
Simoni de Mendonç, confundadora de Intro Pictures, durante primera temporada de Amor de minha vida
La productora brasileña Intro Pictures apuesta por géneros de fuerte potencial comercial, historias de atractivo universal y un modelo de coproducción inteligente. Como ejemplo Simoni de Mendonça, socia y cofundadora mencionó Capoeiras en Disney+, que se estrenó durante el segundo semestre del año pasado, y del largometraje Rio de sangre. una idea original de Lucas Vivo (socio de la productora) que fue dirigida por Gustavo Bonafé que se lanzó en abril de este año.
“Con estos títulos reforzamos la capacidad de la productora para actuar en géneros con potencial comercial y multiplataforma”, destacó Mendonça.
Actualmente, Intro Pictures trabaja en varios proyectos diversificados en diferentes etapas de desarrollo para cine, streaming y televisión, incluyendo la finalización del documental Amazônia(s): Um Novo Jeito de Caminhar, bajo la dirección de Henrique Manzoli. Todos tienen un punto en común: el potencial internacional basado en thrillers, dramas criminales e historias arraigadas en la cultura brasileña.
Históricamente vinculadas al acceso a fondos públicos en América Latina, las coproducciones ganaron una nueva capa económica en la estrategia de la empresa. Según le ejecutiva el gran beneficio actual es la unión entre la mitigación de riesgos y la ampliación del mercado.
“Hoy en día, la coproducción con socios estratégicos permite la proyección de una mayor capacidad de circulación y un mayor potencial de distribución. En muchos casos, una coproducción ya entra al mercado con canales de preventa, distribución y licenciamiento más estructurados”, explicó.
Esta búsqueda de previsibilidad también dicta la relación de la productora con las ventanas de exhibición. Aunque el cine sigue siendo fundamental para el posicionamiento de marca y la valorización de los proyectos, el Retorno de la Inversión (ROI) cambió. “Las plataformas ofrecen mayor previsibilidad financiera y reducen significativamente el riesgo. La taquilla sigue siendo importante, pero funciona más como una amplificación de valor y visibilidad que como la única fuente principal de ingresos”, destacó.
Uno de los mayores desafíos históricos de Brasil siempre fue la inserción en el resto de América Latina debido al idioma. Para transformar el producto brasileño en algo regional y no meramente local, Intro Pictures se enfoca en la elección de temas universales.
La estrategia consiste en filmar historias genuinamente brasileñas, pero conectadas emocionalmente con temáticas que atraviesan culturas, como la familia, el poder, la violencia, la desigualdad, la supervivencia, la fe y la identidad. “Brasil entra como un diferencial estético y cultural, y no como una barrera. No queremos solo vender un producto brasileño, la idea es posicionar los contenidos dentro de géneros globales como el thriller policial, true crime, drama familiar y suspenso social/político”, afirmó.
Al compararse con mercados vecinos como Uruguay o Colombia, Brasil se destaca por su creatividad, diversidad de climas y equipos calificados pero Simoni habló sobre la necesidad de incentivos fiscales y cash rebates más agresivos.
“Competimos muy bien en creatividad y capacidad de producción, pero todavía necesitamos avanzar en lo que respecta a la estabilidad de las políticas regulatorias. La industria audiovisual brasileña debe ser más agresiva para, finalmente, disputar los rodajes internacionales de manera consistente.”
A pesar del foco en la internacionalización, Intro Pictures reconoce la fuerza de su propio territorio. Con más de 200 millones de habitantes, Brasil es autosustentable. Para la productora, exportar no es una obligación de supervivencia, sino una elección de largo plazo. “Es perfectamente posible construir operaciones económicamente sostenibles orientadas prioritariamente al mercado interno”, concluyó, señalando que el secreto está en entender la escala y las oportunidades que ofrece el propio país.
|
jueves, 18 de junio de 2026 |