están convirtiendo en una herramienta prometedora para financiar la conservación y restauración de ecosistemas, y al mismo tiempo en una oportunidad para que empresas y marcas mejoren su imagen y reputación como líderes en sostenibilidad frente a un consumidor cada vez más exigente y ecosensible; logren cumplir con sus compromisos ambientales, sociales y de gobernanza, y puedan abrir puertas a nuevos mercados y clientes que valoran la sostenibilidad.

“Los consumidores de hoy buscan marcas que actúen de manera responsable con el medio ambiente. Al invertir en créditos de biodiversidad, las empresas no solo contribuyen directamente a la protección de ecosistemas, sino que también refuerzan su reputación como líderes sostenibles. Esto ayuda a cumplir compromisos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), al tiempo que construyen conexiones más profundas con consumidores conscientes” dijo Alberto Pardo, CEO & fundador Adsmovil.

Pardo explicó que los créditos de biodiversidad ofrecen ventajas significativas para las marcas y empresas, como posicionarlas como líderes en sostenibilidad e innovación, diversificar sus estrategias ambientales más allá de los créditos de carbono y fomentar alianzas con comunidades locales que generan impacto social positivo.

Mientras que para Gutiérrez, Founder & CEO de la agencia Planta, al igual que los bonos de carbono, los créditos de biodiversidad son de un mercado voluntario que sirven como mecanismo que efectivamente está movilizando financiamiento a iniciativas de conservación y restauración ecológica, en contraposición  a mecanismos gubernamentales que, aunque necesarios, tienen tiempos más lentos de implementación.

“Además, América Latina como hotspot de biodiversidad tiene un gran potencial para el desarrollo de proyectos que califican en este mercado. Así, se presentaría una oportunidad de desarrollo económico a la vez que se conservan y restauran sitios de gran valor ecosistémico”, agregó Gutiérrez.

Qué son los créditos de biodiversidad
Vale destacar que los créditos de biodiversidad no son algo nuevo. En 2009, el Convenio sobre la Diversidad Biológica publicó un borrador de principios para las compensaciones por pérdida de biodiversidad. Mientras que Alemania cuenta con una normativa al respecto desde 1976. Pero los créditos voluntarios por pérdida de biodiversidad (el tipo de créditos que un ejecutivo de sostenibilidad de una empresa podría considerar como parte de la estrategia de naturaleza de su empresa) aún están surgiendo, como concepto y como mercado.

La Biodiversity Credit Alliance, un grupo que trabaja para establecer un mercado de créditos de biodiversidad, los define como: “Un certificado que representa una unidad medida y basada en evidencia de resultado positivo en materia de biodiversidad que es duradero y adicional a lo que habría ocurrido de otro modo”.

Para Pardo, cuando se habla de un mercado de créditos de biodiversidad, se trata de un sistema que pone un valor económico a las acciones de conservación y restauración de ecosistemas naturales. Explica que estos créditos se generan al preservar o mejorar la biodiversidad en un área específica y se pueden comprar o vender en el mercado, y que su objetivo es “incentivar a las empresas y gobiernos a invertir en la protección de la naturaleza, alineando sus actividades con metas globales de sostenibilidad”.

GiGi Gutiérrez, Founder & CEO de la agencia Planta, define los créditos de biodiversidad, como se están planteando actualmente, como un instrumento de financiación para acciones ambientales positivas y medibles que se suman a los ya conocidos créditos de carbono. Destaca que en este caso se enfocan en acciones para la diversidad biológica, mediante la creación y venta de unidades de biodiversidad.

Por otro lado, para Gutiérrez, los proyectos de compensación de emisiones vinculados con reforestación suelen tener una imagen más positiva para al público en general —frente a otros como proyectos de energías renovables o eficiencia energética— “lo que representaría una oportunidad reputacional para los bonos de biodiversidad”.

Moyano los comparó con los créditos de carbono, destacando que la cuantificación de la biodiversidad es más compleja que la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. “Cuando hablamos de un crédito de carbono, lo que se compra es la fracción de una acción que varias partes han revisado. Esta acción es una actividad que ha disminuido acciones o actividades en una zona determinada que antes emitía dióxido de carbono”, dijo.

Mientras ambos créditos —carbono y biodiversidad— buscan financiar la conservación y mitigación del cambio climático, se diferencian en que los de biodiversidad se centran en la protección de la biodiversidad, mientras que los de carbono se enfocan en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Destacó que los créditos de biodiversidad son un poco más intangibles y que medir la biodiversidad es un proceso más complejo y subjetivo que cuantificar la reducción de un gas de efecto invernadero.

¿Un mercado con futuro?
Los créditos de biodiversidad se popularizaron a partir de la COP 15 de biodiversidad, donde se logró el Marco mundial Kunming-Montreal de la diversidad biológica (2022), explicó GiGi Gutiérrez. Pero el año pasado hubo un revuelo en torno a estos instrumentos que se vio reflejado en la  COP16 de la ONU que se realizó en Colombia. Por ejemplo, Savimbo, un proyecto de conservación de jaguares en Colombia, fue verificado recientemente por Cercarbono, y Plan Vivo, un estándar de carbono y naturaleza, está revisando alrededor de diez proyectos de biodiversidad y espera emitir créditos el próximo año.

Según Simas Gradeckas, autor de Bloom Labs, un boletín sobre financiación de la biodiversidad, 53 proyectos de créditos de biodiversidad ya están activos o en desarrollo, y algunos organismos establecidos de normalización de créditos de carbono están creando alternativas para proyectos de biodiversidad.

