
Gastón Edul participa como una apuesta por las nuevas audiencias
La marca argentina y draftLine evolucionaron el fenómeno de “Coincidencias” para construir un nuevo relato sobre la fe, la identidad y la posibilidad de alcanzar dos Copas del Mundo consecutivas.
El marketing mundialista en Argentina exige una sensibilidad particular. No alcanza con reunir estrellas del fútbol o mostrar imágenes emotivas; las marcas deben conectar con la forma en que el país vive cada Copa del Mundo. Tras el éxito de Coincidencias en 2022, Quilmes y draftLine regresaron para el Mundial 2026 con CoRazones para creer, una campaña producida por Landia bajo la dirección de Andy Fogwill y Matías Moltrasio que rápidamente se convirtió en una de las piezas más comentadas de la previa mundialista.
La campaña marca una evolución natural respecto al trabajo realizado cuatro años atrás. Si en 2022 el país buscaba señales, coincidencias y patrones que alimentaran la ilusión de obtener la tercera estrella, en 2026 la conversación es diferente. Argentina llega como campeona del mundo y la pregunta ya no es cómo ganar un Mundial, sino si es posible conquistar dos de manera consecutiva.
La gran decisión estratégica de Quilmes fue abandonar la lógica matemática que impulsó Coincidencias para adentrarse en un territorio mucho más emocional. La campaña reconoce que las probabilidades pueden parecer desfavorables y que la razón muchas veces invita a la cautela. Sin embargo, propone que existen situaciones donde el corazón termina imponiéndose sobre cualquier cálculo.
La idea se sintetiza en el propio nombre de la campaña: CoRazones para creer. Un juego de palabras que une la razón con el corazón y que funciona como una invitación a convivir con la duda sin renunciar a la esperanza.
Uno de los aspectos más destacados del anuncio es la manera en que utiliza episodios de la historia y la cultura popular argentina para demostrar que lo improbable forma parte de la identidad nacional.
La pieza recorre momentos que parecen desafiar cualquier lógica estadística. Desde aquel niño de 12 años en Fiorito que anunciaba que su sueño era jugar una Copa del Mundo y convertirse en el mejor, hasta historias de ciudadanos comunes que terminaron ocupando lugares impensados en la vida pública. Más que contar una historia ficticia, Quilmes construye un inventario emocional de acontecimientos que muchos argentinos consideran imposibles de explicar únicamente desde la razón.
La campaña se apoya así en una idea poderosa: Argentina parece estar atravesada por una sucesión permanente de hechos extraordinarios que convierten lo improbable en posible.
A diferencia de otras campañas mundialistas que apelan a la confianza absoluta o a la exaltación patriótica, Quilmes encuentra un espacio menos explorado: el de la vulnerabilidad.
La pieza reconoce que existe incertidumbre alrededor del desafío del bicampeonato y valida los temores de los aficionados. En lugar de responder con soberbia, ofrece una reflexión sobre la manera en que el país enfrenta los desafíos colectivos. La campaña entiende que la duda también forma parte de la experiencia del hincha y la transforma en un elemento narrativo.
Ese enfoque le permite diferenciarse dentro de un ecosistema publicitario donde muchas marcas buscan amplificar la confianza, mientras Quilmes opta por acompañar emocionalmente a una audiencia que todavía intenta procesar la magnitud de lo conseguido en Qatar 2022.
El mayor acierto de CoRazones para creer es que evita repetir una fórmula que ya había demostrado ser exitosa. En lugar de replicar el concepto de las coincidencias, Quilmes decide evolucionarlo y adaptarlo a una nueva realidad deportiva y emocional.
Si en 2022 la estrategia consistía en buscar patrones en el pasado para calmar la ansiedad colectiva, en 2026 se trata de mirar la historia compartida para encontrar valentía de cara al futuro. La marca reafirma así su papel como una de las grandes narradoras de la identidad argentina contemporánea.
En un Mundial donde muchas campañas apuestan por celebridades globales, inteligencia artificial o producciones cinematográficas de gran escala, Quilmes demuestra que comprender la cultura local sigue siendo una de las herramientas más poderosas para construir relevancia. Cuando las estadísticas parecen poner límites, la marca recuerda que para millones de argentinos todavía existe una razón más fuerte para creer: el corazón.
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viernes, 12 de junio de 2026 |