MERCADEO

Marcas en modo Mundial: velocidad, ingenio y cero margen para el silencio

23 de julio de 2026

Cynthia de Brito, CEO & Founder en N3RDI

La Copa del Mundo ha demostrado ser uno de los mayores disruptores del comportamiento del consumidor argentino. Durante el torneo, la economía física prácticamente se detuvo durante los 90 minutos de juego, pero lo que a simple vista parecía un freno en las ventas fue, en realidad, una reasignación agresiva del gasto impulsada por la pasión.

Según explican Cynthia de Brito, CEO & Founder en N3RDI y Matías Rabaglia, Creative Director & Sales en Genosha, ambos miembros de Interact -la asociación que reúne a más de 100 empresas del ecosistema digital- el comportamiento de consumo mutó para acompañar el “ciclo emocional” del hincha. Los datos son contundentes: en las horas previas al pitazo inicial, los pagos con QR se disparaban más de un 60%, con picos de hasta un 115% de incremento en aplicaciones de delivery. Luego, el país entraba en lo que Rabaglia define como un “apagón comercial”, donde los comercios físicos veían caer sus transacciones hasta en un 80%.

Matías Rabaglia, Creative Director & Sales en Genosha

Por su parte, Daniel Jejcic, especialista en e-commerce y CEO de avenida+, empresa especializada en tiendas bancarias, coincide en que el contexto fue el verdadero motor del consumo: “El Mundial no hizo que la gente gastara más. Hizo que gastara distinto. Las marcas que entendieron ese cambio capturaron demanda; las que siguieron con el calendario de siempre, simplemente desaparecieron por un mes”.

¿Reactivación o redistribución?

A pesar del frenesí de compras puntuales en rotiserías, supermercados y tecnología, el Mundial no inyectó dinero nuevo en el mercado. “El Mundial 2026 no reactivó el consumo en Argentina. Lo redistribuyó”, señala categóricamente la experta de Interact, agregando que quien capturó la atención durante el torneo, ganó, mientras que los demás retrocedieron.

Rabaglia sigue en la línea de este análisis: “En un contexto donde el bolsillo del argentino está sumamente cuidado, el dinero no se multiplica, sino que cambia de camiseta”. Esto se vio reflejado en fenómenos particulares, como el crecimiento histórico del 2.000% en la venta de antenas TDA por parte de consumidores que buscaban evitar el “delay” de las transmisiones por streaming.

Daniel Jejcic, CEO de avenida+

Jejcic aporta otra lectura sobre ese fenómeno: “Siempre hablamos de captar demanda. El Mundial mostró que también existe una enorme oportunidad en saber cuándo dejar de vender lo de siempre y empezar a vender el momento.”

El alto costo de la inacción y el triunfo del ingenio

Para las marcas, la lección más dura del torneo fue que la neutralidad no es una opción. De Brito advierte que las empresas que eligieron el silencio y no generaron contenido perdieron entre un 35% y un 40% de sus ventas en la primera quincena de la Copa.

En contrapartida, no fue necesario ser sponsor oficial de la FIFA para triunfar. Rabaglia destaca que “el ingenio y la velocidad están venciendo al presupuesto”, citando el caso de la marca tucumana de sándwiches Bullanga Milanga, que logró volverse viral orgánicamente al lanzar “muñecos vudú” para pinchar en las picadas.

Desde N3RDI también documentaron éxitos en rubros sin relación directa con el deporte: desde marcas de telas hasta bodegas y artículos religiosos, que lograron disparar su tráfico y conversiones apelando a la creatividad y a la conexión emocional en tiempo real.

El CEO de avenida+ suma un punto clave: “Creo que el gran ganador del Mundial no fue la IA en sí. Fue la capacidad de producir, probar y adaptar contenido a una velocidad que hace dos años era imposible.”

La segunda pantalla y el modelo “Always Responsive”

La forma de consumir los partidos también cambió las reglas del marketing publicitario. “Hoy la transmisión ya no es el centro, sino el disparador. El hincha no es un espectador pasivo frente a la TV; está con el celular en la mano buscando memes, estadísticas o descargando tensiones”, explica el miembro de Interact.

Esto obliga a las marcas a abandonar el modelo estático de pauta y pasar a un formato “Always Responsive” (siempre listos para responder). Momentos como el cooling break (pausa de hidratación) o el entretiempo cobraron un valor comercial inédito, funcionando como un recreo mental donde los hinchas desbloquean el celular para interactuar.

El desafío a futuro

Lo que quedó demostrado en este Mundial es que la planificación tradicional quedó obsoleta. “Hoy la clave es tener un War Room creativo listo para reaccionar al minuto de lo que sucede en la cancha”, recomienda el especialista de Genosha, instando a las marcas a esquivar el cliché publicitario para abrazar insights genuinos del hincha.

Sin embargo, el escenario que dejará el post-Mundial plantea un desafío a largo plazo. Según los datos de N3RDI, el piso de costos publicitarios subió y no volvió a bajar, dejando un mercado más caro para todos. Las marcas que dejaron pasar el evento tendrán que esforzarse el doble, pagando costos de adquisición (CAC) hasta un 20% más altos para reconquistar a una audiencia que, durante un mes, estuvo mirando hacia otro lado.

Jejcic sintetiza: “El mayor aprendizaje del Mundial no fue qué productos se vendieron más. Fue entender que, cuando cambia el contexto, también cambian las reglas del consumo. Las empresas que detectan ese cambio antes que el resto son las que terminan ganando el partido.”

Diario de Hoy

viernes, 31 de julio de 2026

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