
María Camila Cabrera, VFX Compositing Artist de Publicis Groupe
Las decisiones más importantes muchas veces no se ven. De acuerdo con María Camila Cabrera, VFX Compositing Artist de Publicis Groupe, hoy la postproducción dejó de ser una etapa técnica enfocada en corregir imágenes para convertirse en un espacio donde se construyen emociones, narrativa y coherencia visual dentro de las historias audiovisuales.
Por María Camila Cabrera, VFX Compositing Artist de Publicis Groupe
Bogotá, mayo de 2026. Muchas veces, cuando una pieza audiovisual funciona bien, nadie piensa en la postproducción, y, en cierto sentido, ahí está justamente el éxito de nuestro trabajo, y es lograr que todo se sienta natural, invisible y coherente para que el espectador solo conecte con la historia.
Pero detrás de esa “invisibilidad” pasan muchas de las decisiones que realmente terminan definiendo el resultado narrativo de una obra.
La postproducción no es solamente una etapa técnica o un espacio para corregir errores. Es el momento donde el material finalmente encuentra su tono, su ritmo y su intención visual. Es por esto que, desde la edición, el color, la composición y los VFX, terminamos de construir la atmósfera emocional que sostiene la experiencia completa.
En mi caso, trabajando como Compositing Artist, aprendí que lo técnico y lo creativo dejan de estar separados muy rápido. Hay un momento donde ya no se trata únicamente de ejecutar una herramienta, sino de tomar decisiones, como integrar un efecto, qué se necesita destacar dentro de un encuadre o qué debe pasar desapercibido para no romper la emoción de la escena. Ahí es donde el trabajo técnico también se convierte en lenguaje visual.
Y creo que eso se vuelve todavía más evidente hoy, cuando convivimos constantemente con Live Action, CGI y nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial.
En muchas ocasiones, cuando se habla de la IA, se da a entender que puede resolverlo todo por sí sola, pero la realidad es otra. Ninguna herramienta garantiza coherencia narrativa, ya que la tecnología puede generar imágenes, pero sigue siendo el criterio humano el que define si esas imágenes realmente funcionan dentro de una historia.
En postproducción, el verdadero reto no es solamente integrar elementos. Es lograr que todo comparta la misma lógica visual y emocional; que la iluminación, el color, la textura y la intención convivan sin que el espectador perciba la diferencia entre lo real y lo generado digitalmente. Y eso requiere muchísimo más que conocimiento técnico, requiere sensibilidad, criterio y trabajo colectivo.
Por eso también creo que la conversación sobre liderazgo dentro de áreas técnicas ha cambiado muchísimo en los últimos años. Durante mucho tiempo, espacios como VFX o postproducción estuvieron dominados por dinámicas bastante rígidas y, en muchos casos, masculinas. Hoy siento que poco a poco estamos viendo liderazgos más abiertos, más colaborativos y más conscientes de la importancia que tiene el equipo detrás de cada entrega.
Como mujer dentro de esta industria, personalmente siento mucha gratitud hacia quienes abrieron camino antes. Ver referentes femeninos siendo reconocidos en espacios históricamente cerrados para nosotras también cambia la forma en que las nuevas generaciones entienden estos roles.
Y creo que el liderazgo femenino ha aportado algo muy valioso en equipos de postproducción, una mirada más transversal y humana sobre los procesos. No se trata solo de cumplir técnicamente con una entrega, sino de construir dinámicas donde distintas disciplinas realmente trabajan conectadas. Cuando edición, color, composición y VFX dejan de funcionar como áreas aisladas, el resultado cambia completamente.
También cambia la manera de sostener los equipos en contextos de alta presión. La empatía, la escucha y la inteligencia emocional no reemplazan el rigor técnico; lo fortalecen. Porque los mejores resultados aparecen cuando existe un entorno donde las personas pueden colaborar de manera más sana y sostenible.
Y quizás ahí sigue estando uno de los retos cruciales de la industria, dando a entender que la postproducción no es una etapa secundaria dentro de la cadena audiovisual. Muchas de las decisiones que definen la calidad final de una pieza ocurren aquí. Por eso creo que necesitamos involucrar más a estas áreas desde etapas tempranas y dejar de ver la postproducción únicamente como un espacio de ajuste o corrección.
Porque al final, detrás de cada frame, hay equipos enteros tomando decisiones invisibles que terminan definiendo cómo se siente una historia.
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jueves, 2 de julio de 2026 |