CINE

Ciudad de muertos: El laboratorio sonoro donde 2 Contrabajos fusionó el cine con la improvisación libre

Aliana González | 17 de julio de 2026

Mike Sandoval del dueto 2 Contrabajos tocando en vivo en la locación de la película Ciudad de muertos (crédito: Península Films & Entertainment)

El dúo musical 2 Contrabajos, integrado por Quique Rangel y Mike Sandoval, llevó su propuesta de experimentación acústica a la pantalla grande. Así creó la banda sonora de Ciudad de ,uertos, película dirigida por José Manuel Cravioto. La producción es de Península Films & Entertainment.

En conversación con PRODU, los músicos compartieron los detalles de un proceso creativo en el que la improvisación, la intuición y las técnicas no convencionales se convirtieron en el eje narrativo de este thriller psicológico. Explicaron que tuvieron total libertad creativa y que además dialogaron con el director y el equipo de producción durante el proceso. Calificaron la experiencia como un verdadero laboratorio de composición.

UNA “CASUALIDAD” FOTOGRÁFICA EN EL MUAC

El origen de esta colaboración estuvo marcado por coincidencias que los músicos describen como señales ineludibles.

Inicialmente, el director Cravioto contactó a Quique Rangel con la intención de sumarlo como asesor para buscar piezas musicales preexistentes. Sin embargo, la visión de Cravioto cambió radicalmente tras asistir a una acción sonora del dueto en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC). La exposición en el museo tomaba como punto de partida una obra del icónico fotógrafo de nota roja Enrique Metinides. Curiosamente, esa misma fotografía era la imagen con la que abría el guion original de Ciudad de muertos. Al presenciar el diálogo sonoro de los contrabajos, el director supo que esa era la identidad musical que su película necesitaba.

MÚSICA EN VIVO DESDE EL SET. UN PARTEAGUAS EMOCIONAL

Para empapar a los artistas del tono cinematográfico, la producción tuvo una iniciativa poco común: invitar a 2 Contrabajos a tocar en vivo durante el rodaje. Al segundo o tercer día de grabación, en una locación que simulaba un hospital psiquiátrico, Cravioto detuvo las cámaras y pidió al dueto que realizara una intervención sonora.

Quique Rangel y Mike Sandoval del dueto 2 Contrabajos tocando instrumentos en vivo en la locación de la película Ciudad de Muertos

Quique Rangel y Mike Sandoval improvisaron con sus contrabajos dentro del set, lo que generó conexiones importantes con el talento y el equipo técnico (foto: Península Films & Entertainment)

Rodeados por el equipo técnico y por actores vestidos de época que aún estaban en personaje, los músicos improvisaron en el set. Esta interacción directa sirvió como un referente emocional clave; le permitió a la editora visualizar el ritmo de la cinta y ayudó al elenco a entender hacia dónde direccionar la intensidad de sus interpretaciones.

UN LABORATORIO CONTRA PANTALLA

El desarrollo musical en posproducción funcionó como un auténtico laboratorio de composición. Trabajando “contra pantalla” y guiándose por la tensión de las escenas ya editadas, Rangel y Sandoval utilizaron la improvisación de manera consciente e intencional. La experimentación fue tan profunda que llegaron a superponer hasta ocho pistas de contrabajo en una sola secuencia para nutrir la atmósfera.

Quique Rangel y Mike Sandoval del dueto 2 Contrabajos

Quique Rangel y Mike Sandoval del dúo 2 Contrabajos (foto por @rodorod)

La creación de la música avanzó a la par del montaje visual en una dinámica orgánica y fragmentada. Conforme la editora estructuraba el filme, les enviaba a los músicos escenas, muchas con música de referencia para marcar el ritmo. Rangel y Sandoval debían hacer un esfuerzo consciente por abstraerse de esas melodías preexistentes y no contaminar su propia propuesta creativa. A partir de los estímulos visuales, el suspenso o los silencios de cada clip, la dupla grababa sus improvisaciones “contra pantalla”, puliendo y superponiendo capas sonoras hasta encajar con precisión en el montaje que se estaba construyendo.

Para lograr el sonido que requerían las emociones del protagonista, exploraron técnicas que van más allá del uso clásico. Utilizaron el contrabajo como un instrumento percutivo —golpeando la madera con los puños o la mano abierta— y emplearon el arco como si fuera una baqueta para generar texturas y distorsiones acústicas.

Durante todo el proceso, ambos tuvieron claro el objetivo de no ser “chantajistas” con la emoción del espectador. En lugar de recaer en clichés musicales para forzar sentimientos evidentes de tristeza o alegría, apostaron por melodías que respetaran la naturaleza onírica y compleja de la historia.

INTUICIÓN E INTENCIÓN

Durante la entrevista, los músicos explicaron que el proceso de improvisación musical depende de un equilibrio preciso entre la intención racional y la intuición. Por un lado, Mike Sandoval señaló que la intencionalidad se ubica del lado racional, siendo la guía consciente que le permite al artista saber hacia dónde quiere dirigir sus frases o composiciones sobre la marcha. “Pero también creo que la intuición también es una vena que tienes que que pulir. Hay que estar más atento a lo que pasa cuando están tocando”, explicó Sandoval. Esta intuición, es esa fuerza inexplicable, pero vital, que detona la verdadera emoción. Y que permite conectar con la audiencia, porque toca a los sentimientos.

Al respecto, Quique Rangel trazó un paralelismo con el trabajo de fotógrafos como Enrique Metinides, explicando que, de la misma forma en que un fotógrafo decide de manera intuitiva qué registrar en el encuadre y qué dejar fuera ante una realidad incontrolable, el músico en plena improvisación toma decisiones instantáneas sobre cuál debe ser su siguiente paso. “Hay muchas cosas que no se pueden controlar en la improvisación ¿Cuál es el momento para para apretar el obturador y captar ese justo momento?”, agregó. Finalmente, los integrantes de 2 Contrabajos coincidieron en que el valor de su propuesta radica justamente en la mezcla de ambas facetas.

EL ENSAMBLE ESPACIAL DE LALO DEL ÁGUILA

Toda esta experimentación encontró su balance gracias al ingeniero de sonido Lalo del Águila. Aprovechando su familiaridad y experiencia con instrumentos de orquesta, Del Águila logró mezclar la información acústica de los contrabajos. Su labor permitió generar espacios sonoros inmersivos y potenciar los armónicos, creando quiebres narrativos que lograron que la música respirara y funcionara, verdaderamente, como un personaje más en Ciudad de muertos.

Tras esta enriquecedora experiencia, ambos músicos confirmaron su firme intención de seguir explorando la creación musical para proyectos audiovisuales.

Mike Sandoval destacó que, al ser 2 Contrabajos un proyecto que dialoga constantemente con otras artes, el formato cinematográfico es un terreno que les llaman profundamente la atención. Por su parte, Quique Rangel confesó estar más que abierto a realizar nuevos scores, valorando especialmente el absoluto respeto y la libertad creativa que les otorgó esta producción.

Comentaron que el entorno colaborativo de Ciudad de muertos, les permitió trabajar sin la presión de entregar un simple producto, sino una verdadera pieza artística. De hecho, ambos coincidieron en que este trabajo colectivo representó un aprendizaje tan significativo que, inevitablemente, ha transformado y nutrido la manera en la que tocan y se relacionan con sus instrumentos en la actualidad.

Diario de Hoy

viernes, 24 de julio de 2026

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