
"El objetivo no fue replicar fórmulas del pasado, sino reinterpretarlas", explicaron desde la marca
Blancox lanzó en Colombia Sospechosamente Blancox, una campaña de portafolio desarrollada junto a la agencia Name que retomó el humor histórico de la marca para replantear cómo se comunica la categoría de limpieza. La estrategia evitó mostrar procesos y esfuerzos, y puso el foco exclusivamente en el resultado: espacios tan impecables que despiertan sospecha.
La campaña partió de un insight cultural: cuando una casa está “demasiado limpia”, deja de parecer normal. A partir de esa observación, Blancox decidió romper con uno de los códigos más repetidos de la categoría —el antes y después— para construir una narrativa basada en la intuición y no en la demostración explícita.
En lugar de personas limpiando, manos en acción o transformaciones visibles, Sospechosamente Blancox presentó escenarios extremadamente pulcros —pisos que reflejan como espejo, baños que huelen “demasiado bien”, ropa que parece nueva— y dejó que la exageración del resultado activara el humor y la conversación.
David Pulido, director de Marca y Publicidad de Brinsa, explicó que el objetivo no fue replicar fórmulas del pasado, sino reinterpretarlas: “Recuperar la herencia de una marca no es repetir el pasado, sino traducirlo. Con Sospechosamente Blancox quisimos traer de vuelta el humor que muchas personas asocian con Blancox, conectado a un portafolio más amplio y a una forma distinta de contar la promesa”.
Desde la agencia Name, la lectura estratégica fue clara: incluso en categorías altamente normadas hay espacio para innovar desde el lenguaje. Mario Lagos, líder de la agencia, señaló que el valor del proyecto estuvo en la confianza para desafiar lo establecido y dejar que la idea condujera la ejecución.
El despliegue de la campaña contempló un enfoque integral en digital y OOH, con piezas audiovisuales diseñadas para generar identificación y conversación a partir de situaciones reconocibles del día a día.
Con Sospechosamente Blancox, la marca apostó por una estrategia que privilegió el resultado como mensaje, el humor como vehículo creativo y la ruptura de códigos como palanca para renovar su comunicación sin perder su lugar en la cultura popular.