
Sergio Karmy es director de Estrategia de Quijote Films
La productora chilena Quijote Films participa en el BAM 2026 con una agenda enfocada en la búsqueda de nuevos proyectos, el fortalecimiento de alianzas y el intercambio con productores y realizadores de la región. Con más de 15 años de trayectoria y una red de coproducciones que abarca América Latina, Europa, Asia y África, la compañía considera al mercado colombiano como un espacio clave para el desarrollo de nuevas iniciativas.
“Somos una productora que lleva más de 15 años produciendo cine independiente desde Chile. También tenemos oficinas en Los Ángeles y en Argentina, y nos dedicamos principalmente a la coproducción de cine. Hemos hecho más de 20 películas con más de 23 países”, explica Sergio Karmy, director de Estrategia de Quijote Films.
La presencia de la empresa en el BAM 2026 responde tanto a la continuidad de relaciones construidas en años anteriores como a la posibilidad de conocer nuevos talentos colombianos. Durante el encuentro participará en sesiones de pitch, asesorías sobre coproducción y financiamiento, además de reuniones individuales con productores y directores.
“Para nosotros el BAM es un lugar súper importante porque es de los mercados más importantes de Latinoamérica de coproducción. Al final acá nos encontramos con todos nuestros amigos y todos los socios con los que hemos trabajado en películas del pasado y también de acá han salido, en ediciones pasadas, socios de proyectos que hemos terminado coproduciendo”, señala Karmy.
Sergio Karmy agrega que la agenda también permitirá conocer el panorama actual de la producción colombiana. “Nos invitaron principalmente a escuchar proyectos de directores y productores colombianos emergentes. Nos va a permitir reencontrarnos con grandes amigos y socios, y también conocer nuevos proyectos, ver cómo está el ambiente del cine colombiano y poder también contar un poco lo que estamos haciendo nosotros”.
El catálogo de Quijote Films incluye títulos realizados junto a socios de casi toda América Latina y países como Francia, España, Alemania, Suecia, Dinamarca, Luxemburgo, Taiwán y Sudáfrica. Esa experiencia ha llevado a la productora a privilegiar proyectos que puedan desarrollarse mediante colaboraciones internacionales, sin limitarse a un género o tipo de narrativa.
“No tenemos una búsqueda ni de género, ni de tipo de historia. Sí buscamos cosas que resuenen universalmente”, afirma el chileno.
Entre las producciones recientes de la compañía se encuentran El último azul, de Gabriel Mascaro; La misteriosa mirada del flamenco —ganadora en Cannes de Un Certain Regard— y las colombianas Horizonxte y La tierra y la sombra, dirigidas por César Augusto Acevedo.
Para el director de Estrategia de Quijote Films, el principal valor de la coproducción radica en la posibilidad de sumar miradas provenientes de distintos países sin perder la identidad de las historias.
“La coproducción finalmente encuentra talento en todas partes del mundo y lo junta para contar una historia que puede tener mucha identidad local, pero finalmente el talento internacional le agrega mucho valor multicultural”, sintetiza.
Esa lógica, añade, exige capacidad de adaptación frente a los cambios en los sistemas de financiamiento y a las particularidades de cada territorio: “Creo que la coproducción lo que exige es flexibilidad y capacidad de adaptación. Es ser capaces de ir transformando y haciendo crecer tu proyecto en base a las posibilidades que tiene en los países donde uno está yendo a buscar socios”.
Además de los fondos públicos, los incentivos fiscales se han convertido en una herramienta relevante para estructurar proyectos internacionales. Karmy destaca que Chile ha ajustado recientemente su sistema para facilitar el acceso del cine independiente.
“El incentivo ahora en Chile tiene un mínimo de US$400.000 que se puede acceder con un portafolio de proyectos. Eso a nosotros nos ha permitido ir a ese cash rebate con un portafolio de cine independiente y creemos que es una herramienta fundamental para ser un país competitivo en coproducción”, explica.
Una vez terminada la producción, el reto pasa por lograr que las películas lleguen a las audiencias. La estrategia de Quijote consiste en impulsar el recorrido por festivales y trabajar con agentes de ventas internacionales que permitan ampliar la distribución en distintos territorios.
“Nuestro principal objetivo siempre al momento de la producción y el estreno es buscar un estreno potente y de ahí luego encontrar un socio, un agente de ventas que nos permita acceder a distribución a nivel mundial y en la mayor cantidad de territorios posible”, sostiene Sergio Karmy.
En paralelo, la compañía mantiene tres líneas de trabajo: el desarrollo de más de 20 largometrajes en coproducción, la producción de series para plataformas y la atracción de proyectos extranjeros para rodar en Chile mediante los incentivos fiscales disponibles. Esa combinación será parte de la experiencia que Quijote Films compartirá durante su participación en el BAM 2026, donde buscará ampliar una red internacional construida a partir de la coproducción.
|
viernes, 10 de julio de 2026 |