
Carolina Cordero
Para Carolina Cordero, fundadora y promotora de IBEROFIC, el mayor desafío para la mujer no es sólo llegar sino sostenerse y crecer en espacios de decisión en un contexto de enorme transformación. Para ella han habido avances en materia de participación femenina en áreas creativas y de producción, pero todavía persisten brechas en dirección ejecutiva, financiamiento, negociación internacional y toma de decisiones estratégicas.
“Y todo esto se da en un contexto de transformación profunda del mercado: contracción de presupuestos, redefinición de modelos de negocio, mayor concentración empresarial y exigencias de eficiencia financiera. En estos escenarios, los espacios tienden a cerrarse y la competencia se intensifica, lo que obliga a las mujeres a demostrar resultados en plazos más cortos y con menor tolerancia al error. En mi experiencia, muchas veces debemos demostrar solvencia técnica y estratégica de manera más constante. No alcanza con tener trayectoria: hay que probar una y otra vez capacidad de gestión, de negociación y de visión a largo plazo”, dijo.
Cree que la tolerancia al error suele ser diferente entre hombres y mujeres: cuando un hombre toma una decisión arriesgada que no resulta, suele interpretarse como parte del proceso pero cuando lo hace una mujer, en cambio, a veces se evalúa como la confirmación de una duda previa.
“Esto impacta en el acceso al financiamiento, en la posibilidad de liderar proyectos de gran escala y en la percepción de autoridad. Por eso es tan importante construir confianza estructural, no solo individual. En una industria como la audiovisual, donde cada proyecto implica una apuesta económica significativa, el margen de riesgo es un factor determinante. Igualar oportunidades implica también igualar la confianza institucional y el respaldo financiero”, sostuvo.
Opinó que la forma de enfrentar tiempos de crisis es con una combinación de gestión estratégica y resiliencia. Las mujeres que hoy lideran en el sector han desarrollado habilidades de negociación, optimización de recursos y construcción de alianzas que resultan especialmente valiosas en escenarios complejos.
“En el ámbito audiovisual iberoamericano, la cooperación regional, la articulación público-privada y la diversificación de fuentes de financiamiento se vuelven herramientas centrales. La capacidad de construir redes y sostener equipos en contextos de incertidumbre es una fortaleza que muchas líderes han demostrado con resultados concretos”.
En su caso, siempre lo ha hecho desde la construcción colectiva. IBEROFIC nació justamente de esa convicción porque detectó que las comisiones fílmicas de Iberoamérica trabajaban muchas veces de manera aislada, cuando el mercado global exige cooperación regional.
La creación de IBEROFIC fue una respuesta a esa necesidad: articular, integrar y generar una plataforma común. Fue una iniciativa impulsada por la convicción de que la colaboración es más fuerte que la fragmentación. Esa es la lógica que aplica también en contextos de crisis: ampliar la red, no achicarla.
Ante la reducción de presupuestos, cancelaciones, y fusiones considera que hay que adaptarse y reconfigurarse. “Cuando los recursos se reducen, es necesario priorizar, optimizar, repensar modelos de producción y buscar esquemas más eficientes, como coproducciones internacionales, incentivos fiscales y nuevos instrumentos financieros. Las reestructuras y fusiones requieren, además, liderazgo comunicacional y claridad estratégica para preservar talento y sostener la visión a largo plazo. Muchas mujeres ejercemos un liderazgo menos vertical y más orientado a formar equipos, alinear voluntades y generar sentido compartido. En momentos de incertidumbre, las personas necesitan dirección, pero también contención y horizonte”, dijo.
Está convencida que en momentos de crisis se convoca a mujeres para ordenar, recomponer, mediar o estabilizar estructuras que están tensionadas. Hay allí un reconocimiento implícito a la capacidad de la mujer en contextos adversos, a una forma de liderazgo más orientada a construir equipo, escuchar, generar consensos y fomentar el trabajo colaborativo —algo especialmente valioso en la industria audiovisual actual, donde la articulación es clave.
“Pero ese reconocimiento también implica asumir mayores riesgos reputacionales y operativos: se llega cuando el margen de error es mínimo y las decisiones tienen alto impacto. El desafío es que esa confianza no se limite a los momentos de estabilización, sino que también se traduzca en convocatorias para liderar procesos de expansión, inversión y crecimiento. La industria necesita liderazgos diversos en todas las fases del ciclo económico, no solo cuando hay que ajustar”, finalizó.