MERCADEO

Paula Cárdenas de VISA Andino: “El consumidor nunca ha vivido una marca por especialidades”

27 de agosto de 2026

Paula Cárdenas, Business Lead VISA Andino

Paula Cárdenas, Business Lead VISA Andino, compartió con PRODU su visión sobre uno de los costos menos visibles del marketing actual: la fragmentación entre áreas que, aunque optimizan sus propios resultados, no necesariamente construyen una mejor experiencia para el consumidor. Para la ejecutiva, la oportunidad está en conectar datos, creatividad, performance y negocio para volver a mirar el recorrido completo.

EL COSTO INVISIBLE DE PENSAR EN SILOS

Paula Cárdenas, Business Lead VISA Andino

Hace unos días estuve pensando más de la cuenta en una pregunta que parece obvia, pero que rara vez discutimos en serio dentro de las agencias y las compañías:

¿Quién está optimizando realmente la experiencia completa del consumidor?

Porque mientras las organizaciones siguen especializándose, el consumidor nunca ha vivido una marca por especialidades.

Durante años construimos equipos de medios, creatividad, performance, CRM, e-commerce, retail media y analítica. Cada uno con objetivos claros, indicadores propios y presupuestos independientes. Y tiene sentido: la especialización permite profundizar, desarrollar capacidades y ganar eficiencia.

El problema es que el consumidor nunca ha conocido nuestros organigramas y, siendo sincera, tampoco deberían ser relevantes para su experiencia.

Nadie piensa: “Hoy voy a interactuar con el equipo de branding y mañana con el de performance”. Una persona descubre una marca, busca información, pide recomendaciones, ve publicidad, compara opciones, entra a una tienda física o digital y, eventualmente, toma una decisión.

Para ella fue una sola experiencia. Para nosotros, probablemente, fueron cinco o seis equipos distintos. Y es ahí donde aparece uno de los costos más altos —y también más invisibles— del marketing actual: los silos.

CUANDO TODOS CUMPLEN, PERO EL NEGOCIO NO CRECE

Los silos no siempre aparecen en los reportes. Se manifiestan en oportunidades que nadie aprovechó porque estaban entre dos áreas, conversaciones que nunca ocurrieron y decisiones que tenían sentido por separado, pero que juntas no generaron el resultado esperado.

He estado en reuniones donde branding celebra haber ampliado el alcance de una campaña, performance presenta un ROAS histórico, CRM muestra mejores tasas de apertura y retail reporta crecimiento en ventas.

Todos tienen razones para sentirse satisfechos. Todos cumplieron.

Y, aun así, la conversación termina llegando al mismo punto: ¿por qué el negocio no está creciendo al ritmo esperado?

Porque optimizar una parte del sistema no necesariamente optimiza el sistema completo. A veces incluso ocurre lo contrario.

TENEMOS MÁS DATOS, PERO SEGUIMOS VIENDO FRAGMENTOS

Lo más paradójico es que esto sucede cuando tenemos más información que nunca.

Contamos con dashboards en tiempo real, modelos de atribución, inteligencia artificial, audiencias predictivas y una enorme cantidad de señales sobre el comportamiento de las personas.

Sin embargo, sigo viendo el mismo problema: cada herramienta responde una pregunta diferente, cada plataforma muestra una versión distinta del consumidor y cada equipo interpreta una parte de la historia.

El resultado es que terminamos sabiendo mucho sobre fragmentos y poco sobre el recorrido completo. Y creo que ahí está una de las conversaciones más importantes que nuestra industria todavía tiene pendiente.

EL DESAFÍO YA NO ES TENER MÁS TECNOLOGÍA, SINO CONECTAR

Durante años pensamos que la ventaja estaba en tener más datos. Después, en encontrar mejores eficiencias. Ahora, gran parte de la conversación gira alrededor de la inteligencia artificial.

Pero cada vez me convenzo más de que el desafío no es acumular más información ni sumar más tecnología.

El desafío es conectar.

Conectar datos con contexto. Conectar performance con construcción de marca. Conectar creatividad con resultados de negocio.

Y, sobre todo, conectar equipos que muchas veces persiguen los mismos objetivos desde perspectivas completamente distintas.

Quizás el reto ya no sea hacer mejor cada disciplina por separado. Quizás sea entender que el consumidor nunca las vio separadas.

LA EXPERIENCIA COMPLETA ES LA VERDADERA OPORTUNIDAD

Al final, las personas no experimentan una marca por áreas, canales o especialidades. Esperan algo mucho más simple: una experiencia coherente con la promesa que esa marca les hizo.

Y construir esa coherencia exige algo que parece sencillo, pero que pocas veces ocurre de verdad: dejar de optimizar piezas aisladas y empezar a mirar el recorrido completo.

Tal vez ahí esté una de las mayores oportunidades de crecimiento para las marcas en los próximos años.

Diario de Hoy

viernes, 28 de agosto de 2026

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