Para Juan Moyano, director de Bonos de Carbono de Saving The Amazon, el tema en créditos de biodiversidad está creciendo, y aunque está en sus primeras etapas, se encuentra en desarrollo, y hay gente que ya está invirtiendo mucho dinero. Dijo que a medida que la tecnología vaya avanzando, los proyectos que son las soluciones basadas en la naturaleza, van a estar un poco más enfocados en la biodiversidad que en carbono. Puso como ejemplo soluciones que se están desarrollando en países desarrollados, que tecnológicamente hablando, son literalmente aspiradoras de dióxido de carbono, que van a poder capturar estas emisiones en mucho menos tiempo que la siembra de árboles.

“Este tipo de iniciativas de carbono con base en soluciones basadas en la naturaleza, eventualmente migrarán a los temas de biodiversidad, porque allí sí estará completamente el núcleo de lo que se busca. Cuando uno trabaja en la naturaleza, con la naturaleza, el mayor activo y patrimonio es la naturaleza en sí” dijo.

Se puede decir que los créditos de biodiversidad tienen potencial de crecimiento, ya que a medida que aumenta la conciencia sobre la importancia de la biodiversidad, se espera que el mercado de los créditos de biodiversidad se expanda. Y otro punto importante es que los créditos de biodiversidad pueden complementar los créditos de carbono, ofreciendo una gama más amplia de opciones de inversión para las empresas.

Desafíos​ a abordar
​A pesar de su potencial, el desarrollo de los créditos de biodiversidad aún se encuentra en una etapa inicial y enfrenta desafíos significativos. Todos coincidieron en que para que este mercado alcance su pleno potencial, es necesario abordar cuestiones como la estandarización de las metodologías de medición, la transparencia y la trazabilidad, así como la creación de marcos regulatorios claros.

Pardo mencionó la falta de regulación clara en muchos países de la región, el riesgo de prácticas de greenwashing si las iniciativas no son auténticas ni verificables, y las barreras de un mercado emergente con menos madurez y liquidez comparado con los créditos de carbono.

Gutiérrez dijo que además del ya desarrollado escepticismo de los bonos frente al público en general —el cual puede ser disuadido si respaldamos nuestros compromisos con acciones que mejoren la matriz productiva de las empresas—, otra desventaja de los créditos verdes es el acceso a mecanismos de certificación.

“Existe un debate en el mercado sobre si se debe solo financiar proyectos certificados por organismos de tercera parte reconocidos internacionalmente, lo cual suele incrementar su costo, o respaldar iniciativas locales que suelen ser más accesibles, aunque de impacto más pequeño”, dijo.

Otro desafío que mencionó Gutiérrez es la posible “distancia” que implican entre el impacto directo en el entorno cercano de las acciones de una empresa frente a la financiación de estos proyectos posiblemente a miles de kilómetros. “Para reducir esta desconexión, en Planta recomendamos buscar proyectos de bonos que se localicen en el país donde se encuentra la razón social de la empresa interesada”, dijo.

Gutiérrez advirtió que los instrumentos de créditos ambientales, como los créditos de biodiversidad o los ya conocidos créditos de carbono contribuyen a las metas de sustentabilidad de las empresas, siempre y cuando se acompañen de medidas de reducción de impacto ambiental en el proceso productivo de la organización.

​Explicó que en el caso de los bonos de carbono, por ejemplo, estos sirven como mecanismo de compensación, es decir, luego de medir las emisiones de gases de efecto invernadero de una compañía, se adquieren bonos de carbono que capturan las emisiones equivalentes a lo emitido por ella.​ “Sin embargo, la compensación debe ser la última estrategia, luego de aplicar todas las medidas de reducción de las emisiones de efecto invernadero, esto implica revisar los consumos energéticos y materiales y la generación de desechos, dentro de la organización, en la cadena de suministro y de distribución, para identificar oportunidades de mitigación​”, dijo. “Así, los consumidores más escépticos no interpretarán la compra de créditos como una manera de ​’lavar culpas​’, sino como un instrumento adicional a los esfuerzos ya implementados​”.

Para Moyano un punto importante a considerar en cuanto a los créditos de biodiversidad es el tema de la transparencia y la trazabilidad de los proyectos. Explicó que a pesar de que los créditos de carbono ya son muy viejos en el tiempo, recientemente ha tenido más eco el tema de la distribución de los beneficios y por esta razón aparece el concepto de greenwashing, que es comprar créditos por comprarlos, convirtiéndolos en un negocio entre las partes interesadas de ese negocio, menos los que verdaderamente sí están haciendo algo por el planeta. “Tanto en créditos de carbono como en créditos de biodiversidad, así como en cualquier proceso que involucre a muchos actores, es fundamental el proceso de transparencia y trazabilidad en cada una de las etapas del proyecto”.

Sin embargo, Pardo destacó: “A pesar de estas desventajas, los créditos de biodiversidad tienen un potencial único para abordar la pérdida de hábitats y especies, un tema crucial para la sostenibilidad global”.

Mientras que para Moyano, los créditos de biodiversidad eventualmente tendrán un peso mayor sobre los de carbono convencionales y tendrán un peso muy similar a aquellos proyectos de carbono que también tengan un enfoque de conservación. “Siento que va a suceder de esta manera si empieza a generarse un marco regulatorio. Si esto no ocurre, va a ser simplemente una iniciativa bonita que busca procesos a nivel corporativo, netamente voluntaria, y no tendrá la trascendencia que podría tener”.

Diario de Hoy

jueves, 22 de enero de 2026

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