
Mariuz Calvet, directora ejecutiva de Santander México y presidenta de la Comisión de Responsabilidad Social de la Asociación de Bancos de México, señaló que la banca jugará un papel clave en la transición hacia una economía baja en carbono.
La creación de la Alianza Mexicana de Mercados de Carbono (AMMC) marca un nuevo intento por convertir los bonos y créditos de carbono en una herramienta más robusta para financiar la transición climática en México. La iniciativa, presentada por la Bolsa Mexicana de Valores y MÉXICO2, busca integrar al sistema financiero, gobiernos y empresas para ampliar la escala de un mercado que, hasta ahora, ha operado con avances importantes, pero todavía limitados en profundidad y participación privada.
El lanzamiento reunió a más de 100 representantes del sector público, privado, financiero y comunitario, con el objetivo de construir un espacio multisectorial que impulse propuestas de política pública, genere mayor confianza en los instrumentos de carbono y facilite la canalización de inversión hacia proyectos de mitigación ambiental.
La apuesta ocurre en un contexto donde las empresas enfrentan cada vez más presión para reducir emisiones y demostrar estrategias climáticas más concretas. En ese escenario, los créditos de carbono aparecen como una vía para compensar emisiones y financiar proyectos ambientales, aunque el mercado mexicano todavía enfrenta retos de estandarización, regulación y credibilidad.
De acuerdo con datos compartidos por MÉXICO2, los mecanismos locales de carbono en México ya han permitido reducir 1.1 millones de toneladas de CO₂ —una cifra equivalente a las emisiones anuales del estado de Morelos— y movilizar alrededor de 400 millones de pesos hacia proyectos de mitigación.
“Los mecanismos locales ya demostraron capacidad para reducir emisiones y movilizar recursos; la Alianza permitirá ampliar la demanda mexicana y consolidar un mercado que financie proyectos climáticos con mayor escala, certidumbre y participación privada”, afirmó Eduardo Piquero, director de MÉXICO2.
Uno de los ejes centrales de la nueva alianza será fortalecer la relación entre el mercado de carbono y el sistema financiero. Durante el evento, representantes de la banca y de fondos de inversión coincidieron en que la expansión del financiamiento verde dependerá de construir mecanismos más líquidos, confiables y con mayor participación institucional.
Mariuz Calvet, directora ejecutiva de Santander México y presidenta de la Comisión de Responsabilidad Social de la Asociación de Bancos de México, señaló que la banca jugará un papel clave en la transición hacia una economía baja en carbono. Por su parte, Javier Bernal, director de la mesa de dinero de GF Monex, recordó que el mercado global de carbono ya moviliza alrededor de 2 mil millones de dólares, lo que abre espacio para que México fortalezca su propia estructura de financiamiento climático.
“La nueva Alianza será un think tank sistémico clave para dar escala al mercado de bonos de carbono en México. Desde el sector financiero estamos comprometidos con una agenda coordinada entre reguladores, mercado y participantes”, afirmó Bernal.
La discusión también mostró cómo algunos estados comienzan a utilizar instrumentos fiscales y compensaciones ambientales para acelerar sus estrategias climáticas. Entidades como Tamaulipas, Querétaro y Colima compartieron modelos que ya permiten vincular impuestos ambientales con créditos de carbono y financiamiento de proyectos sostenibles.
En el caso de Colima, el estado ya permite compensar hasta 50% del impuesto ambiental mediante créditos de carbono, mientras que Querétaro utiliza mecanismos similares para canalizar recursos hacia proyectos de mitigación climática.
La Alianza Mexicana de Mercados de Carbono busca ahora pasar de iniciativas aisladas a una arquitectura más coordinada, enfocada en generar certeza jurídica, fortalecer estándares técnicos y construir un mercado con mayor capacidad de atraer inversión climática en México.
|
lunes, 8 de junio de 2026 |