
Una guía práctica para ayudar a las marcas a participar de la conversación mundialista
A medida que se acerca el Mundial 2026, las marcas se preparan para participar en una de las conversaciones culturales, comerciales y digitales más relevantes del planeta. El antecedente más reciente confirma la magnitud de la oportunidad: según Nielsen, durante la edición de 2022 se generaron 93,6 millones de publicaciones en redes sociales, que alcanzaron 262.000 millones de visualizaciones y 5.950 millones de interacciones. Además, más de 30 paquetes comerciales dieron lugar a más de 600 campañas alrededor del evento.
Este alcance explica por qué tantas compañías buscan sumarse a la conversación futbolera. Sin embargo, no todas pueden hacerlo de la misma manera. Las marcas que no son patrocinadoras oficiales deben actuar con cautela para evitar el uso indebido de activos protegidos o referencias que puedan sugerir una relación comercial con la FIFA, el torneo, las selecciones nacionales o sus patrocinadores oficiales.
Con este panorama, LLYC, firma global de Marketing y Asuntos Corporativos, compartió una guía práctica para ayudar a las marcas a participar de la conversación mundialista con creatividad, criterio estratégico y respeto por los derechos de propiedad intelectual.
De acuerdo con LLYC, las compañías que no cuentan con patrocinio oficial deben abstenerse de utilizar activos o referencias protegidas que puedan generar confusión sobre una posible relación con el torneo.
Entre las principales prácticas que deberían evitar se encuentran:
La firma señala que existe un amplio margen para que las marcas construyan propuestas relevantes alrededor del fútbol sin necesidad de utilizar activos oficiales.
Entre las alternativas recomendadas destacan:
Para Lili Vega, directora sénior de Asuntos Corporativos de LLYC Colombia, el desafío consiste en encontrar espacios de relevancia sin comprometer aspectos legales o reputacionales.

“Para las marcas no patrocinadoras, esta copa representa una gran oportunidad, pero también exige criterio. La clave no está en apropiarse de los símbolos oficiales del torneo, sino en entender qué conversación cultural pueden construir alrededor del fútbol, los hinchas y los momentos de consumo. La creatividad empieza justamente ahí: en encontrar formas relevantes de participar sin generar confusión, sin vulnerar derechos comerciales y sin poner en riesgo la reputación de la marca”, afirmó.
En un entorno donde los grandes eventos deportivos movilizan audiencias, comunidades y decisiones de consumo, el reto para las marcas no patrocinadoras no es quedarse fuera de la conversación, sino encontrar territorios propios desde los cuales participar de manera relevante y segura.
Para LLYC, el Mundial puede convertirse en una oportunidad para innovar en contenidos, productos y experiencias, siempre que la creatividad esté acompañada por una adecuada comprensión de los aspectos legales, reputacionales y estratégicos que rodean uno de los eventos más importantes del mundo.
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viernes, 12 de junio de 2026 |