TELEVISIÓN

Adaptar para el vertical: las reglas que cambian las historias, según Gabriel Patolsky

Édison Monroy | 8 de julio de 2026

Gabriel Patolsky durante su participación en BAM 2026, en la charla Adaptar es traducir, no fragmentar

Las historias no cambian de esencia cuando pasan del cine, la novela o la televisión tradicional al formato vertical para dispositivos móviles. Lo que cambia es la forma de construir la experiencia del espectador. Esa fue una de las principales ideas planteadas por el guionista Gabriel Patolsky durante su participación en BAM 2026, en la charla Adaptar es traducir, no fragmentar.

El autor de Anatomía del guion de series verticales explicó cuáles son los principios que deben guiar la adaptación de obras pensadas para pantallas horizontales hacia series de episodios breves.

Para Patolsky, el error más frecuente consiste en trasladar únicamente la trama, cuando el desafío real está en conservar el efecto emocional que produce la obra original. Ese cambio de enfoque también obliga a modificar el ritmo, la estructura y el lenguaje audiovisual.

EXPERIENCIA EMOCIONAL REEMPLAZA A LA FIDELIDAD DE LA TRAMA

El punto de partida de una adaptación no es preguntarse qué sucede en la historia, sino qué provoca en quien la ve o la lee.

“Lo que sí hay que empezar a adaptar, que es la gran clave de las adaptaciones, es reconstruir la misma experiencia emocional usando esto, que es la serie vertical, que es una unidad narrativa distinta”.

Gabriel Patolsky explicó que el formato modifica la unidad narrativa. Mientras en el cine la progresión se construye mediante escenas y secuencias, en el vertical cada capítulo debe representar un avance dramático propio. Esa diferencia cambia también la lógica del trabajo del guionista.

“En vez de preguntarnos cuando nos viene un texto ‘¿qué ocurre?’, empezamos a preguntarnos ‘¿cómo hago yo para sentir eso que me hizo sentir la película?’”. Desde esa perspectiva, la adaptación deja de centrarse en reproducir acontecimientos para concentrarse en conservar la promesa emocional que hizo significativa la obra original.

SIN TIEMPOS MUERTOS Y CON UN RITMO PERMANENTE

El formato vertical elimina espacios habituales en otras narrativas audiovisuales, como las escenas de transición, los momentos de contemplación o las explicaciones reiteradas.

“Generalmente en una peli, en una novela, en una telenovela, hay muchísimas escenas que son tiempos muertos. Eso en el vertical no puede pasar”.

Según Patolsky, las audiencias actuales completan la información que no aparece explícitamente en pantalla, por lo que ya no resulta necesario explicar cada paso del relato. Esa condición permite acelerar el desarrollo de la historia.

“Lo que cambia: cambia el ritmo, ya no hay escenas de transición, tenemos que ir de lento a urgente”.

La velocidad narrativa responde también a la competencia por la atención del usuario en el teléfono móvil. Para el guionista, la escritura debe orientarse a sostener el interés desde el primer instante.

“Ayer decíamos que el vertical, en vez de pensar qué es lo que yo tengo que contar, como guionistas tenemos que pensar qué es lo que el espectador tiene que sentir. Esta narrativa va directo a lo emocional, es la única manera en la cual le ganamos la pulseada al pulgar”.

LA PROMESA PERMANECE, LA ESTRUCTURA CAMBIA

Aunque el formato exige transformaciones importantes, Gabriel Patolsky sostuvo que existen elementos que no deben modificarse durante una adaptación. “La promesa emocional tiene que permanecer. El conflicto central permanece, el poder legítimo del protagonista y el poder ilegítimo del antagonista también permanece”.

Como ejemplo, mencionó El silencio de los inocentes. Explicó que una adaptación que conserve únicamente la investigación policial perdería aquello que define realmente la experiencia del relato: la sensación de paranoia provocada por la relación entre la protagonista y Hannibal Lecter.

“Si yo no tengo en cuenta esta paranoia, que es lo que me hizo sentir el libro / la película después, no voy a poder adaptar nada”.

En cambio, otros componentes sí deben transformarse para responder a la lógica del consumo móvil. La estructura tradicional de tres actos cede lugar a una sucesión de revelaciones que mantienen abierta la expectativa:

“La estructura del vertical en vez de con tres actos occidentales ir todo al clímax, el vertical va todo a ese twist, a esa gran revelación que hace que la gente diga ¡wow! y siga viendo los últimos 10 capítulos”.

GESTUALIDAD Y TENSIÓN CONSTANTE

El lenguaje visual también cambia. Los planos generales o contemplativos pierden eficacia frente a una puesta en escena enfocada en los personajes y sus gestos. “Cuando pensemos las escenas, tenemos que pensar que lo más importante es la gestualidad. Cuando ponés un gran plano reflexivo, la gente se te fue”, sostuvo.

A nivel dramático, cada episodio necesita ofrecer una descarga emocional que impida abandonar la historia. Para Patolsky, ese mecanismo se construye sobre tres motores narrativos.

“¿Qué genera la tensión que va a impedir soltar la historia? el peligro físico, la incertidumbre y la búsqueda de la verdad”, resaltó.

La combinación de esos elementos permite sostener el interés capítulo tras capítulo sin alterar la promesa emocional que dio origen a la historia. En esa convivencia entre permanencias y transformaciones, concluyó el guionista, se juega el éxito de cualquier adaptación al formato vertical.

Diario de Hoy

viernes, 10 de julio de 2026

PRODU
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.