Jörg Hiller y María Cecilia Boenheim
En una nueva edición de #PRODUprimetime con Ríchard Izarra, desde los estudios de Brickell en Miami, los guionistas colombianos Jörg Hiller y María Cecilia Boenheim contaron su historia como pareja, dentro y fuera de la industria y sobre el oficio de escribir en tiempos de métricas, plataformas digitales e inteligencia artificial
La química entre Jörg Hiller y María Cecilia Boenheim no parece limitarse a la vida personal como esposos. En el trabajo, ambos describen un proceso creativo construido sobre años de confianza, aprendizaje y complementariedad, donde las diferencias terminan siendo una ventaja narrativa.
Jörg Hiller tiene una trayectoria larga, en la que se destacan proyectos como La baby sister (2000), Mesa para tres (2003), Por amor a Gloria (2005), Casados con hijos (2005), La diva (2006), Nuevo rico, nuevo pobre (2007), Los caballeros las prefieren brutas (2009), El cartel de los sapos 2 (2010), El secretario (2011), Sala de Urgencias (2015-2016), Bloque de búsqueda (2016), La piloto (2017-2018), El cartel: el origen (2021) y Paraíso Blanco (2023).
El también director describe que comenzó en la época de la telenovela de autor y que hoy continúa en proyectos para Caracol Televisión —incluido el remake de Nuevo rico, nuevo pobre—, y hoy en día observa una industria muy distinta a la que lo formó.
“Cuando nos sabíamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas”, resume al describir un mercado donde las decisiones creativas conviven con indicadores de audiencia, análisis permanentes y estructuras colaborativas que han reducido el margen de maniobra de los escritores.
Para Hiller, la transición hacia los cuartos de escritores transformó el concepto de autoría. “Uno trata, sobre todo al ser el jefe de libretos de un proyecto, de plasmar tu autoría en los proyectos lo más que te dejen. Hoy en día hay mucho la métrica, entonces se pierde, se diluye un poco de esas autorías”.
La consecuencia, explica, es una industria donde los equipos creativos pueden cambiar durante el desarrollo de un proyecto y donde el escritor debe entender que la adaptación también hace parte del oficio.
María Cecilia Boenheim reconoce que llegó al oficio de la escritura guiada por Hiller, pero insiste en que el verdadero crecimiento ocurrió compartiendo el proceso.
“Yo siempre quise escribir. Con el tiempo me he dado cuenta de que no es fácil. No todo el mundo lo logra y poder hacer esto… él me la hace más fácil también. He tenido la suerte de escribir al lado de él y de que haya sido la persona que me ha enseñado a hacer esto”, dice.
Esa cercanía ha generado una sincronía poco común. “A veces estamos argumentando algo y de repente digo: ‘Tú vas a decir esto’ o ‘Tiene que pasar esto’. Ya nos conocemos muy bien”. Esa conexión, explica, termina reflejándose en las historias que construyen.
Hiller aporta otra mirada sobre esa dinámica. Mientras él privilegia la estructura, identifica en Boenheim un talento especial para escuchar a las personas y trasladar esa naturalidad al papel. “Ella es una gran dialoguista. Para ser dialoguista tienes que escuchar muy bien cómo habla la gente para poder poner esa realidad en la página”, destaca.
Aunque continúan trabajando para la industria tradicional, ambos reconocen que los proyectos independientes se han convertido en el espacio donde el escritor puede conservar un mayor control creativo.
Hiller recuerda el largometraje Rescate en el valle, que realizaron junto con apoyo del Ministerio TIC de Colombia, como una experiencia determinante precisamente por esa libertad; “Las limitaciones fueron económicas, pero no creativas. Lo hicimos como quisimos”.
Argumenta que no se trata únicamente de producir con presupuestos más pequeños, sino de recuperar la capacidad de tomar decisiones narrativas sin responder a múltiples filtros ejecutivos, una realidad cada vez menos frecuente dentro de las grandes producciones latinoamericanas.
La fragmentación de las audiencias también ha modificado las reglas del negocio. Para Hiller, plataformas como YouTube demostraron que una producción de gran escala ya no es la única vía para conectar con el público.
“Hay gente haciendo su propio contenido con muchísimo éxito y con sus propias reglas. Tú ves cosas que de pronto no son de una gran producción, pero tienen alma”, complementa.
En esa lectura, el audiovisual entra en una etapa donde convivirán las grandes franquicias con comunidades cada vez más segmentadas, capaces de sostener proyectos dirigidos a nichos específicos.
Es una transformación que ambos viven incluso fuera de la sala de escritores. Los viajes que realizan juntos, cuentan, suelen convertirse en un laboratorio de observación del que nacen personajes, conflictos y situaciones que más adelante alimentan nuevos proyectos.
Si existe un cambio que Hiller considera inevitable, es la integración de la inteligencia artificial en los procesos creativos. Sin embargo, lejos de verla como una amenaza, la interpreta como una expansión del oficio.
“Cuando tú escribes un libreto estás dando instrucciones. Básicamente un prompt es lo mismo”, dice Hiller.
Su planteamiento es que la IA reducirá las barreras de producción y permitirá que muchos creadores desarrollen historias que antes eran inviables por razones económicas. “Va a haber una democratización de la parte creativa. Historias que nunca pudieron ver la luz las van a empezar a ver”, visiona.
Esa transformación, sostiene, modificará incluso el perfil profesional dentro de la industria. “Directores, actores, directores de arte… todos van a tener que aprender a escribir prompts. Vamos a ser todos una gran comunidad de guionistas”.
Más que anunciar el fin de un oficio, Hiller y Boenheim describen una nueva etapa para la escritura audiovisual. Una donde las plataformas cambian, las herramientas evolucionan y los modelos de negocio se reinventan, pero donde la diferencia competitiva sigue estando en quienes saben construir personajes, conflictos y emociones capaces de conectar con una audiencia, sin importar la pantalla desde la que los descubra.
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jueves, 30 de julio de 2026 |
#PRODUprimetime con Jörg Hiller y María Cecilia Boenheim, escritores
Con Jorg Hiller desde Bogotá y su esposa escritora Maria Cecilia Boenheim
Jörg Hiller, escritor colombiano: La diversidad de las historias es el motor de la industria