
El estudio identificó 15 macrofuerzas globales, de las cuales varias adquirieron especial relevancia en Latinoamérica
La inestabilidad económica y la desinformación marcaron el ánimo de los consumidores en la región, pero también impulsaron nuevas prioridades en salud, empoderamiento y experiencias más auténticas. Así lo reveló Look to the Future 2026, el estudio de Kantar Insights que analizó las macrofuerzas sociales, culturales, tecnológicas y medioambientales que moldean el consumo en América Latina.
De acuerdo con el informe, 7 de cada 10 latinoamericanos percibieron el entorno como inestable o cambiante, influido por tensiones políticas, económicas y sociales. Sin embargo, lejos de paralizarse, reinterpretaron la incertidumbre como un motor de adaptación y cambio.
En este escenario, la desinformación apareció como una de las principales preocupaciones a corto plazo, junto con la vulnerabilidad económica y la inseguridad. El estudio evidenció una demanda creciente por claridad, transparencia y confianza en la relación entre marcas y personas.
“Lo que más preocupa hoy en la región no es solo la inestabilidad económica, sino la desinformación. Las marcas que construyan sobre la verdad, la transparencia y el entendimiento genuino de las personas tendrán una ventaja en medio del ruido”, afirmó Sthefany Salomón, Qualitative Senior Account Executive.
El estudio identificó 15 macrofuerzas globales, de las cuales varias adquirieron especial relevancia en Latinoamérica.
Salud y Bienestar (87%) lideró las prioridades. Los consumidores esperaron que las marcas ofrecieran beneficios que fortalecieran su equilibrio integral, abriendo espacio a propuestas que combinaran prevención, simplicidad y accesibilidad.
Empoderamiento (82%) reflejó un cambio estructural: las personas buscaron ampliar su capacidad de decisión, acceder a conocimiento en sus propios términos y generar oportunidades de desarrollo personal y económico.
La macrofuerza Súper Consumidor (78%) describió a un público más exigente, que evaluó a las marcas por la relevancia y efectividad real de sus propuestas, evitando atributos superficiales o promesas sin sustento.
Experiencias (72%) consolidó la necesidad de reconectar con lo tangible y sensorial como respuesta a la saturación digital. La tendencia destacada fue “experiencias que se tocan”, donde el consumidor asumió un rol protagónico y no solo de espectador.
El informe, basado en las percepciones de 2.850 consumidores en ocho países de la región, señaló que el 82% consideró que la tecnología debía mejorar la calidad de vida más allá de automatizar tareas.
No obstante, emergieron preocupaciones sobre privacidad, exceso de exposición digital y los efectos sociales de la inteligencia artificial. Este contexto abrió una oportunidad para que las marcas impulsaran una innovación más humana, ética y accesible.
“Comprender las macrofuerzas que moldean al mundo y sus tendencias es la clave para anticiparnos a un consumidor cada vez más exigente, pero curioso y ávido de soluciones con propósito”, agregó Salomón.