TELEVISIÓN

Avelino Rodríguez de Canacine: Formalizar al mercado es el primer paso para luchar por incentivos fiscales para la producción audiovisual en México

20 de febrero de 2024

Aliana González

Avelino Rodríguez

Crear las condiciones para generar un incentivo fiscal en México, que permita multiplicar el volumen de producción y ser una opción igual de competitiva que otros destinos del mundo, como España, Colombia o República Dominicana, pasa por formalizar al sector laboral, dijo a PRODU Avelino Rodríguez, presidente de la Canacine.

De esta necesidad surgió la alianza con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) anunciada recientemente.

“Los incentivos fiscales tiene componentes de devolución sobre los impuestos, en los que tienes que comprobar que realmente te gastaste el dinero en el país. Si no tienes perfectamente estructurado cuáles son esos impuestos y los puedes demostrar en una misma narrativa por cada capítulo del presupuesto, se complica muchísimo. Por ejemplo, si tienes que un asistente de cámara cobra con un recibo de una pollería o un eléctrico te da un recibo de una cooperativa, no son esquemas de cobro que se ajusten a lo que es la prestación de un servicio profesional independiente” explicó Rodríguez.

Comentó el presidente de la Canacine que lamentablemente en la industria mexicana desde hace años se instalaron prácticas que hacen parecer que la audiovisual es una industria sin regulaciones, pues no responde a las mismas leyes a las que responden otras industrias mexicanas.

“El reto más grande es que esas malas prácticas se convierten en una ventaja competitiva. La precarización de ciertas maneras de hacer las cosas se le vende a los clientes como un escenario más competitivo. Cuando realmente lo que haces es sacar el marco formal de la parte competitiva del presupuesto, y el costo de lo que estás dando no es realmente lo que cuesta filmar en México” afirmó.

EFICIENCIAS VERSUS INFORMALIDAD
Rodríguez explicó que esta situación hace que se pierda disciplina y que los productores, en lugar de buscar eficiencias, terminen contratando servicios redundantes, por ejemplo: en este universo de informalidad, se puede contratar a personal sin soportes de capacitación.

“Es un sector donde no hay reglas, pero sí hay leyes: la Ley del Impuesto sobre la Renta o la Ley Federal del Trabajo. Pero las jornadas de trabajo que se realizan en nuestra industria no se corresponden con estas leyes. Cuando esto se traslada (el no cumplir con las leyes) al ecosistema de producción, los clientes lo asumen como una bajada de costos. Por ello se piensa que México es más barato. Pero una jornada de 14 o 16 horas se vuelve algo riesgoso para todos, en el que las cosas se pueden salir de control” afirmó Rodríguez.

Como parte del acuerdo con la STPS se realizan mesas de trabajo, en las que se están revisando al detalle los presupuestos y las variables de contratación que existen entre el trabajo directo, el indirecto y el inducido. Rodríguez explicó que la STPS conoce muy bien los modelos que pueden ofrecer mayores ventajas para que los costos no se incrementen. Con este resultado, realizarán una Guía de buenas prácticas, que esperan esté lista en abril, y que será la guía para este cambio en la industria.

“El desconocimiento hace que se tomen posiciones a la defensiva. Hay gente que considera que el que los trabajadores paguen Seguro Social les hará tener un impuesto adicional (PTU) y eso es falso. Muchas productoras tienen una estrategia fiscal defensiva. Pero si tenemos una estrategia fiscal que no sea defensiva, donde el punto de partida es el mismo y el mercado vale lo mismo para todos, es mucho más fácil avanzar” dijo.

De allí el valor de la asesoría de la STPS para ordenar los diferentes tipos de contratación, así como definir los derechos y obligaciones tanto de trabajadores como patrones.

RETOS: AVERSIÓN AL CAMBIO
Comentó Rodríguez que, entre los retos, se encuentra la aversión al cambio. Afirmó que las plataformas entienden el beneficio a mediano y largo plazo de esta estrategia, porque tendrán certidumbre de pelear por un incentivo fiscal desde un punto de vista de formalización y legalidad.

En cuanto a las productoras, comentó que depende del tamaño y nivel de formación de estas empresas, pues hay mucha variación. “Las que tienen mayor volumen, tienen mayor riesgo y por lo tanto mayor cuidado en aplicar las mejores prácticas. Las que son más pequeñas no necesariamente” dijo, tras comentar que otro reto es ir haciendo entender a la industria que las mejores prácticas traen de la mano mejores oportunidades.

Otro reto es con los trabajadores. Puede que no resulte atractivo para un trabajador rendir al SAT y pagar impuestos. Pero si ello va de la mano del respeto a derechos, junto al cumplimiento de deberes, y a un trabajo formativo, así como de certificaciones, la industria se va profesionalizando y especializando.

“Se trata de un cambio que debe ser gradual y no arbitrario. Que parta del consenso y del convencimiento, de trabajadores, clientes y patrones” afirmó Rodríguez.

Requiere además ordenar al mercado para evaluar qué parte del sobrecosto corresponde pagar al cliente, al productor y al trabajador. “No le podemos pasar todo el sobrecosto directamente a las plataformas, porque las plataformas no son las responsables de que a través de sus socios o de los empleados, exista una simulación (o evasión de impuestos)” afirmó.

De cara al trabajador, explicó, puede que el estilo de trabajo sea tratar de capturar la mayor parte de efectivo lo más rápido que se pueda, y simular lo que se pueda. “Esto puede tener sentido dentro de una ventana de tiempo en la vida del trabajador, que es una etapa de capitalización, pero una etapa posterior y más madura deja de hacer sentido cuando se están desprotegiendo por este único enfoque en el flujo de efectivo del capital” dijo.

¿ES VIABLE UN INCENTIVO EN MÉXICO?
Para Rodríguez hay que llevar esta propuesta al gobierno, no como una medida clientelar más, sino con todo el estudio del impacto económico que tendrá en el producto interno bruto. “Es una narrativa diferente porque profesionaliza la conversación. Estamos entregando diferentes alternativas para que nuestra industria mejore la economía del país. Son resultados que se pueden ver en una métrica consistente, más allá del gobierno o la ideología que vaya alcanzando”.