
El actor originario José Cruz Apachoachi en su papel de Rayénari en Jíkuri
El director mexicano Federico Cecchetti detalló los retos creativos que enfrentó al dirigir su segundo largometraje, Jíkuri: viaje al país de los tarahumaras. Esta producción llegará a las salas de cine de México el próximo jueves 17 de septiembre.

Federico Cecchetti, director del largometraje Jíkuri: viaje al país de los tarahumaras
Durante la conversación, el cineasta profundizó en la premisa central de la película Jíkuri. Esta historia explora el choque cultural histórico entre el poeta francés Antonin Artaud y el pueblo rarámuri. Se trata de un viaje que realmente ocurrió en la década de 1930. Pero confiesa que no sabe exactamente qué ocurrió durante el viaje.
Sin embargo, lo que sí ocurrió fue un encuentro con lo desconocido: dos culturas muy distintas. Además, el director comentó que fue un descubrimiento de universos y sueños, una exploración de los sentidos y también de peligros, como la pérdida del alma.
Explicó que a partir de una investigación de ambos mundos (el de Artaud y el de los rarámuri) y de la lectura del libro de Artaud sobre la experiencia, Cecchetti recreó esta historia.
“En el fondo, está esta tesis de que lo que es distinto o desconocido muchas veces nos da miedo y que es difícil crear un encuentro sincero y profundo”, dijo a PRODU.

El actor François Négret como Antonin Artaud en una escena de la película Jíkuri
Para lograr este acercamiento, el director creó a Rayénari. Este personaje es un corredor tarahumara que sirve de contrapunto a la mirada extranjera de Artaud. “La película es, básicamente, un espejo entre los dos personajes, dos culturas y el encuentro que surge entre ellos” , afirmó.
Al abandonar prematuramente el ritual sagrado del jíkuri (peyote) y regresar a Francia, el poeta Antonin Artaud pierde una de sus tres almas. Su mente colapsa y termina recluido en un hospital psiquiátrico en Europa. A partir de ese momento, su vida queda espiritualmente conectada, a través de los sueños, con Rayénari, un corredor rarámuri que intentará ayudarlo a sanar y a recuperar su alma al cruzar la frontera entre ambos mundos.
El realizador compartió anécdotas del complejo rodaje en la Sierra Tarahumara. Este lugar se convirtió en un refugio y un espacio de sanación ante la crisis global provocada por la pandemia, época en la que se rodó la película.

Distribuida por Mantícora y producida por Machete, la película Jíkuri tendrá un circuito estimado de entre 100 y 150 copias a nivel nacional
No fue, sin embargo, un lugar de fácil acceso. Requirió establecer relaciones profundas con la comunidad. La película también implicó distintos retos, como grabar en idiomas autóctonos.
Además, respecto del trabajo actoral, relató el contraste entre José Cruz Apachoachi, actor originario, y el intérprete francés François Négret.
“Yo invoqué al poeta maldito Antonin Artaud y se apareció tal cual en el set, era un torbellino imposible de controlar. Cuando los pones a los dos juntos en escenas complicadas, sale la magia y sacan chispas” , confesó.
Por otro lado, la fidelidad a la cultura rarámuri fue un pilar de la producción. Cecchetti reveló que el chamán de la comunidad, Felipe Fuentes Chávez, otorgó el permiso espiritual para filmar.
Asimismo, se encargó de la puesta en escena de los rituales. “El principal permiso de filmación nos lo otorgó el Jíkuri a través del sipame”, aseguró. Destacó que en la película Jíkuri se utilizaron utensilios reales heredados de generación en generación.
Distribuida por Mantícora y producida por Machete, la película Jíkuri tendrá un circuito estimado de entre 100 y 150 copias a nivel nacional. Edher Campos, Jana Diaz Juhl, Pau Brunet son productores de la película. La distribuidora Mantícora, fundada en 2019, es conocida por especializarse en el cine de género (terror, fantástico) así como propuestas independientes o disruptivas.

La cinta, hablada en su lengua originaria y reconocida en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), permite conocer más a fondo la cultura rarámuri. Según su director, funciona como “una ventana para conocer un lugar mágico y bello y un viaje a la obra de Artaud, que es profunda y provocadora”.
Aclaró que, aunque es una película autoral, puede conectar con la audiencia gracias a los planteamientos que propone. “El sueño es un paseo del alma que puede ser muy peligroso. El mundo onírico está poblado de seres” , comentó el director.
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jueves, 10 de septiembre de 2026 |