
El análisis también identificó que la categoría creció de forma sostenida, impulsada por una demanda genuina
La belleza se consolidó en Perú como un espacio de autocuidado y bienestar. El 75% de las consumidoras afirmó que contar con una rutina beauty contribuyó directamente a su bienestar emocional, según el estudio Who’s that diva? El nuevo look de la belleza, elaborado por Publicis Groupe Perú.
En un contexto de mayor agotamiento emocional y ritmos acelerados, la categoría dejó de percibirse únicamente desde lo estético para convertirse en un micro-ritual de pausa y reconexión personal. El informe señaló que, incluso en escenarios de presión económica, el cuidado personal se mantuvo como prioridad, al considerarse una inversión con alto retorno emocional.
“La categoría beauty ha dejado de ser solo estética para convertirse en un espacio de autocuidado y bienestar emocional, donde las consumidoras buscan rutinas posibles, personalizadas y alineadas a su estilo de vida”, explicó Sebastián Anaya, Head of Business Intelligence de Publicis Groupe Perú.
Uno de los hallazgos centrales del estudio fue la redefinición del concepto de lujo. El 71% de las consumidoras manifestó preferir productos hechos a su medida, priorizando rutinas realistas y adaptables frente a propuestas complejas o aspiracionales.
El análisis también identificó que la categoría creció de forma sostenida, impulsada por una demanda genuina. Las consumidoras reorganizaron su presupuesto para sostener sus rutinas, lo que evidenció la relevancia emocional que adquirió el cuidado personal en su día a día.
La tecnología desempeñó un rol decisivo en este proceso. El 30% de las consumidoras utilizó inteligencia artificial generativa para investigar antes de comprar, mientras que el 61% prefirió tiendas que ofrecieran experiencias con pruebas virtuales. Herramientas como probadores digitales, escáneres faciales y plataformas asistidas por IA comenzaron a redefinir la experiencia de compra en la categoría.
El estudio también identificó distintos perfiles de consumidoras, desde quienes viven la belleza como un ritual emocional hasta quienes priorizan practicidad y eficiencia, lo que evidenció la necesidad de propuestas diferenciadas.
Para Erik Castillo, CEO de Publicis Groupe Perú, “comprender estos nuevos comportamientos permite a las marcas construir propuestas más significativas, conectando de manera genuina con las expectativas reales de las consumidoras”.
En un entorno incierto, la categoría beauty pasó a competir no solo por resultados visibles, sino por valor emocional y relevancia en la vida cotidiana de las consumidoras peruanas.