El mercado hispano en Estados Unidos dejó de ser visto únicamente como un segmento cultural para consolidarse como uno de los principales motores de crecimiento, relevancia e influencia para las marcas. En un contexto donde las audiencias redefinen el consumo, líderes de la industria coinciden en que entender al consumidor hispano ya no es una cuestión de representación simbólica, sino una decisión estratégica de negocio.