
Hernán Pellegrini, CEO de Frame, cree que los microdramas no son una moda y se adaptan a las formas de consumo
La micro serie Cómo deshacerse de una estrella de fútbol, de la productora argentina Frame para ReelShort, que se estrenó el pasado 6 de enero en la plataforma ya supera las 64 millones de vistas.
“Sabíamos que el elenco y el formato tenían un potencial fuerte, pero el nivel de viralización y la repercusión en redes fueron mayores a lo que habíamos proyectado. La respuesta fue rápida y muy orgánica porque la combinación de una narrativa directa, pensada para enganchar desde el inicio, con protagonistas que tienen una relación consolidada con sus audiencias digitales hizo que el contenido se compartiera y generara conversación desde el primer día. Para nosotros, eso confirmó que la apuesta por talento con llegada real al público fue una decisión acertada”, comentó a PRODU Hernán Pellegrini, CEO de Frame.

Lionel Ferro y Barbie Vélez, quienes cuentan con gran cantidad de seguidores en redes sociales, son dos de los protagonista de la microserie
Destacó que también fue interesante ver cómo el formato empezó a trascender el ámbito estrictamente digital porque en paralelo al crecimiento en la plataforma, medios tradicionales comenzaron a hablar del formato vertical y de la vuelta de la ficción, mientras que la audiencia lo fue incorporando con naturalidad a sus hábitos de consumo.
Puso como ejemplo concreto de este cruce cuando la cuenta Che Netflix tomó la viralización del personaje de “la señora R” y la eligió como frase de la semana, llevándola a un cartel en una avenida importante de Buenos Aires. “Son señales de que el contenido empieza a circular en distintos espacios y conversaciones, más allá de la plataforma donde se estrena”.
Reconoció que fue un proceso muy intenso pero muy ordenado. Rodaron más de 60 episodios en seis días, lo que exige una coordinación muy fina.
“Trabajamos con un sistema de gestión propio de Frame, que venimos desarrollando y puliendo desde hace años, y que hoy nos permite planificar, coordinar equipos grandes y tomar decisiones en tiempo real. Además, contamos con procesos tecnológicos y de calidad certificados bajo ISO 9001, que no solo aplican a lo creativo, sino también a la gestión administrativa, los flujos de trabajo y la trazabilidad de cada etapa. Eso fue clave para sostener un nivel tan alto de velocidad y precisión sin perder control”, informó.
La define como una experiencia muy desafiante y enriquecedora. Gran parte del equipo técnico y de producción viene de trabajar en plataformas tradicionales y producciones de gran escala, con otros tiempos y otras lógicas que tuvieron que reaprender.
“Les pedimos a todos que apuesten al formato, que se adapten a un ritmo nuevo y a una narrativa distinta y la respuesta fue increíble: el equipo se adaptó, empujó para adelante y lo logró”, dijo.
Destacó especialmente el trabajo de Andrea Quinteiro y Pablo Flores, productores ejecutivos del proyecto, que lideraron ese proceso de adaptación y acompañaron al equipo para que el cambio fuera estimulante.
Cree que los microdramas no son una moda, aunque van a seguir transformándose. No es solo una cuestión de formato, sino de contenido y de hábitos de consumo porque actualmente encontrar un espacio de ocio para sentarse a ver algo de 45 minutos completos es cada vez más difícil.
La mayoría consume contenido en momentos breves: en un medio de transporte, entre reuniones, en una pausa, en esos mini espacios de despeje que aparecen a lo largo del día.
“El microdrama y el formato vertical responden muy bien a esa lógica. Son historias simples de digerir, pero muy atractivas, que entran rápido, generan emoción y te dan ese momento de escape sin exigir una disponibilidad larga de tiempo. Cuando un formato logra adaptarse tan bien a la vida cotidiana de las personas y al modo real en que consumen contenido, deja de ser una moda y pasa a ocupar un lugar estable dentro del ecosistema audiovisual”, analizó.
Según su opinión, este tipo de formatos funciona tan bien porque se cruza con la forma real en la que hoy las personas consumen contenido. No exigen un tiempo largo de atención, pero sí logran generar interés y continuidad y son relatos emocionales, directos y de ritmo alto, pensados para enganchar rápido y sostener el interés episodio a episodio.
A eso se suma el trabajo con actores e influencers que tienen comunidades reales y activas, lo que hace que el contenido no quede limitado a la plataforma. Las historias se expanden naturalmente en redes sociales, se comentan, se resignifican y circulan. Ese recorrido, entre la pantalla y las redes y potencia el alcance.
En 2026 quieren seguir desarrollando microdramas y contenidos short-form para plataformas internacionales y por el otro seguir fortaleciendo su ecosistema tecnológico, tanto en sistemas de gestión como en plataformas propias. Hace más de cinco años vienen trabajando en aceitar procesos internos para poder operar con de velocidad y precisión.
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