
La estrategia permite trasladar a Messi desde el terreno de la admiración hacia el de la identificación
Con “The Epic Watch Party”, la marca apostó por el humor, la convivencia y los rituales de los aficionados para adueñarse de uno de los momentos más importantes del Mundial: ver el partido desde el sofá.
En el ecosistema publicitario del Mundial, donde las marcas suelen competir por construir relatos épicos o profundamente emotivos, Lay’s eligió un camino diferente: la comedia. Con The Epic Watch Party, la marca de papas fritas convirtió la experiencia de reunirse a ver fútbol en el centro de su estrategia mundialista, apostando por una narrativa que celebra tanto la tensión como la diversión que acompañan cada partido.
La campaña reúne a Lionel Messi, David Beckham, Thierry Henry, Alexia Putellas y Steve Carell en una historia donde el protagonismo no recae sobre lo que ocurre dentro de la cancha, sino sobre la forma en que millones de personas viven el fútbol desde sus hogares. El resultado es una pieza que rápidamente se posicionó entre los anuncios más comentados de la previa mundialista.
Uno de los mayores aciertos estratégicos de Lay’s consiste en entender con precisión el lugar que ocupa su producto durante un Mundial. La marca no intenta apropiarse del gol, del trofeo ni de la gloria deportiva. En cambio, se posiciona como parte de la experiencia social que rodea cada partido.
El anuncio retrata una situación universal: amigos y familiares reunidos frente al televisor compartiendo nervios, celebraciones y decepciones. En ese contexto, las papas fritas funcionan como una especie de válvula de escape emocional. Cada puñado acompaña la tensión de una jugada decisiva o la alegría de un gol, convirtiendo al producto en un elemento inseparable del ritual futbolero.
La campaña aprovecha una faceta poco explorada de Lionel Messi. En lugar de mostrarlo como el héroe competitivo que domina el campo de juego, Lay’s lo presenta como un participante más de la fiesta.
El astro argentino aparece relajado, compartiendo momentos cotidianos y participando activamente en situaciones humorísticas. Esta representación ayuda a humanizar a una de las figuras más importantes del deporte mundial y fortalece la conexión emocional con los aficionados.
La estrategia permite además trasladar a Messi desde el terreno de la admiración hacia el de la identificación. Por momentos deja de ser una leyenda deportiva para convertirse en el amigo que comparte la emoción del partido desde el mismo sofá que millones de espectadores alrededor del mundo.
Más allá del comercial, Lay’s construyó una propuesta alineada con la forma en que las nuevas generaciones consumen el fútbol. La marca entiende que los partidos ya no se viven únicamente a través de la televisión tradicional, sino también mediante transmisiones en plataformas digitales, reacciones en redes sociales y conversaciones simultáneas en múltiples pantallas.
La narrativa de The Epic Watch Party refleja precisamente esa dinámica hiperconectada. La acción salta entre distintos hogares y ciudades, mostrando que la experiencia de ver fútbol es compartida por millones de personas sin importar el idioma o la ubicación geográfica.
La campaña convierte así la “watch party” en un fenómeno cultural global, donde el verdadero espectáculo no solo ocurre dentro del estadio, sino también en las salas de estar, los teléfonos móviles y las plataformas digitales.
Mientras otras marcas construyen discursos alrededor de la gloria deportiva, la identidad nacional o la rebeldía individual, Lay’s apuesta por algo mucho más simple y universal: la alegría de compartir.
La campaña demuestra que el marketing deportivo no siempre necesita recurrir a la épica o al dramatismo para generar conexión. Su propuesta consiste en recordar que el fútbol es, ante todo, una experiencia social capaz de reunir a personas de distintas generaciones alrededor de una misma pantalla.
En un Mundial marcado por grandes producciones cinematográficas y narrativas cargadas de simbolismo, The Epic Watch Party destaca por reivindicar uno de los aspectos más cotidianos del torneo. Porque aunque el trofeo termine en manos de una selección, la verdadera fiesta del fútbol sigue ocurriendo en millones de hogares alrededor del mundo.
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viernes, 12 de junio de 2026 |