
Sandra Biben, directora de Investigación y Desarrollo de Cargill en América Latina.
La relación de los consumidores con la comida atraviesa una transformación profunda, impulsada por nuevas preocupaciones en torno a la salud, un mayor interés por el origen de los ingredientes y una creciente curiosidad sobre la composición nutricional y química de los alimentos. Este cambio, lejos de ser pasajero, continuará marcando el rumbo de la industria alimentaria en los próximos años.
“Estamos viendo un consumidor mucho más informado y consciente, que no solo busca alimentarse, sino entender cómo lo que come impacta en su bienestar, su saciedad e incluso en la forma en que percibe los sabores”, explicó Sandra Biben, directora de Investigación y Desarrollo de Cargill en América Latina. “Esto está modificando de manera significativa las expectativas frente a los productos disponibles en el mercado”.
De acuerdo con el estudio TrendTracker 2025 de Cargill, hacia finales de 2025 el uso global de fármacos GLP-1 —conocidos popularmente como “bolígrafos para adelgazar”— habrá crecido un 75%. Este fenómeno plantea un desafío clave para el sector: desarrollar alimentos que ofrezcan alta densidad nutricional, sabor agradable y una textura adecuada, sin perder de vista la practicidad ni el disfrute asociado a la experiencia de comer.
“Este nuevo contexto obliga a la industria a repensar sus propuestas”, señaló Biben. “El reto está en crear productos que acompañen tratamientos médicos y estilos de vida más saludables, pero que sigan siendo placenteros y funcionales para el día a día”.
Ante este escenario, restaurantes, fabricantes y marcas de consumo comienzan a revisar sus portafolios y menús, apostando por formulaciones con beneficios funcionales claros y experiencias gastronómicas que equilibren nutrición y sabor. La tendencia apunta a opciones ricas en proteínas, vitaminas, minerales y fibras prebióticas, junto con porciones más pequeñas, personalizadas y alineadas con el bienestar del consumidor.
Este movimiento abre un terreno fértil para la innovación y la diferenciación estratégica en un mercado cada vez más atento a la salud y al estilo de vida. Así como la industria se adaptó a cambios demográficos —hogares más pequeños, consumidores individuales, parejas sin hijos— hoy surge la oportunidad de replantear formatos, tamaños e información nutricional para públicos con necesidades específicas.
A pesar de los cambios científicos, tecnológicos y de comportamiento, hay un principio que se mantiene vigente: comer bien sigue siendo sinónimo de salud, placer y calidad de vida. Incluso entre los usuarios de medicamentos GLP-1, persiste la necesidad de equilibrio. Según el TrendTracker 2025, el 46% de las personas que utilizan este tipo de fármacos considera importante permitirse indulgencias ocasionales como parte de su bienestar emocional.
“Los consumidores no quieren renunciar al placer de comer”, concluyó Biben. “La oportunidad para la industria está en integrar sabor, nutrición y bienestar en propuestas coherentes, relevantes y sostenibles. El desafío está planteado, y también lo está la posibilidad de liderar esta nueva era de la alimentación”.
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viernes, 20 de marzo de 2026 |