
Más que buscar “lo más barato”, buscan lo correcto: muebles versátiles y soluciones inteligentes
Vivir juntos implica mucho más que compartir un espacio: es aprender a habitar al otro, combinar rutinas, negociar diferencias y crear refugios comunes. En México, el primer hogar de una pareja que inicia su vida en común suele ser pequeño o temporal, pero representa el comienzo de una historia compartida. Bajo esta premisa, IKEA México pone el foco en una forma de habitar más consciente, flexible y auténtica.
Hoy, las parejas jóvenes entienden que el hogar no se construye en una sola compra ni responde únicamente al presupuesto. Si bien el factor económico sigue presente, ya no es el eje de todas las decisiones. En su lugar, priorizan invertir en piezas funcionales, versátiles y duraderas, que puedan adaptarse a distintas etapas de la vida. En ese contexto, IKEA México se posiciona como un aliado natural, ofreciendo soluciones accesibles que combinan diseño, practicidad y calidad.
Muebles como el librero KALLAX, que trasciende su función original para convertirse en divisor de espacios, mueble de TV o sistema de almacenamiento, reflejan esta lógica de adaptabilidad. Mesas como NORDEN, capaces de transformarse según la dinámica diaria —de comedor a escritorio o punto de reunión—, acompañan rutinas cambiantes sin imponerse. En el dormitorio, opciones como la cama MALM con almacenamiento integrado responden a una necesidad concreta: optimizar el espacio compartido y hacerlo más funcional.
Esta nueva forma de habitar también se traduce en decisiones más conscientes: menos objetos, pero mejor elegidos. Las parejas ya no buscan llenar su casa, sino equiparla con intención. Sofás cama como LINDAKRA se convierten en el centro del hogar, resolviendo múltiples usos —trabajo, descanso, entretenimiento y hospitalidad— en una sola pieza que acompaña la vida cotidiana.
Asimismo, la flexibilidad se vuelve un valor clave. El hogar compartido cambia con el trabajo híbrido, los horarios y los intereses personales. Por eso, las soluciones modulares y reconfigurables cobran protagonismo, permitiendo que los espacios evolucionen junto a quienes los habitan. Para IKEA México, el hogar no tiene que estar terminado, sino vivo.
En este contexto, construir un hogar en pareja no significa gastar más, sino elegir mejor. Se trata de tomar decisiones compartidas, poco a poco, y crear un espacio que refleje quiénes son y cómo viven hoy. Más allá de los metros cuadrados o del presupuesto, el primer hogar compartido se define por su capacidad de adaptarse, acompañar y convertirse en un punto de equilibrio en un mundo en constante cambio.
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