
Jorge Medina, Presidente del consejo de la AMFI y Presidente del Jurado en el Círculo de Oro en la categoría CRAFT
La categoría CRAFT volvió a ser uno de los terrenos más exigentes en la edición 35 del Círculo de Oro. En conversación exclusiva con PRODU, Jorge Medina, Presidente del Consejo de la AMFI (Asociación Mexicana de Filmadoras Independientes) y Presidente del Jurado en esta especialidad, explicó por qué esta disciplina no solo premia técnica, sino que define el estándar creativo que representa a México.
Para Medina, CRAFT es, por definición, una de las categorías más complejas del festival.
“Siempre es una categoría muy compleja porque implica muchísimas cuestiones especializadas. Una pieza puede estar inscrita en siete categorías y tenemos que revisar cada elemento que la conforma para realmente entenderla”, explicó.
El reto no solo está en la cantidad de variables técnicas —cinematografía, audio, edición, dirección de arte, producción— sino en el nivel de excelencia de los trabajos inscritos.
“Podríamos tener una pieza que gana en cinematografía, pero que compite con otra que en audio es perfecta. Eso lo vuelve bastante complejo”, señaló.
La dificultad aumenta cuando el nivel es alto y las piezas se vuelven icónicas desde distintos ángulos. Este año, aseguró, el jurado enfrentó un panorama particularmente competitivo, con trabajos nacionales y de servicios de producción que destacaron por su valor de producción y ejecución.
“Había material espectacular. Piezas tan diferentes entre ellas, con tantos valores de producción, que el debate era realmente complicado”.
A diferencia de otras categorías donde la evaluación puede centrarse más en la idea, en CRAFT el análisis es quirúrgico. Históricamente, comentó, es una de las categorías con mayor número de jurados, precisamente para asegurar pluralidad y profundidad en la discusión.
Medina reconoció que las deliberaciones en CRAFT suelen ser intensas: “Históricamente el jurado de CRAFT termina en gritos y sombrerazos”, dijo, aludiendo al nivel de debate necesario para alinear criterios.
Sin embargo, en esta edición el enfoque cambió. Más que discutir qué pieza sumaba más puntos, el jurado buscó una definición más profunda: cuál era la pieza que los hacía sentirse orgullosos como industria.
“Lo que estábamos discutiendo no era quién iba a ganar más puntos o qué pieza era mejor, sino cuál era la pieza con la cual cada uno de nosotros nos íbamos a sentir completamente orgullosos de decir: ‘Esto se hizo en México’”.
Esa frase resume el espíritu de la categoría: el CRAFT no solo evalúa técnica, evalúa estándar país.
Más allá del jurado, Medina destacó la relación estratégica entre el Círculo Creativo de México y la AMFI como parte esencial del ecosistema creativo.
“Para que la producción exista necesitamos creativos que piensen grandes ideas. Y para que las ideas se hagan realidad, necesitamos producción”, afirmó.
Si bien reconoció que en el pasado la relación pudo haberse diluido entre procesos burocráticos, hoy ambas organizaciones comparten una agenda clara: elevar la calidad creativa y productiva de México.
“Al Círculo Creativo le interesa elevar el nivel de la creatividad del país. A la AMFI le interesa exactamente lo mismo. Lo que estamos buscando es cómo encontrar esa sinergia para que quienes hacemos que las ideas se vuelvan realidad estemos completamente unidos”.
En un contexto donde la competencia es global y los estándares son cada vez más altos, la categoría CRAFT funciona como termómetro técnico de la industria. Y, como dejó claro Medina, el objetivo no es solo premiar lo bien hecho, sino definir el estándar de lo que México quiere representar creativamente ante el mundo.